Los misterios que aún rodean la masacre de Tiananmen, en China, luego de tres décadas

Los misterios que aún rodean la masacre de Tiananmen, en China, luego de tres décadas

Junio 02, 2019 - 11:30 p.m. Por:
Resumen de agencias
Tiananmen, China 02

La Comisión de Justicia y Paz de la diócesis católica de Hong Kong conmemoró los 30 años de la masacre de Tiananmen, con una Eucaristía oficiada por el cardenal Joseph Zen Ze-kiun. Su homilía versó sobre derechos humanos, libertad política y libertad religiosa.

Foto: Agencia EFE

La sociedad china ha cambiado radicalmente en los últimos 30 años y las ansias de libertad que llevaron a las protestas de Tiananmen han perdido fuerza, diluidas en el consumismo, la mejora económica y una férrea censura que sigue sin permitir voces disidentes.

China ha multiplicado por 30 desde entonces su Producto Interior Bruto (PIB) y ha sacado de la pobreza a millones de personas, pero las libertades políticas están hoy más restringidas que entonces y los avances tecnológicos han contribuido a reforzar el control del régimen sobre los ciudadanos.

Pese a las desigualdades en el reparto de la riqueza y la coexistencia de inmensas fortunas con salarios muy bajos, las encuestas reflejan que los chinos tienen un alto grado de confianza en su gobierno, con índices que duplican los de países como Estados Unidos, Reino Unido o Francia.

Si en otros contextos se considera que la emergencia de una clase media con alto poder adquisitivo va ligada a un mayor deseo de democracia, en China ese axioma no parece cumplirse.

Al ciudadano medio le preocupa aparentemente más dónde pasará sus vacaciones o qué nuevo modelo de móvil podrá adquirir, que el no disponer de una versión diferente a la oficial de lo que ocurre en su país y en el mundo.

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Los propios sucesos de Tiananmen, que el régimen se encarga de silenciar y sobre cuyos actos de conmemoración intensifica la censura cada vez que se acerca un nuevo 4 de junio, son desconocidos o muy lejanos en el tiempo para la mayoría de la población, especialmente para los jóvenes nacidos después de la masacre.

Y quienes sí los conocen e intentan recordarlos se enfrentan a la persecución, el exilio o la cárcel. Como Chen Bing, un joven activista condenado el mes pasado a 3 años de prisión por etiquetar un licor con el nombre del “4 de junio” para conmemorar los sucesos.

Cuando prendió la mecha de las protestas en 1989 había casi un millar de presos políticos en China;, ahora son casi 10.000, según estimaciones de entidades como Amnistía Internacional.

Desde la llegada al poder de Xi Jinping en 2013 se ha recrudecido la persecución de los disidentes y reforzado el control social, así como el de las redes y los medios de comunicación.

En la provincia occidental de Xinjiang, de mayoría musulmana, un millón de personas sospechosas de extremismo, según organizaciones de derechos humanos, están internados en los llamados “campos de reeducación política”.

Tiananmen, China

Los familiares de las víctimas mortales de Tiananmen –cuyo número sigue sin conocerse 30 años después y continúa oscilando de cientos a miles– son vigilados o detenidos cuando se acerca el aniversario, cuando no obligados a pasar unas vacaciones forzosas lejos de Pekín.

Los dirigentes chinos parecen haber tenido éxito en inocular en la población la idea de que la estabilidad social conlleva prosperidad y es clave para el crecimiento económico y que, al contrario, la democracia significa inestabilidad y crisis.

El mantra de la estabilidad, junto al del nacionalismo y la noción del “gran sueño chino” enarbolado por Xi –devolver al país al lugar destacado que un día tuvo en la historia– funcionan como pegamento básico de cohesión social.

Los cambios en estos treinta años han sido abismales: se han levantado gigantescas ciudades de la nada y se han construido colosales infraestructuras, al punto de que China dispone de las mayores redes de autopistas, las más largas líneas ferroviarias de alta velocidad o los mejores sistemas de metro del planeta.

Sin embargo, el Gini, índice que mide la desigualdad en la distribución de la riqueza, ha empeorado 15 puntos desde 1989. El abrazo al capitalismo ha creado enormes fortunas, cimentadas en trabajo a destajo de millones de trabajadores mal pagados que han hecho de China la fábrica del mundo estos 20 años.

Si bien las remuneraciones en los puestos cualificados de las grandes empresas se han incrementado en los últimos años, persisten todavía niveles salariales ínfimos que difícilmente dan para costear los altos precios de la vivienda en ciudades como Pekín o Shanghái.

La ralentización del crecimiento económico chino puede representar un problema para las clases dirigentes si trae consigo el estancamiento de la mejora en los índices de bienestar.

En 1989 en Tiananmen, tras ganar el sector duro el debate en el seno del Partido Comunista, se impuso la opción de reprimir violentamente las protestas.

Represión política y apertura económica han ido de la mano desde 1989. El bienestar generado por una compensa los sinsabores de la otra. La cuestión es saber si un parón económico será capaz de mantener todavía esa dualidad.

Fue correcto

El ministro de Defensa chino, el general Wei Fanghe, afirmó hoy en un foro de seguridad en Singapur que la actuación de su Gobierno durante las protestas de Tiananmen en 1989 fue "correcta".

"El Gobierno fue decisivo al parar la turbulencia", dijo. Es poco habitual que las autoridades chinas se refieran a las protestas de la plaza de Tiananmen, en las que murieron miles de manifestantes, muchos estudiantes, al ser atacados por el Ejército, episodio que es estrictamente censurado en China.

Wei indicó que las manifestaciones, de las que este martes se cumple el 30 aniversario, eran “una agitación política que el Gobierno central tenía que suprimir, lo que fue la política correcta”, según el canal australiano ABC.

La noche del 3 al 4 junio de 1989, soldados y tanques del Ejército de Liberación Popular chino se abrieron paso de forma sangrienta hasta Tiananmen, donde miles de universitarios y trabajadores se manifestaban contra la corrupción y por mayor apertura política. El número de muertos es desconocido, y oscila entre unos cientos (solo las Madres de Tiananmen son familiares de 155 asesinados) y varios miles, según la fuente.

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