El futuro del río Pance

El futuro del río Pance

Julio 19, 2019 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

El Pance no es otro río más para Cali. Hace parte de su identidad y es ejemplo de por qué es responsabilidad de todos cuidar el recurso natural más valioso que tiene la ciudad, representado en sus siete afluentes hidrográficos.

Esta semana el río Pance fue declarado sujeto de derechos por el Juzgado Tercero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Cali, los cual en la práctica quiere decir que se tiene que garantizar su protección, debe ser conservado en las mejores condiciones y hay que restaurar el daño que se le haya provocado. Lo ordenado por el fallo no es nada diferente a lo que debería hacer cualquier sociedad para mantener vivos a sus ríos, que le abastecen de agua, significan el sustento para muchos y son esenciales para preservar un medio ambiente más sano.

Todo lo contrario a lo que han hecho los caleños con los suyos, hoy en lamentable deterioro y sin proyecciones de recuperación así se conozcan cuáles son las causas y dónde están las soluciones para rescatarlos y enmendar el daño. En el caso de Pance hay un llamado de alerta para evitar que llegue al estado en que se encuentran el Aguacatal o del Cañaveralejo, convertidos en caños por los que solo corren hilos de aguas sucias y contaminadas.

La alerta se ha emitido de tiempo atrás, desde cuando comenzaron a ser evidentes los signos de intervención indebida sobre ese cauce del cual han disfrutado por décadas varias generaciones de caleños, que ha sido punto de encuentro para la recreación familiar y que como ya se dijo, es parte de la identidad local.

Aunque a finales del 2017 Pance fue declarado Distrito Regional de Manejo Integrado por la CVC, lo que significaba clasificar 1408 hectáreas de su cuenca media como área protegida, establecer normas para su uso para recreación, turismo y actividades económicas, así como determinar las regulaciones necesarias sobre desarrollo urbano y arquitectónico en la zona, poco se ha hecho al respecto. Las aguas servidas siguen llegándole de antiguas y nuevas construcciones, se han detectado varios desvíos de su cauce y los controles de las autoridades son ineficientes.

Quienes viven en sus riberas y disfrutan de este río tanto como del entorno que lo rodea deberían ser los primeros en garantizar su protección. Son, como la mayoría de los caleños, personas con la suficiente ilustración para comprender que ellos están llamados a ser sus cuidadores y que nada justifica convertir un afluente hidrográfico en una alcantarilla o causarles daños irreparables.

El fallo judicial es de obligatorio cumplimiento para las entidades ambientales de Cali y del Valle, para las autoridades encargadas de hacer los debidos controles y también para la ciudadanía. Pero el objetivo al declarar al río Pance sujeto de derechos, que es garantizar su conservación a futuro, no se cumplirá mientras no prevalezca la conciencia sobre el privilegio que tiene una ciudad con siete ríos y mientras no haya un compromiso real de recuperarlos y protegerlos.

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