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Llegó el momento

La democracia no es un engaño, sino un análisis de conciencia, justo como el de las almas que van a entrar al paraíso.

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Armando Barona Mesa. Columnista.
Armando Barona Mesa. Columnista. | Foto: El País.

19 de jun de 2026, 12:46 a. m.

Actualizado el 19 de jun de 2026, 12:46 a. m.

Las urnas nos esperan en dos días. O mejor, nosotros esperábamos las urnas por un tiempo un tanto largo y a veces angustiado, que se ha agotado. La perspectiva de que siguiera un gobierno comunista a este gobierno de vacas flacas, con la deuda pública más grande que se pueda imaginar; la crisis de la salud de grandes dimensiones, desfalcos sin comparación con épocas pasadas; y un presidente mentiroso y de escapadas escandalosas en noches de lujuria, como lo han planteado todos los medios de comunicación.

Sí, un presidente de discurso airado, clamando por retrotraer un pasado amargo que se superó cuando un presidente liberal, José Hilario López, apadrinó ante el Congreso la ley 21 de 21 de mayo de 1851, que eliminó la esclavitud. Y ahora es Petro quien está jugando a actualizar -esa ley-, como si fuera suya. Trata de hacer creer, dentro de sus flacas ejecutorias de gobernante insuflado, que es él el poderoso gobernante que eliminó la esclavitud y abrió los caminos de la libertad.

Con qué soltura le oímos decir que ha sacado de la pobreza a millones de personas que siguen en su mismo estatus. Pero él, Petro, ha agotado los presupuestos nacionales para decir sus discursos demagógicos. Y ha hecho creer que él es el enviado de Dios, cuando su paso por la vida marca un ejercicio ateo y marxista.

Todo el juego sucio del reparto del presupuesto del Estado, en orden a que se convierta en votos, es conocido por todos los colombianos. Lo hemos visto flagrantemente violar la prohibición que le hacen la Constitución y la ley de intervención en política. Pero recorre el país haciendo movilizar a parte del pueblo en buses que cuestan y porciones de lechona o tamales para dar un poquito de aire a los movilizados.

Es grotesco que diga que esas participaciones políticas son solo su discurso presidencial, resaltando su gobierno y echando su vulgar arenga trasnochada. Antier estuvo en Medellín en la Universidad de Antioquia echando su demagogia y ofendiendo con palabras agresivas y ofensivas a quien figura con mayoría de votos como el único aspirante presidencial serio, el señor Abelardo de la Espriella, cuyas mayorías se palparon holgadamente en la primera vuelta y ahora se acrecientan.

Parece ser que cierra su campaña prohibida hoy viernes, en el parque de Las Banderas de Cali, con todo el gasto que supone y que no ahorra, porque ese es “su gobierno”, y como anota el viejo dicho paisa, “el que quede atrás que arree”.

Montó a un candidato aparentemente amanuense suyo, el señor Iván Cepeda, de clara y tradicional estirpe comunista, que él niega para aparentar ser un demócrata, tal como hacen todos los stalinianos. Y entonces los que hemos conocido un poco la historia de Colombia sabemos que los comunistas se hacen dueños de la tribuna mientras se eternizan en el poder, que arroya en las cárceles a los que piensan diferente y a los que abogamos por el esfuerzo individual y el talento cultivado con grandes sacrificios por la clase media e industrial y progresista de verdad. Porque progresista es el que busca el progreso. Pero no el que engaña a un pueblo con ardides de oratoria ufana y barata, que sigue el mismo Cepeda, quien se inició en el comunismo desde muy temprano, siguiendo a su papá y a su mamá y a todos los camaradas. Comenzó a los 12 años en la Juco.

Abelardo de la Espriella no es un político ni un demagogo. Es un hombre de empresa, cultivado en universidades y en la escuela de la vida. Ama la democracia y busca una paz de verdad, distinta ciertamente a la que busca Cepeda con los campos llenos de guerrillas armadas hasta los dientes y con el cultivo de los grandes campos de coca y la exportación de cocaína, con cuyo negocio se han enriquecido.

De la Espriella busca una paz verdadera, usando las armas de la República; y busca la paz como el viejo patricio romano Lucio Quincio Cincinato: "Si vis pacem, praeparet bellum" (si quieres la paz, prepárate para la guerra). La guerra ha sido una constante de los que dicen -o decían- que buscaban un cambio social, pero que en la sombra defienden solo los sembrados y la producción de coca y se han armado muy bien con armamento moderno y uniformes de lujo, como si fueran fuerzas respetables. Todo esto hay que tenerlo en cuenta cuando se va a votar en tres días. La democracia no es un engaño, sino un análisis de conciencia, justo como el de las almas que van a entrar al paraíso.

ha desempeñado puestos públicos como juez del Circuito, Conjuez del Tribunal de Cali, Secretario de Gobierno de Cali y alcalde encargado, embajador de Colombia en Polonia y en la ONU. Ha sido delegado a varias conferencias internacionales como la OIT en Ginebra

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