PANDEMIA

La soledad y la pandemia

Para combatir la soledad lo más importante es valorar las relaciones de afecto.

GoogleSiga a EL PAÍS en Google Discover y no se pierda las últimas noticias

14 de nov de 2020, 11:00 p. m.

Actualizado el 24 de may de 2023, 12:40 a. m.

Estos siete meses de pandemia han puesto a prueba las capacidades adaptativas de la gente para enfrentar la incertidumbre, pero, sobre todo, han desnudado la soledad que aflige a mucha gente y la gran importancia de la sinceridad en las relaciones de afecto.

Si se acepta que la soledad es un factor que afecta a muchos en estos momentos y se quiere contribuir a aliviarla, habría que tener en cuenta:
*A la víctima del Covid-19 que se encuentra incomunicada en una UCI, y para quien un mensaje de solidaridad, que necesariamente será a distancia, equivale a una transfusión de esperanza.

*A todo el personal de salud, incluyendo los científicos, todos ellos héroes silenciosos que han entregado su tranquilidad, y algunos su vida, para salvar otras vidas. A todos ellos les corresponden agradecimientos infinitos.

*Al anciano que vive solo y para quien una llamada telefónica de unos pocos minutos puede ser el único momento del día en el que se rompe el silencio cruel.

*Al vecino para quien el envío de un detalle, un pan recién horneado o un mensaje: “Aquí estamos para lo que necesite”, es suficiente para iluminarle el día.

*A los recluidos en hogares de ancianos o a los hospitalizados, por diversas razones, siempre les viene bien una nota que deje constancia de que alguien los recuerda con cariño.

*El moribundo, que hace rato le perdió el miedo a la muerte, lo que más agradece es tener una mano compasiva que le tome la suya y lo acompañe.

*Los más vulnerables, así no lo digan, siempre agradecen la voz de aliento y el acompañamiento desinteresado.

*Los que sufren de miedos, y no son capaces de expresarlos, se alivian simplemente al sentir que alguien se interesa por ellos, sin criticarlos.

* Los que tienen ideas suicidas y las callan, los que sufren de trastornos mentales que se agudizan en las crisis y los que tienen preocupaciones de una u otra índole, todos, se benefician si alguien tiene la generosidad de escucharlos con atención.

* A los desmoralizados por la corrupción rampante, les levanta el ánimo escuchar voces valientes que la denuncian.

*A los abrumados por la incertidumbre (de lo que le espera a la patria) generada por los mensajes polarizadores, egoístas y manipuladores de los poderosos en trance de hacerse a más poder, les conviene escuchar mensajes tranquilizadores, optimistas, generosos, honestos y solidarios.

*Pero lo que más sirve para combatir la soledad es ponerse al servicio de los demás, haciendo algo que de alguna manera contribuya al bien general. Y eso lo puede hacer cada cual desde su propia orilla, desde su quehacer cotidiano y desde el ejercicio decente de su profesión. Y no es nada tan difícil pues se logra hablando con la verdad, sin tener en cuenta las conveniencias. Recordando que los valores eternos siempre triunfan, y que si algún torcido amenaza con ganarse la partida no hay que preocuparse demasiado… pues nadie puede engañar a todo el mundo todo el tiempo.

Carlos E. Climent es médico de la Universidad del Valle y psiquiatra de la Universidad de Harvard. Durante30 años trabajó en el Departamento de Psiquiatría de la Universidad del Valle, y durante 20 se desempeñó como miembro del Panel de Expertos en Salud Mental de la Organización Mundial de la Salud.

Regístrate gratis al boletín de noticias El País

Descarga la APP ElPaís.com.co:
Semana Noticias Google PlaySemana Noticias Apple Store

AHORA EN Carlos E Climent