¡Viva Cali!

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¡Viva Cali!

Noviembre 25, 2019 - 11:40 p. m. Por: Aura Lucía Mera

El paro a nivel nacional, me refiero a las multitudinarias marchas, fueron un éxito total. El ‘vandalismo’ se produjo en muy pocas ciudades, en sitios puntuales, a la misma hora, como si hubieran sido el fruto de un macabro adoctrinamiento dirigido por las fuerzas más oscuras que sí existen, para generar pánico y justificar la represión.

El paro y sus marchas coloridas y entusiastas, respetuosas y pacíficas, no fueron el resultado del mamertismo, izquierdismo, ni el petrismo, ni otros ismos que periodistas y áulicos de este gobierno les quieren endilgar.

En Cali, misteriosamente cronometrados para impedir la velatón por las víctimas, cuando el sol ya se ocultaba, salieron de diferentes hormigueros algunos jóvenes sembrando desorden y atracando. Después de un día que había transcurrido en calma, copando las calles principales hasta el CAM con miles y miles de hombres, mujeres, jóvenes y niños caminando en rechazo masivo a muchos de los manejos erráticos de este gobierno.

Maurice Armitage fue obligado por las circunstancias repentinas a decretar el toque de queda y la velatón, cierre simbólico, tuvo que cancelarse.

Pero lo más vergonzoso fue lo que sucedió después. En diferentes conjuntos residenciales, de estratos altos, a la misma hora, se corrió la voz de que hampones armados se estaban entrando a las residencias para saquearlas, incendiarlas y amarrar a sus moradores. Esta fue la mecha que regó el pánico. Los propietarios, ellos sí armados hasta los dientes, salieron a “matar los hp”, y de pronto se tuvieron que mirar unos a otros, desconcertados, porque enemigo no existía, ni existió jamás.

Este mandato de la mano negra para generar pánico no puede pasar desapercibido. Su investigación debe llegar a las últimas consecuencias. ¿Quién o quiénes fueron los responsables? ¿Quién concertó todo con la precisión milimétrica de una bomba de tiempo?

Ningún edificio fue asaltado. Ninguna residencia atracada. Jamás existieron esos ‘terroristas’. Ni Ciudad Jardín, ni Pance, ni Santa Rita, ni Santa Teresita, ni Arboleda, ni El Peñón, ni San Antonio, ni San Fernando, ni Versalles, ni Santa Mónica, ni el Limonar, para nombrar algunos de los ‘amenazados’ estuvieron jamás en peligro.

¿Quiénes son los verdaderos enemigos de la paz? ¿Enemigos de la democracia? ¿Quiénes son los que mienten y organizan el caos, empujando el desorden y la destrucción?

Lo de Bogotá fue más vergonzoso aún. Mientras la música de cacerolas y vuvuzelas sonaba alegre, un mandato presidencial tajante y absurdo ordenó toque de queda, sin importarle un carajo que millones de personas se quedaran a intemperie sin alcanzar a llegar a sus casas. La justificación fue el resultado de algunos desordenes aislados. ¡Sobre este tema hay mucha tela que cortar!

Vuelvo a Cali. Felicitaciones Maurice Armitage y su equipo de gobierno. Siempre ofreciendo información verídica, desmintiendo las falsas. La limpiatón cívica de la ciudad el viernes, por ciudadanos espontáneos, la libertad de permitir las cacerolas y sus ritmos en la Plaza de San Francisco y el Bulevar, el respeto hacia los derechos ciudadanos, y las declaraciones valientes sobre el complot maquiavélico merecen un aplauso de toda la ciudadanía, la que cree en la libertad de expresión, la que está inconforme con este des-gobierno, la que exige sus derechos a ser escuchados, la que condena el asesinato de líderes e indígenas, la que desea que se cumplan los Acuerdos de paz.

Felicitaciones a la gobernadora Dilian Francisca Toro. El Valle fue un ejemplo de democracia y paz. Los ciudadanos, esa enorme mayoría que trabaja no va a permitir más mentiras. Vengan de quien vengan. Curioso que los medios de comunicación hayan dado más titulares a los desórdenes ocasionales que a la importancia y magnitud de este paro nacional... muy curioso.

PD. Presidente Duque. Para bien o para mal, usted es el Presidente. Empiece a gobernar, apártese de áulicos y manos oscuras. No se deje manipular más. ¡Creo que todavía está a tiempo! ¿Qué espera?

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