Intangibles

Intangibles

Noviembre 26, 2018 - 11:40 p.m. Por: Aura Lucía Mera

Cuando los logros no los ve la burguesía o la mal llamada ‘élite’ social, es como si no existieran. Igual pasa con las radiodifusoras populistas que lo que pregonan son malas noticias y solo encuentran defectos y cosas malas en todo, mostrando siempre un vaso medio vacío, muchas veces porque no les han repartido ‘tajadas’ publicitarias con el presupuesto gubernamental; ahí esos logros, repito, tampoco nadie los toma en cuenta ni importan.

Traigo este tema a colación porque si alguien le ha metido pasión, honestidad, trabajo, sudor y lágrimas a Cali es Maurice Armitage, actual alcalde de la ciudad. Apostó por significar la vida de los menos favorecidos. Aquellos que no existen prácticamente. Los que jamás saldrán en una foto de la ‘socialite’, ni sus primeras comuniones o grados quedarán registrados en los medios.

Le apostó a la educación. Sí. A la educación de miles y miles de niños y jóvenes. Su programa ‘Mi Comunidad es Escuela’ ha sido su gran apuesta. Siendo reconocido ya por el Gobierno Nacional como ejemplo para replicar en todas las ciudades como programa integral para mejorar los niveles de educación en el país.

El primer alcalde de la historia que decidió invertir la mayor parte de su presupuesto en educación. “Estamos logrando que la comunidad entienda que la escuela somos todos, no solo de los muros hacia dentro de la escuela”.

De esta forma las Secretarías de Educación, Cultura, Deporte, Recreación, Paz, Bienestar Social, el proyecto TIO se unieron para cocrear los 22 proyectos para integrar actividades artísticas, lúdicas, académicas, deportivas para los niños en su primera infancia.

Este proyecto recibió reconocimientos de la Fundación Rockefeller, que incluyó Cali como una de las cien ciudades con más resiliencia del mundo. La Unesco, incluyéndola en las lista de su Red Mundial de Ciudades del Aprendizaje. El Icbf, como pioneros en el Modelo de Acompañamiento Pedagógico.

La misma pasión y honestidad para enfrentar y solucionar la complejidad del transporte masivo, dejarle a la ciudad parques y zonas de recreación, evitar que se produzca la tragedia anunciada del jarillón, problema al que nadie le había puesto la cara.

Cali es una ciudad compleja. Una ciudad que no tiene noción de solidaridad. Una ciudad compuesta de retazos, diferentes etnias, campesinos, terratenientes, desplazados, inequitativa, es como un potro cerrero donde la ilegalidad se convirtió en hábito, la intolerancia en su común denominador.

Trancones existen en todas partes. Demasiados carros para vías que se planearon mal desde hace décadas. Basuras también, pues son el fruto de la incultura y la desidia de hace muchísimos años. Si queremos solamente ver las falencias, siempre tendremos la visión incorrecta.

Jorge Iván Ospina sacudió todas las estructuras como un terremoto. Rodrigo Guerrero la empezó a armar y Armitage ha continuado y renovado aspectos importantísimos, pensando a largo plazo en los ciudadanos que serán estos niños y jóvenes que están teniendo oportunidades de educación e inclusión que jamás habían tenido.

Pero como son ‘intangibles’ no son de página social, ni titulares, ni aplausos de la élite. Seguimos buscando la carroña y la mala noticia, esa es la que nos excita y nos pellizca las venas. Creo que se llegó la hora de enterarse antes de criticar, y reflexionar.

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P.D. Desde Quito les envío soles y lluvias, nevados y magia.

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