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Shottas y Espartanos: ¿se sostiene la tregua en Buenaventura? Radiografía del proceso de paz en el Puerto

Las conversaciones entre las estructuras criminales de Buenaventura y el Gobierno Nacional atraviesan un momento de incertidumbre marcado por hechos de violencia, capturas y cambios en el acompañamiento de la Iglesia Católica.

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Shottas y Espartanos - acuerdos de paz - Buenaventura
Las disputas entre Shottas y Espartanos han marcado la seguridad en Buenaventura, en medio de enfrentamientos por el control territorial y de economías ilegales. Aunque el Gobierno Nacional adelanta diálogos con estas estructuras, en el marco de la Paz Total, el proceso ha generado incógnitas sobre sus avances, debido a recientes hechos de violencia. | Foto: AFP

26 de abr de 2026, 11:16 a. m.

Actualizado el 26 de abr de 2026, 11:16 a. m.

Tras más de dos años de acercamientos entre las estructuras criminales Shottas y Espartanos, el proceso de conversaciones que impulsa el Gobierno Nacional, en el marco de la Política de Paz Total, continúa activo, pero en las últimas semanas han estado atravesado por hechos que ponen en duda la solidez de los avances alcanzados.

A pesar de que en los últimos días ambos grupos han reiterado su intención de mantenerse en la mesa, el panorama en terreno refleja una dinámica inestable, en la que los compromisos conviven con episodios de violencia.

Desde el Gobierno central, el delegado Fabio Cardozo insiste en que el proceso no se ha detenido y que, incluso, se han sostenido contactos recientes con los representantes de esas estructuras en Buenaventura. Sin embargo, reconoce que las manifestaciones de voluntad deben traducirse en acciones concretas.

“Ellos han manifestado, incluso lo mandaron por escrito esta misma semana, que mantienen su decisión de seguir en la mesa, pero para nosotros esas manifestaciones no son suficientes. La paz, como casi todas las cosas en la vida, se refrenda con hechos, con compromisos reales”, señaló.

Shottas y Espartanos - acuerdos de paz - Buenaventura
Shottas y Espartanos firmaron, en 2025, un acuerdo con el Gobierno Nacional de no reclutar ni utilizar menores de edad en sus actividades delictivas en Buenaventura. | Foto: AFP

El funcionario, quien lleva cerca de un año y medio al frente del proceso, explicó que los acuerdos se desarrollan en un contexto que responde a dinámicas de violencia acumuladas durante décadas.

“Estamos intentando sofocar un fenómeno que ha acompañado la realidad de Buenaventura por lo menos por tres décadas”, afirmó al señalar que en esas estructuras confluyen antiguos integrantes de grupos armados ilegales como las Farc y organizaciones paramilitares.

Ese origen se conecta con una disputa que no es reciente. En Buenaventura el control del puerto, uno de los principales puntos de salida de mercancías del país, ha estado históricamente ligado a economías ilegales como el narcotráfico y el contrabando, lo que ha convertido la zona en un territorio estratégico para distintos actores armados al margen de la ley.

Con el paso de los años, tras procesos de desmovilización y reconfiguración de estructuras ilegales, estas dinámicas dieron lugar a organizaciones como los Shottas y los Espartanos, que comenzaron a disputar el control territorial en barrios y rutas clave de Buenaventura, así como el manejo de estas economías.

En esa línea, el exsecretario de Seguridad de Cali Carlos Soler explicó que estas estructuras están directamente relacionadas con esos procesos.

“El problema de los Shottas y los Espartanos es que son estructuras de las antiguas desmovilizaciones de lo que eran las Autodefensas Unidas de Colombia, porque es claro que todos los grupos armados ilegales han tenido intereses en los puertos, pero en especial en el de Buenaventura”, señaló.

Esa disputa por el control territorial y de economías ilegales es la que hoy sigue en el centro del proceso.

Treguas inestables

Uno de los elementos que ha acompañado los acercamientos son las treguas entre ambas estructuras, que han sido anunciadas en distintos momentos como una forma de frenar enfrentamientos.

Sin embargo, estas decisiones no han sido permanentes y han estado ligadas a disputas por el control de economías ilegales del territorio.

De acuerdo con el delegado del Gobierno Nacional, estas pausas responden a dinámicas propias de los grupos más que a compromisos consolidados dentro de la mesa: “Ellos han mantenido treguas, es una decisión entre ellos; las rompen. Tanto el remiendo como la ruptura tienen que ver con sus intereses de captura de las rentas criminales”.

En ese contexto, Cardozo reiteró que, más allá del nombre que se les dé a estos acuerdos, lo fundamental es evitar la pérdida de vidas humanas, especialmente de población civil que termina afectada por las confrontaciones.

Imágenes de la comuna 12 de buenaventura, la más afectada por la guerra entre los shottas y espartanos
Entre febrero y marzo de este año Buenaventura registró 23 asesinatos en un rango de edad de 17 y 30 años, según la Defensoría del Pueblo. | Foto: Karen Bohórquez

No obstante, pese a los compromisos anunciados, en las últimas semanas se han registrado hechos que han encendido las alarmas dentro del proceso. Uno de los más recientes fue el secuestro de una mujer en el que estarían involucrados integrantes de una de las estructuras, lo que ha sido interpretado por el Gobierno Nacional como un riesgo.

El funcionario explicó que, aunque los responsables habrían actuado por cuenta propia, el hecho compromete la credibilidad del proceso. “Para nosotros, el hecho de que miembros de ese grupo, junto a personas de Cali, hayan cometido este secuestro —aunque desconocemos los móviles— pone en riesgo la estabilidad de la mesa”, indicó.

Añadió que la continuidad del proceso depende, en buena medida, de que este tipo dmentos de optimismo y otros momentos, como en este caso, de desconcierto e indignación”.

En paralelo al desarrollo de las conversaciones y hechos de violencia que inestabilizan los acuerdos; según el delegado, “en menos de dos meses fueron capturados el jefe de Los Shottas y el jefe de Los Espartanos”, lo que ha impactado las dinámicas internas de los grupos y la interlocución con el Gobierno Nacional.

De hecho, la más reciente captura fue el pasado 15 de abril, cuando un presunto integrante de los Espartanos, conocido como alias Lunar, fue detenido en medio de un operativo del Gaula de la Policía en la Comuna 7 de Buenaventura.

De acuerdo con información oficial, el hombre fue detenido en flagrancia por porte ilegal de armas de fuego, tras intentar huir de las autoridades.

Según las primeras indagaciones, llevaría cerca de cinco años en la estructura y estaría vinculado a actividades como la distribución de estupefacientes y el almacenamiento de armamento.

En medio de este escenario, el Gobierno Nacional ha iniciado gestiones para mantener la interlocución con estos líderes. Según Cardozo, la finalidad es aprovechar la disposición de los capturados para avanzar en un proceso de desmonte de las estructuras criminales en Buenaventura.

“Estamos adelantando las gestiones para que la Fiscalía nos permita tener conversaciones virtuales o telefónicas con ellos. El objetivo es validar el liderazgo que aún ejercen en las estructuras de Buenaventura para iniciar un eventual proceso de desmonte”, señaló el encargado del proceso.

Asimismo, Cardozo anunció que uno de los líderes ha manifestado su disposición de avanzar a un sometimiento a la justicia, lo que podría representar una oportunidad dentro de los diálogos y que más integrantes de estas estructuras criminales accedan a colaborar con la justicia. “Hay personas que tienen genuinamente el interés de avanzar y de transitar a la vida civil, y por esas personas vamos a seguir adelante”, afirmó.

En ese sentido, señaló que uno de los objetivos es facilitar la transición de los integrantes de estas estructuras a la legalidad. “El principal beneficio que ellos adquieren es la recuperación de la ciudadanía”, afirmó, al referirse a los procesos de sometimiento.

Cabe señalar que uno de los elementos que ha incidido en el desarrollo de los diálogos es el acompañamiento de la Iglesia Católica, que ha participado como actor facilitador en la mesa de conversaciones.

Shottas y Espartanos - acuerdos de paz - Buenaventura
Según fatos de la Defensoría del Pueblo recopilados en 2023, en 112 de los 136 barrios del distrito hay presencia de organizaciones criminales. | Foto: AFP

Sin embargo, en los últimos meses la salida del entonces arzobispo de Buenaventura, monseñor Rubén Darío Jaramillo, quien cumplía un papel activo en estos diálogos, generó incertidumbre sobre la continuidad de ese respaldo. Su traslado a Montería marcó un cambio en uno de los actores que había servido como puente entre las partes.

Sobre este aspecto, el delegado del Gobierno Nacional aseguró que el acompañamiento se mantendrá. “La Iglesia va a seguir acompañando este proyecto. Estamos evaluando quién asumirá ese rol, pero la presencia de la Iglesia se mantiene”, indicó Cardozo, quien señaló que podría ser un representante de Buga quien continúe con esta labor.

“Vamos a propiciar una conversación con él; es un hombre de paz. La Iglesia ha ejercido un liderazgo importante en los esfuerzos de paz en Colombia”, dijo.

No obstante, aclaró que el liderazgo del proceso se mantiene en la delegación oficial y que el rol de la Iglesia es de acompañamiento. “El diálogo está a cargo de nosotros, de los miembros de la delegación del Gobierno. La Iglesia es acompañante, y va a seguir acompañando”, explicó el funcionario.

Control del puerto y economías ilegales

Más allá de los hechos recientes, el fenómeno de estas estructuras está ligado a dinámicas históricas del conflicto en Buenaventura, especialmente el control del puerto y las rutas del narcotráfico.

El exsecretario de seguridad de Cali Soler explicó que ese control no se limita al territorio urbano, sino que está muy relacionado con el funcionamiento de economías ilegales a gran escala.

“Por el puerto de Buenaventura sale cocaína en los contenedores. Claramente no todos se revisan, se revisan selectivamente, y por allí entra contrabando. Eso mueve armamento; el puerto es un activo estratégico”, explicó.

El experto en conflicto armado Néstor Rosanía subrayó a su vez la efectividad de los acuerdos de paz y coincidió en que las economías ilegales siguen siendo el principal motor de la violencia.

Las negociaciones son necesarias porque pueden frenar un baño de sangre, pero no son la solución final. La causa raíz de los problemas sigue activa”, explicó.

Y señaló que actividades como el narcotráfico y el contrabando continúan operando en la región, lo que implica que la violencia puede reconfigurarse incluso si se logran avances con los grupos al margen de la ley actuales.

Shottas y Espartanos - acuerdos de paz - Buenaventura
Shottas y Espartanos mantienen una disputa por el control territorial en Buenaventura, ligada a las economías ilegales que se mueven a través del puerto. | Foto: AFP

“Lo que hacen las negociaciones es intentar frenar una violencia, pero la economía ilegal sigue activa y pueden surgir nuevas conflictividades”, indicó.

Ahora bien, sobre el alcance de este tipo de procesos, el experto consideró que las conversaciones no han producido resultados concretos en términos de desmonte de las estructuras.

“No han entregado un fusil, no han entregado una pistola, ni menos han abandonado el negocio. Lo que han quedado es muy cómodos, dando órdenes y reorganizando sus estructuras llenándose de dinero y ganando presencia y control territorial”, afirmó.

En contraste, el analista Néstor Rosanía plantea que, aunque estos procesos no implican de manera inmediata el desmonte de las estructuras, sí pueden tener efectos en la reducción de la violencia en el corto plazo. “Estas negociaciones no necesariamente significan el fin de las organizaciones, pero sí pueden disminuir los niveles de confrontación mientras se desarrollan”, explicó.

El exsecretario de seguridad de Cali expone que los procesos de diálogo deben estar acompañados de medidas institucionales. Según explica, estos procesos requieren “un paso a paso y un cronograma”, así como acciones relacionadas con control territorial, investigación y fortalecimiento de las capacidades del Estado. Asimismo, enfatiza que “quien deben garantizar la seguridad es el Estado”, y que el diálogo funciona como un mecanismo complementario.

Es así como, en medio de capturas, treguas y episodios de violencia, las conversaciones entre Shottas y Espartanos continúan abiertas, pero su evolución sigue condicionada a que los compromisos se reflejen en una disminución de la violencia.

Comunicadora social y periodista, egresada de la Universidad Santiago de Cali, con diplomado en Derechos Humanos. Apasionada por contar y transmitir historias, con interés en cubrir temas políticos, sociales y judiciales.

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