Jaqueline y la tía

Jaqueline y la tía

Junio 03, 2019 - 11:40 p.m. Por: Aura Lucía Mera

Antes de contar la historia, quiero recordarles que este sábado 8 hasta el 6 de julio, de 10:00 a.m. a 12:00 p.m. se dictará en la Fundación Alzheimer el curso de memoria para la prevención del deterioro cognitivo. Teléfono: 8926118.

Les recuerdo esto porque me sorprendió ver la masiva asistencia en la terraza del hotel Inter en el evento ‘Un café para recordar’. Más de quinientas personas. Lo que para mí significa que ya se está tomando conciencia de la magnitud y complejidad de esta enfermedad devastadora tanto para el que la padece, como para sus familiares y cuidadores. En la actualidad más de cincuenta millones de personas sufren algún tipo de demencia, y en Colombia la cifra está aumentando vertiginosamente. Creo que todos los vallecaucanos, por referirme solo a nuestro departamento, conocemos a alguien cercano o lejano que está sufriendo esta tragedia. En este curso se aprenden estrategias y ejercicios para ejercitar la memoria y estimular el cerebro. Además está dirigido por profesionales. Oportunidad única. ¡No la dejen pasar!

La historia que les quiero compartir la llevo metida en el alma: Jaqueline Arabia Buraye iniciaba su labor profesional como neuropsicóloga y visitaba periódicamente pacientes internados en instituciones para la tercera, cuarta o quinta edad. En este caso Institución San José. En una de sus visitas conoció a una mujer de setenta y tantos años que conservaba todavía sus rasgos finos y delicados, testimonio de su belleza juvenil. Estaba postrada, abandonada, con una escara infectada en la cadera que llegaba hasta el hueso del fémur.

Empezó a dialogar con ella y a notar que por sus respuestas, sus recuerdos fragmentados de su infancia europea, su tristeza infinita y la espera de su marido ya muerto hacia muchos años, a veces su sonrisa cálida, en medio de ese atroz sufrimiento físico y la soledad absoluta que eran sus compañeros fieles, Jaqueline encontró que este tipo de demencia era diferente. Se salía de los patrones comunes de la demencia senil.

Empezó a investigar hasta que encontró que el padecimiento de esta mujer belga era Alzheimer, una clase de enfermedad cerebral que era prácticamente desconocida en Colombia. Visitas frecuentes, diálogos, diversas aproximaciones y búsquedas, llevaron a Jaqueline a entregarse con pasión a crear en Cali una fundación exclusiva para pacientes con Alzheimer. Se podría calificar de ‘Quijotada’, pero son los sueños los que logran las grandes realidades.

Ya la Fundación Alzheimer cumple 21 años. Sus dos sedes cumplen impecablemente su trabajo. La de residentes permanentes donde son cuidados para que jamás haya una escara ni los agobie la soledad, y la de pacientes externos, grupos-día, talleres, conferencias, diagnóstico. Ya la Fundación cuenta con un grupo de voluntarias sensacionales y llenas de mística. Y esta enfermedad deja de ser un tabú y los pacientes y familiares tienen dónde acudir.

Gracias a la tía, una tía bellísima que vino de Bélgica. Iluminó todo a su paso. Su viudez y soledad la entregó a la Fundación ‘Mi casa’ y luego, ya para morir, solamente acompañada de retazos de recuerdos y dolores, fue la semilla de esta Fundación Alzheimer. Gracias tía, tu paso por este ‘valle de lágrimas’ no fue en vano.

PD. El Lunes 10 de junio en la Librería nacional del Oeste se presenta Ángela Becerra con su último libro ‘Algún día, hoy’, Premio de Novela Fernando Lara 2019. Seis de la tarde. ¡Imperdible!

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