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¡Ni un paso atrás!

Febrero 17, 2020 - 11:40 p. m. Por: Aura Lucía Mera

Escuchando las palabras del padre Francisco De Roux ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, quiero reproducir unos apartes para invitar a una reflexión objetiva y abrir la mente y el corazón a su mensaje y lo que significa para el presente y futuro del país.

Si pudiéramos apartarnos de las convicciones atávicas políticas que tenemos incrustadas en la mente, ya sea por herencia, simpatías, antipatías personales, polarizaciones, etc. Si tan solo pudiéramos entender que lo que nos estamos jugando en estos momentos de transición es nada menos que el futuro de nuestros hijos, nietos y todas las generaciones que vienen. El futuro de los campesinos azotados por el terror durante más de medio siglo, el futuro de jóvenes que apostaron por la paz y estrenar nueva vida.

-“En el conflicto de Colombia, que duró 50 años, murieron cerca de 240.000 civiles y hay casi nueve millones de víctimas reconocidas”.

-“El grito de las comunidades víctimas fue y sigue siendo ¡Paren la guerra ya! ¡Párenla en todos lados!”.

-“La JEP es la verdad jurídica encargada de garantizar que no haya impunidad. Se construye con la participación de las víctimas y los responsables. Las víctimas participan en la sentencia, y la pena no es de venganza sino de restauración de las víctimas”.

A la Comisión de la Verdad le corresponde la moral histórica y social. Es una verdad que no se construye sino que se descubre, que se hace patente y que no se puede mantener en silencio. Es una verdad sin intereses políticos ni económicos, que no condena a nadie, pero establece, responsabilidades de ética política. Escucha a los diferentes actores del conflicto y contrasta diferentes versiones e interpretaciones para poder superar las fracturas sociales desde la verdad dolorosa y liberadora.

-“La unidad de búsqueda de personas desaparecidas que acompaña a las familias en la más cruel y concreta de las formas, de romper un ser humano: desaparecerlo para siempre. En Colombia se buscan más de cien mil desaparecidos”.

-“La transición integral es el proceso en que Estado y rebeldes van por el cumplimiento de lo acordado. Exige cuidar la vida de los excombatientes y reincorporarlos a la vida social dignamente. Conducir con visión y determinación durante varios años los cambios culturales, económicos y políticos de las estructuras y las dinámicas que pregonaron el conflicto”.

-“Cuando hay gobiernos nuevos que no firmaron los acuerdos de Estado, y no son claros en apoyar lo acordado, crean dudas sobre la transición puesta en marcha, en la sociedad se recrudece la polarización que hubo en la guerra. Se ponen en riesgo la energía y la audacia que necesita la transición y se debilitan los programas con excombatientes y comunidades”.

-“Afortunadamente cuando la transición integral ya está en manos de la sociedad, ya nadie la detiene porque los pueblos no renuncian a la paz una vez que han probado el entusiasmo de vivir fuera del terror”.

-“La Justicia transicional es una acción de alta ética, dirigida al corazón de la tragedia humana, sin intereses de intervención política o militar”.

-“Sin el apoyo internacional no hubiera sido posible la paz y la transición en Colombia, que ha tenido la presencia de la Misión de Verificación de la ONU, de la Misión de la OEA y la solidaridad constante y el soporte unitario y decidido de este Consejo de Seguridad”.

Estas reflexiones, fruto de una mente clara, sin tintes políticos, son un llamado para que los colombianos, sin distingo de raza, estrato socioeconómico, preferencias políticas y sobre todo la juventud nos unamos en una sola voz de apoyo y empeño para que este país no vuelva atrás, y ayudemos a seguir construyendo el país que tanto anhelamos donde todos tengamos cabida, nos demos la mano y nos veamos a la cara, mirando un nuevo amanecer.

¡Es responsabilidad de todos! ¡No dejemos pasar este momento histórico! ¡Nuestra descendencia jamás nos perdonará!

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