¡Tsunami!

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¡Tsunami!

Septiembre 02, 2019 - 11:40 p. m. Por: Aura Lucía Mera

Si el fin de semana pasado Cali sintió cómo la envolvía un huracán de letras con los poemas de Darío Jaramillo Agudelo, el relato íntimo y doloroso de Paula Bonet, la estupenda novela negra de Santiago Gamboa ‘Sera larga la noche’ que agarra desde la primera línea (ojalá continúe la saga), los artículos excepcionales del argentino Juan Forn, la poesía de Ramón Cote Baraibar, Carolina Sanín, Gloria Hurtado y otros que se me escapan, este martes inicia un verdadero Tsunami.

Tsunami sobrecogedor, porque ningún asistente quedará ileso después de escuchar y compartir vivencias con Manuel Vilas y su último libro desgarrador y único ‘Ordesa’.

William Ospina que se nos abre a sus recuerdos y nostalgias en ‘Guayacanal’ y nos hace vibrar con el sonido de las aguas que parten cordilleras, árboles imposibles, cantos de aves, amores, violencia, coraje y pasión.

Piedad Bonnet implacable e impecable que se nos mete en el alma con un bisturí afilado obligándonos a aterrizar en la realidad de este país, violento y tierno.

Alonso Sánchez Baute, para mí uno de los mejores novelistas actuales, que rinde un homenaje a Leandro, aquel vallenato ciego y pobre, rechazado por su propia familia, convertido en maestro, ídolo y adalid de la trova pura de su región.

Margarita Londoño investigadora, apasionada y multifacética, nos cuenta la historia de uno de los episodios nacionales más pintorescos e impactantes, hasta ahora ignorado, en su libro ‘Cuando la ópera llego a Rosas’, ese pueblo sufrido que fue el centro de atrocidades casi épicas en la construcción de la carretera Popayán-Pasto. Un libro que debería ser llevado al cine.

Andrés Newman de Argentina, Fernanda Trías de Uruguay, Julio Villanueva Chang del Perú.

Julio César Londoño, esa mezcla de bardo, poeta, filósofo, con su prosa incisiva y perfecta.

Ángela Becerra cierra con broche de oro este Tsunami cristalino y purificador.

Un Tsunami de pensamientos, horizontes diferentes, alimentos espirituales para esta época de insania mental, odios y rencores, en la que tifones oscuros y pestilentes nos quieren arrastrar al caos y la destrucción.

Un recorderis de que nosotros, los de la señal de Caín incrustada en los genes, también tenemos la capacidad de amar, de soñar, de dirigir la mirada hacia nuevos amaneceres, de despertar el espíritu hacia nuevos horizontes donde es posible un mundo diferente y mejor.

Gracias María Fernanda Penilla directora de la Biblioteca Departamental y su equipo.

Gracias Catalina Villa por esa pasión y conocimiento al escoger los invitados a este banquete.

Gracias a todos los que con sus aportes hicieron posible este evento.

Este Quinto Festival de Oiga Mire Lea quedará grabado para siempre en nuestros corazones, en ese lugar donde se guardan las cosas preciosas que nos cambian la vida.

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Posdata.
Se me quedaron algunos autores por fuera, ¡pero a todos gracias por ese grano de arena que nos trajo esperanza y reconciliación!

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