¡Carpe diem!

¡Carpe diem!

Mayo 27, 2019 - 11:40 p.m. Por: Aura Lucía Mera

Empezar a volar. Estrenar las alas. Mirar nuevos horizontes. Asumir la mayoría de edad. Finaliza el colegio y un ciclo de la vida también.
Ya empiezan a formar parte del pasado aquellos días del jardín infantil, la mini mochila, los juegos con plastilina. También los años de primaria, las clases de lectura, los recreos, el susto de los exámenes, las peleas y los mejores amigos. La llegada al bachillerato y la adolescencia, hormonas que se despiertan, un poco de acné en la cara, inseguridades y metas, ilusiones, primeros noviazgos, algún beso o algo más. Recuerdos que se quedarán grabados en la impronta del alma porque son la base firme de todo lo que vendrá después.

Llega el día de la graduación. Padres, abuelos, hermanos asistimos emocionados y lágrimas furtivas ruedan por las mejillas. Emociones encontradas. Alegría de verlos culminar esa etapa y una sensación inexplicable de tristeza al soltar amarras y saber que van a partir. Ya escogerán los caminos que marcarán su vida. Ya seremos testigos lejanos de sus decisiones.

¿Qué se les puede decir? El amor seguirá incondicional. Seguirán teniendo un puerto seguro dónde regresar. Eso lo saben. También saben que inician su búsqueda hacia Ítaca. Ítaca les dará la travesía. ¿Qué queda?

Acudo al poema inmortal de Walt Whitman ‘Carpe Diem’, tomado de un filósofo que vivió ocho siglos antes de Cristo y que significa ‘toma el día’ o ‘aprovecha el presente’.

                                                                    Carpe diem
                                                        Aprovecha el presente


“No dejes que termine el día sin haber crecido un poco/ sin haber sido feliz/ sin haber alimentado tus sueños.

No te dejes vencer por el desaliento/ No permitas que nadie te quite el derecho de expresarte/ que es casi un deber.

No abandones tus ansias de hacer de tu vida/ algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y la poesía/ sí pueden cambiar al mundo/ porque, pase lo que pase/ nuestra esencia está intacta.

Somos seres humanos llenos de pasión/ La vida es desierto y es oasis.

Nos derriba, nos lastima/ nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.

Aunque el viento sople en contra/ la poderosa obra continúa/ y tú puedes aportar una estrofa.

No dejes nunca de soñar/ porque solo en los sueños puede ser libre el hombre.

No caigas en el peor de los errores: el silencio/ La mayoría vive en un silencio espantoso/ No te resignes, huye.

‘Yo emito mi alarido por los tejados del mundo’, dice el poeta/ Valora la belleza de las cosas simples/ Se puede hacer poesía sobre las pequeñas cosas.

No podemos remar en contra de nosotros mismos/ Eso transforma la vida en un infierno.

Disfruta del pánico que provoca tener la vida por delante/ Vívela intensamente, sin mediocridades.

Piensa que en ti está el futuro y asume la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes pueden enseñarte/ Las experiencias de quienes se alimentaron de nuestros ‘Poetas Muertos’ te ayudarán a caminar por la vida/ La sociedad de hoy somos nosotros los ‘Poetas Vivos’.

No permitas que la vida te pase a ti, sin que tú la vivas”.

¡Carpe diem!

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