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Piedra de tropiezo

Jesús es piedra de tropiezo frente a los capataces de las guerras que han sometido con su abuso de poder a muchas naciones y grupos étnicos...

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"Aprendemos que Jesús nos quiere a nosotros con un estilo de vida sencillo".
"La piedra que rechazaron los constructores, ésta ha llegado a ser la piedra angular, y piedra de tropiezo y roca de escándalo". 1 Pe. 2, 4-8. | Foto: 123rf

3 de may de 2026, 12:48 a. m.

Actualizado el 3 de may de 2026, 12:48 a. m.

Por Edgar de Jesús García Gil, obispo emérito de Palmira.

Desde que Jesús apareció en su ministerio público, siempre, para muchas personas, comenzó a ser una señal de contradicción como lo había anunciado el anciano Simeón a la virgen María.

Con su palabra, su testimonio de vida, Jesús se convirtió en una piedra de tropiezo, como lo escribió el apóstol San Pedro: “Mira, pongo en Sión una piedra angular, escogida, preciosa; quien crea en ella, no será confundido. Por eso, para vosotros, los creyentes, el honor; pero para los incrédulos: “La piedra que rechazaron los constructores, ésta ha llegado a ser la piedra angular, y piedra de tropiezo y roca de escándalo”. 1 Pe. 2, 4-8.

Hoy, Jesús es piedra de tropiezo frente a las ideologías de genero que manejan una antropología distorsionada de lo que es realmente un hombre y una mujer, imagen y semejanza de Dios.

Jesús es piedra de tropiezo frente a los capataces de las guerras que han sometido con su abuso de poder a muchas naciones y grupos étnicos a guerras fratricidas que no tiene fin y que deshumaniza poco a poco el respeto y la libertad de la persona humana.

Jesús es piedra de tropiezo frente a las ofertas de las pasarelas del consumo que hacen creer que la única felicidad en la alfombra roja de su vida es el brillo deslumbrante de los productos que le ofrecen la mejor y la más exquisita satisfacción para los sentidos humanos.

Cuando Jesús dice en el evangelio de hoy: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Juan 14,6) también es piedra de tropiezo para aquellos “relativistas” que admiten vivir en medio de muchos dioses, caminos, y verdades que no son ni el camino, ni la verdad de Dios.

Aunque Jesús sigue siendo piedra de tropiezo, los que somos discípulos misioneros de su evangelio seguimos caminando juntos como una familia y como testigos de la verdadera esperanza para la humanidad.

Mensaje escrito por el Arzobispo de Cali y sus obispos auxiliares para los lectores de El País.

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