El orden y la paz total

Septiembre 24, 2022 - 11:55 p. m. 2022-09-24 Por:
Elpais.com.co

Mientras el presidente de la República declara que habrá cese multilateral del fuego para abrir la negociación que lleve a la paz total, su Ministro de Defensa afirma que es imposible porque aún no hay una negociación en serio. Y entre tanto, los hechos de violencia y desconocimiento de la ley crecen, dejando una preocupante sensación de vacío que alarma a la sociedad colombiana.

Se comprende que el presidente Gustavo Petro tenga afán en concretar lo que parece ser una de sus promesas de campaña, encontrar una paz negociada con los grupos criminales que causan la violencia en Colombia. Para ello ha reiterado su ofrecimiento de inmovilizar la Fuerza Pública, esperando obtener una respuesta similar de quienes como el Eln, las disidencias de las Farc y toda suerte de grupos armados ilegales explotan el narcotráfico y manejan el terror contra los colombianos.
La respuesta de su Ministro fue categórica: “Sería absurdo que se pudiera hablar de un cese multilateral cuando en este momento no hay ni siquiera una negociación que se haya empezado, es decir, sería absurdo pensar que se está planteando para ya el cese multilateral. Es una intención. ¿Qué determina que esa intención se concrete?, pues los avances que haya con cada una de las organizaciones”, dijo el ministro Iván Velásquez.

De otra parte, muchas voces autorizadas, personas que a través de la historia han tenido la experiencia de negociar con grupos armados, piden calma y mesura, a la vez que se declaran contrarios a esos anuncios. Es difícil de entender que el jefe del Estado ofrezca renunciar al uso de la fuerza legítima contra quienes delinquen y causan muerte y destrucción a la sociedad sin tener certeza alguna sobre la posibilidad de encontrar acuerdos para lograr la paz que busca.

Y cada vez más se está relegando a la Fuerza Pública en su papel de ejercer el control que le corresponde para ofrecer seguridad a la Nación. Por ello se están presentado hechos lamentables como las invasiones, los bloqueos en las vías de acceso a la costa Atlántica y los desafíos a la autoridad y a los derechos de los colombianos, amparados en supuestas autorizaciones del Gobierno Nacional.

Así, el país se encamina hacia un ambiente de inseguridad que contrasta con el apoyo que los colombianos le dan a su Gobierno, expresada en las encuestas. Es la respuesta de una nación democrática que respeta las instituciones y espera de sus gobernantes una actitud similar, en este caso dirigida a impedir que crezca la sensación de que el Estado no es capaz, o sus dirigentes no desean imponer el orden que permite una vida civilizada y el logro de las transformaciones que requiere y le han ofrecido.

Ante esas realidades, el presidente Petro debe precisar sus propuestas de lograr la paz total por medio de la negociación, ofreciendo la inmovilización de la Fuerza Pública. Pero, ante todo, está llamado a cumplir su deber como gobernante de garantizar la vida, la honra y los bienes de todos los colombianos. Eso es lo que le ordena la Constitución a quienes ejercen la autoridad, no como una prerrogativa si no como una obligación con la nación.

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