El guadual

Antes de que llegaran los españoles y antes de la introducción del...

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28 de ene de 2013, 12:00 a. m.

Actualizado el 22 de abr de 2023, 11:54 p. m.

Antes de que llegaran los españoles y antes de la introducción del ganado vacuno y caballar, las vegas del río Cauca estaban cubiertas por enormes guaduales que escoltaban el paso del río por el Valle. Esta maravilla vegetal se acabó hace bastante y aún quedan por allí uno que otro vestigio. Es el caso del guadual situado en la Calle 9 con Avenida Guadalupe que sostuve era propiedad del Municipio y ha sido apropiado por particulares, formando parte de las ‘tierras perdidas’ de Cali.Pues bien, una lectora acuciosa criticó mi columna al respecto y deseo citarla:“El guadual fue primero que el parque y no una siembra que un buen día se hizo como dice su informante. Este guadual es reducto de los que había en las grandes haciendas que había en estos terrenos y por supuesto debió ser mucho más grande, así como más grande era el globo de terreno que hacía parte de la hacienda y que ahora ha sucumbido a los trazados de la ciudad.El terreno al que usted hace referencia fue cedido al Municipio de Cali por la constructora de las unidades residenciales Guaduales y Carboneros en 1977, según escritura publica No. 5717 del 30/12/77 y tiene una dimensión de 5.717.56 metros cuadrados.Este terreno, que tenía un guadual en su interior, que afortunadamente no se tumbó, continúa siendo público pero tiene un permiso de cerramiento identificado con número 003 de 1997.Este parque se asimila a los parques de bolsillo de otras ciudades y está abierto de 6 a.m. a 6 p.m y su puerta de acceso tal como lo dice un aviso en la Calle 9 con 56 está ubicada en la Calle 7 frente a la Portería de la Unidad Residencial Carboneros que tiene la nomenclatura 56–73 (estos son requerimientos del convenio de cerramiento). Al parque puede entrar cualquier ciudadano que lo desee haciendo un sano uso de él y sin necesidad de invitación. Espero que cuando tenga un tiempo pueda comprobarlo”.La carta de la lectora, doña María Eugenia Pineda, es interesante porque aclara varias cosas: 1. Que el terreno sobre el que está el guadual efectivamente es propiedad del Municipio desde el año de 1977; 2. Que está encerrado por los propietarios de la unidades residenciales vecinas en virtud de autorización municipal expedida en 1997; 3. Que el guadual siempre estuvo allí y no fue sembrado con el propósito de impedir el ingreso al parque, como lo sostuvo mi primer informante; y, 4. Que cualquier ciudadano puede entrar al parque, de 6 a.m. a 6 p.m.La verdad, que cualquiera puede ver, es que el guadual está cerrado con malla de seguridad, por el exterior, hacia las calles, pero no hacia el interior, es decir, hacia la unidad residencial. Queda como si fuera una extensión de la unidad residencial. No está ordenado, ni intervenido, por lo que nadie puede pasear por él sin correr peligro y, claro, al estar cerrado por fuera, ningún ciudadano tiene acceso libre. Así que, con perdón de doña María Eugenia, aquí estamos ante un caso de apropiación privada de terrenos públicos, así tenga visos de legalidad.Y no se trata de cualquier lote: casi una plaza de tierra, en sitio estratégico de la ciudad. Por lo que tampoco es un parque de bolsillo, pues éstos no superan los 1000 metros cuadrados.En http://www.elespectador.com/node/176629/ se puede apreciar lo que es un parque de guadual para uso público. Este no es el caso del lote en discusión.

Profesional en literatura de Univalle, estudios en antropología e historia. Exgerente Cultural del Valle, ex-gerente de Telepacífico. Fue director Biblioteca Universidad Autónoma de Occidente. Escribe en El País desde el 2004.

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