Así operaba 'Guacho', el escurridizo asesino que aterrorizó la frontera con Ecuador

Así operaba 'Guacho', el escurridizo asesino que aterrorizó la frontera con Ecuador 

Diciembre 23, 2018 - 07:55 a.m. Por:
Redacción de El País 
Alias Guacho, disidente de la guerrilla de las Farc

Alias Guacho, disidente de la guerrilla de las Farc.

Foto archivo de El País

Hace unos meses la revista Semana lo describió como una suerte de ‘animal de monte’, en una crónica que contaba la forma en que se le había escapado al Ejército en uno de los tantos operativos montados para dar con su paradero.

‘Guacho’ estaba dormido en algún lugar próximo a la frontera con Ecuador, rodeado de matas de coca, de explosivos y de sus hombres, cuando la tropa entró disparando desde varios helicópteros sin darle tiempo si quiera de abrir los ojos: sus escoltas más fieles lo lanzaron por la ventana en calzoncillos y así, el guerrillero atravesó el río Mataje y se escabulló para seguir aumentado la leyenda del alias que ocultaba su nombre de pila.

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Walter Patricio Arizala Vernaza, como se llamaba, nació en la población fronteriza de Limones, Ecuador, y su vida pública en las Farc comenzó en el 2007, cuando fue reclutado por ‘Tachuela’. En ese entonces llegó al grupo guerrillero para conformar la columna móvil ‘Daniel Aldana’, donde se desempeñó como organizador de masas, jefe financiero, y como ejecutor de acciones terroristas.

La leyenda cuenta que alcanzó a sumarse al Proceso de Paz, pero pronto lideró la disidencia tras considerar que el Gobierno incumplió con lo pactado en La Habana.

Pero el fondo sin embargo era otro: entre el 2007 –cuando fue reclutado- hasta el momento de alzarse en armas, ‘Guacho’ sumó la experiencia suficiente para manejar el multimillonario negocio del narcotráfico que dejaban las Farc. En esa década larga como combatiente, había hecho contactos y se había aprendido todos los caminos ocultos de la selva fronteriza, convirtiéndola en su madriguera.

No cualquiera atraviesa la jungla en calzoncillos y presume de su fuga.
En 2016, ‘Guacho’ ya había reunido 4000 hombres bajo la promesa de ser su nuevo norte. Entonces juntos le dieron nombre a la disidencia: Frente Óliver Sinisterra, como se llamó uno de los insurgentes con los que se hizo guerrillero. Teniendo a las Farc fuera de Tumaco, ‘Guacho’ se adueñó de la zona tomando control de laboratorios, cultivos y rutas.

Varias de ellas con México como destino final. Una cocina de coca destruida por el Ejército en octubre pasado y atribuida a su dominio, era una ‘fábrica’ capaz de sacar ocho toneladas de base de coca por mes.
Todo más o menos permaneció mimetizado en la selva húmeda del sur, hasta el primer semestre de este año, cuando el guerrillero perpetró ataques contra la Fuerza Pública y la infraestructura eléctrica de Tumaco (Nariño).

Aquella oscuridad le puso los focos de la prensa encima y este año el resto del país conoció su rostro de pómulos anchos, coronados por esos ojos negros y espesos. Luego fue el secuestro y posterior asesinato del periodista Javier Ortega, el fotógrafo Paúl Rivas y el conductor Efraín Segarra, quienes hacían parte de un equipo periodístico del diario ecuatoriano El Comercio.

Como un animal asustado que se sintió descubierto, ‘Guacho’ los mató. Y luego asesinó a una pareja ecuatoriana que también había secuestrado: Óscar Villacís y Katty Velasco. La muerte que les dedicó fue cruel y dolorosa: según el reporte del Instituto Nacional de Medicina Legal. La pareja fue atacada a cuchillo y tras no recibir ayuda médica, murió de anemia.

Un mes después de los secuestros y asesinatos, 'Guacho' volvió a tener la prensa encima, tras el ataque a tres miembros del Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía que se movilizaban por el corregimiento La Guayacana (Nariño), en busca de información del subversivo. Las víctimas fueron Willington Alexander Montenegro Martínez, Yair Alonso Montenegro Galindez y Douglas Dimitry Guerrero Medina.

Según Medicina Legal, murieron el 11 de julio luego de haber sido interceptados por hombres armados que les quitaron sus armas, les propinaron disparos y después los incineraron.

El Frente Óliver Sinisterra también asesinó varios líderes sociales, como a Margarita Estupiñán Uscátegui, quien murió el pasado 4 de julio. La mujer, presidenta de la Junta de Acción Comunal del barrio El Recreo, en el corregimiento Llorente de Tumaco, fue atacada, al parecer, por cinco miembros del grupo disidente.

Otra muerte adjudicada por las autoridades a los hombres de ‘Guacho’ fue la de Luz Jenny Montaño Arboleda, asesinada en su casa, en el barrio Viento Libre de Tumaco. Luz Jenny tuvo tal vez un pecado mortal: ser integrante de la Cofradía El Divino Niño, y del grupo religioso del Señor Jesús de Nazareno.

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