El diálogo es necesario

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El diálogo
es necesario

Noviembre 26, 2019 - 11:55 p. m. Por: Editorial .

En desarrollo de su política de interlocución, el Presidente de la República ha convocado a un proceso de diálogo y concertación para buscar salidas a la protesta social que ha sido protagonista de la política nacional en la última semana. Es ese el camino para encontrar alternativas en el marco de las instituciones que deben ser respetadas y acatadas por todos los colombianos.

Así lo ha entendido la inmensa mayoría de la Nación, que rechazó de manera terminante los desmanes promovidos por algunos sectores minúsculos. No a la violencia de la sociedad o al abuso de la fuerza legítima que dejan heridas en la ciudadanía y sí a la expresión de la inconformidad a través de los canales e instrumentos jurídicos que reconocen derechos inalienables como el de la protesta social, es el mensaje que dejan los desarrollos de los últimos días, muy distintos al vandalismo de la semana pasada, cuando se destruyeron muchos bienes públicos y privados, obligando a la reacción de las autoridades y causando alarma y desazón en la población.

El presidente Iván Duque ha recibido los mensajes que salen del paro y ha mostrado su disposición y la de su gobierno al escuchar a todos los sectores del país, mientras anunciaba directrices para responder a la inconformidad expresada en las movilizaciones y cacerolazos que han tenido lugar en la última semana. Y aunque los promotores de la movilización del pasado 21 de noviembre rechazaron el que se les citara a una conversación en la cual estarían presentes gremios privados y representantes de organismos oficiales, ello no puede interpretarse como el cierre de las puertas para el necesario diálogo nacional.

A ese diálogo deben integrarse también los representantes de los partidos políticos con representación en el Congreso de la República y en los distintos niveles del Estado, hasta ahora ausentes del debate que surgió con la protesta ciudadana. Ante lo que esta nueva situación representa, es necesario que haya un respaldo a la institucionalidad y a la participación de todos los estamentos en la búsqueda de las soluciones y respuestas a las razones de inconformidad social.

Y se debe hacer también una condena absoluta a la violencia y a cualquier hecho que obligue a la reacción de la Fuerza Pública, llamada por la Constitución a proteger la vida, honra y bienes de todos los colombianos. La muerte del joven Dilan Cruz como consecuencia de la reacción policial en Bogotá es un hecho lamentable que aflige a la Nación y debe ser investigado y sancionado mediante los procedimientos jurídicos, como tampoco pueden repetirse los ataques a los miembros de la Policía y las Fuerzas Armadas que hasta ahora dejan más de 300 heridos y lesionados entre esos servidores del Estado.

Debate político, reclamo social y diálogo dentro de las instituciones, es el deber que tenemos los colombianos para lograr que nuestro país mantenga sus cauces constitucionales y no caiga en el desorden, la anarquía y la violencia que tanto daño le causan a la democracia. Ese es el llamado que debe hacerse en uno de los momentos de mayor desafío para la sociedad colombiana y para su democracia.

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