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La Sierra y el ‘Caballo bayo’

En medio del dolor que ambula según el terremoto, entrego hoy un poema de mi nuevo libro, que pronto publicaré.

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Armando Barona Mesa. Columnista.
Armando Barona Mesa. Columnista. | Foto: El País.

21 de ago de 2026, 02:23 a. m.

Actualizado el 21 de ago de 2026, 02:23 a. m.

Tenía un caballo bayo y montaba en él

por los caminos encumbrados de la sierra.

Divisaba el valle atrás, y a veces, en el plano,

el mismo caballito, bajo mi talón,

corría abierto con el fulgor de un rayo.

Era bello sentir la tierra con sus orquídeas y nostalgias

cabalgar en silencio al lado de mi caballo bayo.

Recordé que hace solo un siglo y medio

nos movíamos en un caballo; y que a Bolívar

lo llamaban “Culo de fierro” por dar vuelta a

la América del Sur sobre la silla ecuestre.

Sí, el caballo bayo se sentía el mismo

que montó Julio César y Alejandro.

Y que hizo la historia.

Pero entendía que, finalmente, aquel ejemplar

solo, quedó en el actual refugio de la sierra

y en las almendras que yo mismo le daba,

con mi mano festiva de jinete y pasajero,

que montaba con alegría de aventurero,

al caballo bayo.

Amigos se juntaron y alguien incorporó música

en las alforjas de caballería. Ya éramos una caravana

de la tarde. Y bebíamos y conversábamos

como si volviéramos a descubrir a América,

que refulgía en ese campo de orquídeas y nostalgias.

Ah la vida que circulaba en el laberinto jadeante

y en los ojos de fuego y la estampa imponente,

cargada de bríos y energía, de mi caballo bayo.

¡Ah aquellas rosas del camino! Y las rocas que dejaban

en vivo el recuerdo de los siglos. Ah mi alegría de bardo

surcando horizontes de nubes azuladas

y árboles peregrinos que expandían

sus sombras sobre la vereda

en la que despuntaban las casitas blancas

y los sueños de arado de los campesinos

rupestres y siderales, como si provinieran

de planetas errantes, en un universo

hecho a la medida de mis algarabías todavía de niño.

Y allí estaba aquel ejemplar impetuoso,

que corría por los siglos con fuerza de ciclón dorado

y cerraba su círculo en el silencio del pasado.

Aquel caballo bayo. Mi caballo. Sí, mi caballo.

ha desempeñado puestos públicos como juez del Circuito, Conjuez del Tribunal de Cali, Secretario de Gobierno de Cali y alcalde encargado, embajador de Colombia en Polonia y en la ONU. Ha sido delegado a varias conferencias internacionales como la OIT en Ginebra

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