La historia de cómo se armó el atentado contra el Palacio de Justicia de Cali

La historia de cómo se armó el atentado contra el Palacio de Justicia de Cali

Septiembre 08, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Yesid Toro | Reportero de Q'hubo Cali
La historia de cómo se armó el atentado contra el Palacio de Justicia de Cali

Se estima que un promedio de 257 locales comerciales resultaron afectados con la explosión frente al Palacio de Justicia de Cali. El Gobierno tardó casi dos años en darles dinero a los afectados.

Seis años después de la explosión del carro bomba, conozca detalles inéditos de cómo se planeó y ejecutó este atentado en pleno corazón de Cali.

Seis años y siete días después de que un carrobomba con 80 kilos de explosivos fuera detonado frente al Palacio de Justicia de Cali, causando la muerte de cuatro personas, heridas a otras 26 y pérdidas incalculables, aún hay heridas abiertas, daños sin reparar, responsables sin condenar y una justicia afectada debido a que una de las torres del Edificio Pedro Elías Serrano no ha sido habilitada.Los cuatro condenados como autores materiales por este atentado del Frente Manuel Cepeda Vargas de las Farc, deberán pasar casi el resto de sus vidas en diferentes cárceles, pero todavía los responsables intelectuales, entre ellos Jorge Armando Muriel Valencia, alias Puchecas, cerebro del acto terrorista, siguen prófugos de la justicia.Además, las familias que perdieron a sus seres queridos en esa explosión siguen sin ser reparadas, y ahora que las Farc negocian con el gobierno del presidente Santos en La Habana, lo mínimo que esperan es que les pidan perdón y entreguen a las autoridades a los que orquestaron éste, uno de los atentados más graves contra la democracia en Colombia. Q'hubo conoció en exclusiva detalles inéditos de cómo se llevó a cabo este demencial ataque al corazón de Cali, y cómo en sólo diez días un grupo de expertos investigadores llegados en un avión desde Bogotá, junto con el fiscal décimo especializado, Iván Aguirre, lograron la captura de los autores materiales y determinaron la responsabilidad de las Farc en este atentado terrorista. El primer intentoEl 31 de agosto de 2008, a las 11:53 de la noche, Carlos Alberto Delgado iba en su taxi Daewood de placas VBU 470 junto con dos pasajeras: Kelsy Andrea Arana y Lina Marcela Ortiz, quienes acababan de salir de trabajar. Iban en sentido oriente-occidente. Pasaron al lado del campero Ford Llanero de color rojo y blanco, que fue activado justo a esa hora para destruir el Palacio de Justicia.Por el otro carril de la céntrica Carrera 10 con Calle 13, en el centro de Cali, transitaba en su carro Joel Muñoz Hoyos. Esa noche los cuatro murieron en la explosión. Pero si los planes terroristas de las Farc se hubieran cumplido tal como estaba acordado desde el principio, los cuatro inocentes quizás estarían leyendo este reportaje. Según la investigación, el campero con los 80 kilos de anfo y pentolita debió explotar el 24 de agosto de ese año, siete días antes del segundo y definitivo intento.Ese 24 de agosto, mientras conducían el campero desde el barrio Simón Bolívar hasta el objetivo, la caja del vehículo se dañó y el operativo fue suspendido. El carro fue llevado de nuevo hasta la casa que las Farc habían comprado por 19 millones de pesos en la Carrera 17 No. 26- 31 del Barrio Simón Bolívar, donde armaron la bomba y la cargaron en el vehículo. Esa noche, al ver que el Ford Llanero no andaba, varios vecinos ayudaron a meterlo empujado al garaje, ignorando que estaban cerca de una poderosa carga explosiva.Una vez abortada la misión, Jorge Armando Muriel Valencia, alias Puchecas, se reunió al día siguiente con sus hombres en una tienda del barrio El Rodeo, donde lo hicieron durante tres meses, les llamó la atención y luego se fueron en dos motos para Pance.Los deslumbró con dineroPara cuando estuvo listo el plan terrorista contra el Palacio, Jorge Armando Muriel Valencia ya llevaba tres meses en Cali. Le dicen ‘Puchecas’ porque su obesidad hizo que las tetillas se le descolgaran. Llegó al barrio El Rodeo a comienzos de junio de 2008, porque allá vivía su mamá, e irrumpió de repente ostentando con dinero, invitando a tomar licor a los muchachos de la cuadra, dándoles ‘ligas’ y prestándoles un Mazda 323 cupé que le compró a un muchacho que lo tenía empeñado. "Lo ‘engalló’ con rines de lujo, con un equipo de sonido potente, era una ‘chimba’ de carro", contó un hombre cercano a los hoy condenados y quien pidió reserva de su identidad.Según el fiscal Iván Aguirre, ‘Puchecas’ se rodeó de muchachos y fue mirando uno a uno quién podría servirle. "Era una labor de reclutamiento, de escogencia de los posibles candidatos para cometer el atentado".Entre quienes fueron deslumbrados por las botellas de ‘güisqui’, por las noches de farra en los burdeles con las prostitutas, por las vueltas en moto y por los préstamos de dinero, estaban Carlos Alberto Mosquera, de 18 años; José Ignacio Loaiza y Edwar Alexander Marín Cerón.El primero de ellos, que en la investigación fue identificado con el alias de ‘Carlitos’, era un muchacho humilde que se crió con su padre y con su abuela, y a quien según vecinos del sector le tenían consideración y hasta lástima. En la casa donde vivía ‘Carlitos’, el sanitario era una vieja letrina, el piso rústico y caían goteras. El joven era de cierta manera querido entre la gente, que lo vio crecer haciendo mandados y siendo voluntarioso.José Ignacio Loaiza, alias Nacho, que no conoció a ‘Carlitos’ sino hasta cuando el mismo ‘Puchecas’ los presentó, le contó a la Fiscalía que la primera vez que vio a Muriel Valencia fue un día tomando trago. “Me lo presentaron y me dijo: “Entonces qué ‘Nacho’”. Este segundo reclutado tenía mujer e hijos y estaba sin trabajo. Tal vez por esa razón le llamó la atención que ‘Puchecas’ le dijera que comprara una moto DT 125, que la manejara y que la tuviera al día porque él también la iba a necesitar.Durante esos tres meses Muriel Valencia los invitó en repetidas ocasiones a prostíbulos y a un sitio en el corregimiento de Pance, adonde iban con varias mujeres en semana.A ese grupo de ‘apóstoles’ del mal llegó otro desempleado. Su nombre era Edwar Alexander Marín Cerón, conocido con el remoquete de ‘Borondo’, quien vivía con su padre y en cuya casa también residía un primo suyo. Cada uno de ellos se fue viendo involucrado con el dadivoso ‘Puchecas’, al punto de que no pudieron salir de sus garras. Por ejemplo, a ‘Nacho’ le prestó 500 mil pesos, y como éste no tenía cómo pagárselos, cuando le cobró le dijo: “si no tiene cómo pagarlos entonces venga, me hace una vuelta y al final le doy dos millones más”. El primer encargo que tuvo ‘Nacho’ fue ir hasta el oriente de Cali y comprar el campero Ford Llanero de placas NSH 669, que fue usado para el atentado. El dueño del carro era un adulto mayor, quien por seguridad no será identificado, y que atendió en su casa a ‘Nacho’ y a otros dos hombres que andaban con ‘Puchecas’, entre ellos uno al que le decían ‘Flaco’ y quien tenía varios tatuajes en el cuerpo. Ese negocio se cerró con un contrato de compraventa que terminó siendo firmado ingenuamente por ‘Nacho’, quien en ese momento desconocía para qué era el campero. Cuando se le reportó a ‘Puchecas’ y le contó que el original del contrato había quedado en manos del vendedor, éste, con enfado, le dijo que era un “marica” y que fuera y recogiera ese papel. “Me dijo: usted la cagó chino. ¡No ve que eso es para una bomba! Vaya y trae ese papel, ¡pero lo trae ya!”, dijo ‘Nacho’.El plan final está listoSegún el testimonio que ‘Nacho’ y ‘Carlitos’ le dieron a la Fiscalía luego de su captura, solo faltando unos 15 días para el atentado fue que ‘Puchecas’ les contó a todos que volarían con una bomba el Palacio de Justicia.En la misma tienda del barrio El Rodeo donde se reunieron durante tres meses, a cada uno le fue asignado un rol dentro del plan terrorista. José Ignacio Loaiza compró el carro y sería el encargado de recoger a Carlos Alberto Mosquera, ‘Carlitos’, quien conduciría el campero hasta el sitio de la explosión. Edwar Alexander Marín Cerón ayudaría a armar la bomba en la casa del barrio Simón Bolívar, donde llevaron el campero, y un sujeto más, Luis Eduardo Mendoza, conduciría el taxi que ayudaría a escapar a los que en moto iban en retirada tras la explosión del Palacio.La noche del atentado todos se encontraron a eso de las 9:30 en la tienda. Estaban ‘Nacho’, ‘Carlitos’, ‘Puchecas’, ‘Borondo’ y también llegó el sujeto de los tatuajes con un taxista, en un Atos.Según ‘Nacho’, compraron una botella de ron, hablaron aparte, y le pidieron a él que fuera en la moto a dar una vuelta por el Palacio de Justicia. El mismo ‘Puchecas’ fue e hizo lo mismo en su vehículo. A las 10:30 de la noche comenzó a rodar el plan. ‘Nacho’ sigue a Muriel Valencia que iba en su automóvil, van hasta el Simón Bolívar donde está el campero, luego ‘Nacho’, que espera en una esquina ve pasar a ‘Carlitos’ y lo sigue por la ruta trazada: el puente de la Carrera 15 con Calle 25, giro por la 23 para salir al barrio Obrero, pasan por el parque de este sector y siguen hacia el objetivo. Todo el operativo iba siendo dirigido y escoltado minuciosamente por el jefe. A las 11:53 de la noche estalló el caos. Las cámaras de seguridad registran el estallido y graban cuando los terroristas escapan en una motocicleta. ‘Puchecas’ desaparece, ‘Nacho’ y ‘Carlitos’ escapan en la moto DT, un taxista aparece para distraer a dos policías que persiguen a los sospechosos que escapan. El taxista se atraviesa justo cuando los dos criminales se caen de la moto. El taxista es llevado a una estación de Policía y es dejado en libertad por no haber pruebas para incriminarlo. Y en el cuarto de su casa, aturdido y temblando porque no dimensionó la tragedia causada, Edwar Alexander Marín le contaba a su primo lo que había pasado. El testigo estrellaInmediatamente después de la explosión, Policía Judicial halló el chasis del campero que quedó hecho pedazos. Así, con el número del motor, descubrieron que el carro había sido matriculado en Buga, y que de allí pasó por tres dueños hasta el hombre que se lo vendió a ‘Nacho’ en el oriente de Cali.“Cuando fuimos donde ese señor descubrimos que José Ignacio regresó por el original del contrato, pero el señor, que es un tipo honesto, le dijo que para qué, que no se lo devolvería. Pero al final fue la esposa del vendedor, quien en ausencia de su marido, se lo pasó a ‘Nacho’ para fotocopiarlo y este no lo regresó”, contó el fiscal Iván Aguirre. Sin embargo, la mujer, al ver la gravedad de lo ocurrido, recordó que había quedado una copia del papel carbón con el que se hizo el documento, firmado de puño y letra de José Ignacio Loaiza.Era claro para la Fiscalía. Había que buscar entonces a ‘Nacho’. No obstante, cuatro días después del bombazo, cuando el presidente de entonces Álvaro Uribe ofreció una recompensa de 400 millones de pesos por información para capturar a los responsables, apareció en la Fiscalía el primo de Edwar Alexander Marín, alias ‘Borondo’.Una familia se acabaEl hombre, un joven desempleado que vivía en la misma casa con su primo, renunció a su derecho de guardar silencio y de no testificar contra un familiar hasta en cuarto grado de consanguinidad, y le dijo a la Fiscalía que lo motivaban dos cosas: el dinero y que creía que lo ocurrido estaba mal hecho.Lo que reveló el primo de ‘Nacho’ es que ‘Puchecas’ era del barrio y se había criado con ellos, que llegó con plata y en carros e invitando a todos a tomar trago, que tenía una pistola y que estuvo unos tres meses dándoles trago y llevándolos donde las putas.Su conocimiento del plan terrorista, derivado de haber estado encerrado varias horas con su primo Edwar, quien estaba asustado tras el atentado, logró establecer que el taxista que se les atravesó a los policías en la noche del 31 de agosto sí tenía que ver con el hecho. Por su testimonio la Fiscalía descubrió que Luis Eduardo Mendoza era novio de una vecina muy cercana de ‘Carlitos’, y que ese taxista debía recogerlo una vez ‘Nacho’ lo descargara en la Carrera 15 con Calle 15 durante la escapada. Los investigadores determinaron que el taxista involucrado es el mismo que esa noche fue llevado a una estación de Policía, luego de que atravesara su carro justo cuando dos patrulleros perseguían a dos hombres en la moto de alto cilindraje que iban a alta velocidad.La noche que lo detuvieron, a Luis Eduardo le apareció registrada en su celular una llamada perdida justo segundos después de la explosión. Cuando fue capturado se estableció que el número era el mismo que aparecía en los celulares de ‘Nacho’ y de ‘Carlitos’ y cuyo dueño era ‘Puchecas’.El testigo estrella comienza a colaborar con la Fiscalía haciendo ‘inteligencia’ y contando dónde están los que participaron en el atentado. Sin embargo, llegar al cerebro del acto no fue posible, porque el mismo día del bombazo desapareció. Lo mismo hizo el misterioso hombre de los tatuajes, quien recogió la moto DT de ‘Nacho’ y desapareció al otro día. En cambio, los cuatro implicados siguieron campantes en el barrio esperando el pago restante del trabajo, que nunca llegó. A ‘Carlitos’ no le llegaron los 600 mil pesos prometidos, ni a ‘Nacho’ los dos millones que le ofrecieron. A Carlos Alberto Mosquera solo lo vieron estrenando unos tenis y una gorra. Mientras tanto, el primo de Edwar recibió recursos por su colaboración con las autoridades y fue así como diez días después del atentado invitó a Edwar y a ‘Carlitos’ a tomar ron en una barra del sector. Allí, justo a las 11:00 de la noche fueron capturados. En simultánea eran detenidos ‘Nacho’, en su casa, y el taxista en el sur de la ciudad. Las autoridades también detuvieron a un hermano de ‘Puchecas’ y a un anciano que habían contratado para que cuidara la casa, pero la misma Fiscalía pidió que fueran excluidos por no tener pruebas para acusarlos. Además, los mismos capturados dijeron que el celador no tenía nada qué ver en el hecho.Lo demás está bien documentado. El mismo día de su captura ‘Nacho’ decide confesar su participación en el plan, ‘Carlitos’ hizo lo mismo después y por eso ambos fueron tenidos en cuenta y recibieron condenas de 41 años de prisión. Ni Edwar, ni Luis Eduardo Mendoza aceptaron cargos, y además fueron dejados en libertad por vencimientos de términos. Pero la Fiscalía apeló la decisión del juez y en febrero de 2010 el Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado de Cali encontró culpables a Edward Alexánder Marín Cerón y al taxista Luis Eduardo Mendoza por su participación en el atentado terrorista al Palacio de Justicia. Según la Fiscalía Décima Especializada, Marín Cerón preparó el carro bomba, mientras que Mendoza fue hallado cómplice, ya que participó en la logística del atentado hecho por las Farc.El primo de Edwar recibió su recompensa y se fue del país, pero con ello acabó para siempre con la relación que tenía con el resto de su familia. Aún hay quienes no le perdonan haber delatado a su primo. ‘Puchecas’, según información de inteligencia, estaría en El Naya, mientras que alias El Enano, uno de los cabecillas de la Manuel Cepeda, señalado como determinador del atentado, estaría en el Frente 60. Los jóvenes reclutados no tenían antecedentes. Envejecerán en prisión.

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