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Sumar para volver a crecer
Paloma Valencia entiende claramente que la división nos hace una nación pequeña, atrapada en los odios y la división.
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3 de may de 2026, 12:52 a. m.
Actualizado el 3 de may de 2026, 12:52 a. m.
Se acerca la primera vuelta presidencial. No se trata de una elección cualquiera: nos estamos jugando nuestro futuro como nación.
Por un lado, está Cepeda, un candidato que representa el oscurantismo en materia económica, que piensa que el Estado y la revolución agraria son los ejes fundamentales para el desarrollo y la solución de los problemas sociales. Un candidato que, bajo la consigna de ‘el poder de la verdad’, quiere convencer a todos los colombianos de que él sí es el verdadero cambio y que representa su segunda etapa, en la que ahora sí se harán las reformas.
Por ello, su programa indica que él encarna una “verdadera revolución ética, social, económica, política y democrática”. Se preocupa por la corrupción, cuando él es parte fundamental del Gobierno Petro, hundido en un sinnúmero de escándalos de corrupción; y por la austeridad estatal, cuando aboga por lo contrario, es decir, un Estado más activo y grande, que intermedie en la actividad económica y que supla las necesidades a través de un banco del pueblo y del apoyo a las asociaciones público-populares y campesinas.
Por otro lado, tenemos a las duplas Abelardo-Restrepo y Paloma-Oviedo. De la Espriella se presenta como un outsider de la política, con más ganas que experiencia política, y se posiciona como el salvador de la patria, tanto así que su movimiento se denomina ‘Defensores de la Patria’ y su plan de gobierno, ‘Patria Milagro’. Su posicionamiento político es una mezcla entre Bukele y Milei, con propuestas de seguridad, lucha contra la corrupción y el narcotráfico, legalidad y defensa de la institucionalidad, Estado pequeño, reducción de impuestos, soberanía energética, salud, primacía del sector privado y capitalismo popular, educación y valores familiares y cristianos.
La dupla Paloma-Oviedo representa aún más. Además de tener un sólido programa basado en seguridad, justicia, lucha contra la corrupción, libre mercado, educación, emprendimiento, innovación, Estado austero, cierre de brechas sociales, creación de oportunidades y riqueza para todos, vivienda popular, conectividad, saneamiento básico, medio ambiente y explotación responsable de los recursos no renovables, nos invitan a no polarizar, a unir, a sumar, a trabajar con la diferencia y a mirar hacia adelante. Su consigna es ‘sumar para volver a crecer’. Valencia entiende claramente que la división nos hace una nación pequeña, atrapada en los odios y la división. Invita a hacer cambios, pero bien hechos, de manera que sean posibles y sostenibles en el tiempo. Entiende que el país lo tiene todo, y que son la polarización, la división y el odio los que no permiten crecer; por eso hay que recuperar el rumbo, cambiando lo que no funciona y fortaleciendo lo que sí.
Paloma, además, es una funcionaria probada y con vasta experiencia en lo público, que cuenta con un equipo amplio y sólido, y con un coequipero técnico como Oviedo, que comprende y resuelve los problemas con los datos y el diálogo. Ella encarna los mejores valores de la mujer colombiana: compromiso, coherencia, firmeza, fortaleza, liderazgo, conciencia social, capacidad de ejecución, construcción de consensos, sabiduría y orden. Sería la primera mujer presidente que, además de tener las condiciones y el programa correcto, quiere sumar para crecer, mirando hacia adelante y nunca hacia atrás.
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