Cartas a Bolívar

Cartas a Bolívar

Octubre 11, 2018 - 11:30 p.m. Por: Editorial .

Sorprendió el otrora jefe de la comisión negociadora de las Farc con su carta en defensa de la dictadura que gobierna a Venezuela. Mientras los colombianos aguardábamos unas palabras de alias Iván Márquez acerca de sus compromisos con la Justicia Especial de Paz, lo que recibimos fue una diatriba por la condena casi unánime contra la tiranía del país vecino.

La comunicación de quien debería predicar con el ejemplo para fortalecer el proceso de paz no es ni siquiera una elegía a Venezuela como nación. Es apenas una aparatosa muestra de solidaridad con un régimen que ha protegido todas las formas de violencia contra nuestro país, así lo hayan incluido como facilitador o garante de los diálogos con las antiguas Farc y con el ELN.

¿Acaso ‘Márquez’ está de nuevo en el país vecino, disfrutando de los placeres mundanos que solía mostrar a través de fotografías en épocas de los diálogos en La Habana? Eso puede concluirse ante el comportamiento errático de quien debería ser el principal defensor del acuerdo que firmó con el Gobierno Nacional. A cambio, la respuesta es su desaparición misteriosa, su renuencia a asumir la curul que su partido le reservó en el Congreso en virtud de esos acuerdos y el silencio mudo ante la JEP que él defendió en otros tiempos.

Esas actitudes destruyen la confianza en el acuerdo de La Habana, al punto en que las directivas de su partido las han descalificado. Ahora vuelve a invocar las armas del Libertador Simón Bolívar, a castigar a “el terrible monstruo del norte” y a hablar de una invasión militar que sólo existe en su mente o en sus argumentaciones. ¿Será que el señor Luciano Marín Arango quiere incentivar la discordia entre las dos naciones para tratar de cubrir con humo bélico sus faltas contra el acuerdo que él negoció y firmó a nombre de las Farc?

No de otra manera puede interpretarse un escrito tan fuera de tiempo y de lugar. Aunque han aparecido voces discordantes, desde el presidente Iván Duque ha sido descartada la posibilidad de una confrontación bélica, llámese como se llame. Entonces, ¿a son de qué confundir la solidaridad que el pueblo venezolano tuvo con nuestros compatriotas con el respaldo que debería otorgársele a Nicolás Maduro y todo el régimen de terror que él encarna?

No, don Luciano, o don ‘Iván’ o como sea el alias que ahora utilice en la clandestinidad que ha escogido, desconociendo de manera flagrante los compromisos que adquirió como representante de las Farc en una mesa de negociación donde estuvo presente como garante la comunidad internacional, empezando por Venezuela. Esa, y no la defensa de la tiranía que oprime a Venezuela es su responsabilidad como colombiano.
Y no mande más “cartas a Bolívar para que las entienda Santander”. De lo que se trata es de que se ponga a derecho ante la Justicia creada para juzgar sus crímenes, y de responder por su compromiso de decir la verdad y facilitar la reconciliación que pretende el acuerdo por “una paz estable y duradera” que firmó ante los países facilitadores y garantes encabezados por el comandante de sus simpatías, Raúl Castro Ruz.

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