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¡Ecuador se salvó!

Abril 12, 2021 - 11:40 p. m. 2021-04-12 Por: Aura Lucía Mera

Llevo más de tres décadas visitando Ecuador, viví cinco años en Quito, amo ese país, donde tengo el corazón. Su geografía la he recorrido casi toda, sobre todo La Sierra, sus volcanes, sus comunidades autóctonas, sus costumbres ancestrales, su dignidad y su cultura, su sentido de pertenencia. Lo llamo ‘País Boutique’, porque encierra todos los paisajes del mundo.

He sido testigo presencial de su historia política, me tocó el gobierno de Rodríguez Lara -Bombita- y el golpe de Estado fallido que fue más un sainete. Recuerdo que en mi casa, llamada Macondo, le guardamos durante dos noches el perro dóberman a petición de su señora. Él fue un ser humano bonachón y trabajador. La última vez que lo vi fue sentado en una mecedora en el andén de su casa en la plaza de Pujili, su pueblo natal, hace varios años.

Por cosas del destino también fui testigo de la absurda victoria de Abdala Bucaram, y de su destitución. Su corrupción hizo época. El único acto memorable fue subirse borracho en una tarima para condecorar a la famosa señora que le cortó el pene al marido. Los buenos propósitos sin liderazgo de Yamid Mahuad. Los desatinos de Lucio Gutiérrez que daban vergüenza ajena. Y la victoria de Rafael Correa, en quien Ecuador tenía puesta sus esperanzas.

Joven, educado en Harvard, economista, nadie presentía el horror. Años en que acabó la libertad de prensa, persiguió columnistas, se apoderó de casi todas las emisoras y canales de televisión privadas -inclusive la revista Semana, cuando era la revista orgullo de Colombia y no un pasquín- fue prohibida, como algunos libros. La clase empresarial víctima de su resentimiento social, denominada Los Pelucones, perseguida, lo mismo que los movimientos indígenas como La Conaie, víctima de represiones absurdas. Un ser humano delirante, lleno de ira contra el mundo, no dudaba de bajarse de su carro para abofetear transeúntes ‘enemigos’. Corrupto. Mañoso. Hipotecó el país a China, y actualmente, condenado.

Arauz, al revés de en este país, títere de izquierda populista, sin ninguna experiencia, movidas sus cuerdas por el innombrable del vecinos país.
¿Les suena? Ocho años de terror.

Después llega Lenin Moreno, y como el expresidente Santos, rehusó seguir esa línea dictatorial y tenebrosa, y desempeño cuatro años de un gobierno de difícil transición. Personalmente me pareció un gran presidente, que recibió un país desbaratado y hecho trizas.

En estos momentos llega Guillermo Lasso quien con sus propuestas sensatas, sin asomo de odio ni polarizaciones, asumirá el poder en mayo.
Me gustaron sus palabras iniciales en las que afirma que una cosa con sus creencias religiosas, personales, y otra cosa el desempeño de sus funciones presidenciales en un país laico, respetando la decisión democrática de las mayorías, en temas tan delicados como el aborto o la eutanasia. Se declara defensor de la diversidad sexual y se compromete a trabajar a fondo por los niños, la desnutrición, el embarazo de adolescentes.

Un hombre normal. Un hombre que se hizo solo, teniendo que pagar trabajando sus propios estudios, menor de once hermanos, que se fue abriendo espacios con tezón, trabajos y visión hasta llegar a recibir el Honoris Causa en la Universidad de las Américas.

Se abre un camino hacia la esperanza. Creo que Ecuador, por los pelos, ¡se salvó! Buen viento y buena mar. No será nada fácil, pero es un magnifico timonel para capear temporales.

***

PD. Guillermo Lasso y Álvaro Uribe Vélez no tienen nada en común. No se los puede nombrar al mismo tiempo, ni comparar, ni identificar. Como colombianos independientes debemos darle un voto de confianza al nuevo Presidente de ese bello país.

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