Columnistas
Gobernar desde y con las regiones
Invito a los diversos grupos armados ilegales del Pacifico colombiano y en otras regiones del país a comprometerse con un cese unilateral de sus acciones violentas
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29 de jul de 2026, 01:50 a. m.
Actualizado el 29 de jul de 2026, 01:50 a. m.
El nuevo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ha expresado, tanto durante su campaña electoral como después de haber ganado las elecciones presidenciales, que gobernará desde las diversas regiones del país, con el fin de descentralizar la gobernabilidad, así como lograr una mayor efectividad en la lucha contra todas las manifestaciones de violencia y otros males sociales y económicos que actualmente padecemos los colombianos.
En tal sentido, le ha venido solicitando al Congreso de la República que le autorice posesionarse como presidente de la República en la ciudad de Cali. Igualmente, ha manifestado públicamente que trabajará para que Barranquilla se convierta en sede alterna del Gobierno nacional.
En mi opinión y por mi propia experiencia como exgobernador del Valle del Cauca y exvicepresidente de la República, considero que dichas iniciativas son positivas y contribuirán a fortalecer las regiones de Colombia, sí como a desarrollar la concepción democrática de que se gobierna en coordinación con los alcaldes y gobernadores, siempre bajo la figura del presupuesto participativo, del control ciudadano y del principio de que todos ponen. Además, constituyen una manera muy democrática de luchar contra la corrupción y el despilfarro administrativo.
En el caso del Valle del Cauca, una vez culminen todos los actos de la posesión presidencial, es conveniente que la señora Gobernadora del departamento del Valle del Cauca, junto con los alcaldes municipales y los diversos sectores sociales, empresariales, étnicos y políticos de toda la región del suroccidente y del Pacifico colombiano, se sienten a dialogar con el nuevo Gobierno Nacional y, bajo los principios de que todos ponen, inicien un trabajo conjunto para enfrentar todas las manifestaciones de violencia y hacer realidad las diversas obras en favor del bienestar social y del desarrollo económico de los distintos sectores de la población urbana y rural.
En esa perspectiva, invito tanto a las personas que votaron como las que no votaron por Abelardo de la Espriella para que, unidos en la diferencia, entendamos que las elecciones ya terminaron y que un futuro mejor para la población colombiana, requiere la generosidad y la solidaridad que siempre han caracterizado al pueblo colombiano.
En ese mismo camino, invito a los diversos grupos armados ilegales que desde hace varios años vienen operando en la región del suroccidente, del Pacifico colombiano y en otras regiones del país a comprometerse con un cese unilateral de sus acciones violentas, incluidas aquellas relacionadas con el secuestro y el narcotráfico. De no hacerlo, considero que su irracional violencia no tiene ninguna perspectiva de éxito, ni en Colombia ni en cualquier otro país de las Américas.
También invito a las personas de la diversidad política y social de la región para que, unidos en la diferencia, continuemos trabajando por una Colombia mejor, libre de violencia, corrupción y miseria, donde primero sean los seres humanos, empezando por los niños y las niñas.

Exministro de Trabajo, exvicepresidente de Colombia, exgobernador del Valle






