Así es como 800 jóvenes de Cali le han dicho no a la violencia

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Así es como 800 jóvenes de Cali le han dicho no a la violencia

Diciembre 04, 2019 - 11:50 p. m. Por:
Valeria Romero Orozco - Reportera de El País
Así es como 800 jóvenes de Cali le han dicho no a la violencia

El proyecto ‘Cure Violence - Abriendo Caminos’, surge en el 2017 y estará vigente hasta mayo del 2020. Se espera que la próxima Alcaldía siga con el proyecto.

Foto: Especial para El País

“Charco Azul era tan oscuro que uno cogía un taxi y le decían ‘yo allá no me meto’. Ahora con este programa se ve cómo cambió el barrio, tanto así que pasó a llamarse Charco Azul de Colores”.

Las palabras son de Viviana Viveros, joven participante del proyecto ‘Cure Violence - Abriendo Caminos’, que está siendo implementado en los barrios de Charco Azul y Comuneros I, en el oriente de Cali.

Hace más de 5 años, a la presidenta de la Fundación Alvaralice, María Eugenia Garcés, en compañía de Óscar Rojas, director en esa época, se les ocurrió la idea de implementar en la ciudad el modelo de la ONG ‘Cure Violence’ de Chicago, con la intención de mitigar y erradicar la violencia en diferentes territorios, apostándole a la transformación social.

Actualmente, el proyecto, que lleva más de un año en funcionamiento, se encuentra anclado a la estrategia de Prevención Social de la Violencia Urbana de la Alcaldía de Cali, y tiene como fin detener el aumento de la violencia, promover la solución pacífica de los conflictos y transformar el comportamiento de los jóvenes y las normas sociales que justifican dicha problemática.

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Así pues, en el marco de este proyecto, se realizó esta semana el evento ‘Abriendo Caminos: Salvando Vidas’, en el Banco de la República, centro de Cali, y su principal objetivo fue exponer los primeros resultados de la aplicación del modelo piloto y resaltar la importancia de seguir implementando estas estrategias que ya han beneficiado a más de 800 jóvenes.

¿Cómo se está logrando?

La metodología utilizada le apuesta al empoderamiento por medio de los mismos actores sociales que se encuentran arraigados a la violencia, es decir, trabajar desde las comunidades y para las comunidades.

Para lograr la intervención en estos territorios, fue necesario crear un plan de acción en donde a través de interruptores (mediadores) y el liderazgo de estos, se consiga transformar el pensamiento y accionar de los jóvenes de estas zonas.

“Hacemos ‘cine al barrio’, donde les hemos proyectado las personas que ellos han perdido en el mismo entorno de la violencia. Esto les ha generado mucha nostalgia y creo que eso ha sido algo clave”, manifiesta Johanna Ledezma, mediadora de Comuneros I.

Actividades relacionadas al deporte y recreación, arte y cultura, apropiación del territorio, conversatorios, salidas del territorio y compartires, hacen parte de la estrategia, puesta en marcha en los últimos 16 meses.

Un estudio realizado por la Universidad Icesi sobre los resultados parciales del proyecto, arrojó que en el barrio Charco Azul la actividad que más se práctica es la ejecución de conversatorios, con un total de 50 realizados a la fecha; mientras que en Comuneros I, son los compartires, con un total de 45.

Historias de vida

“Ahora soy una líder, una emprendedora, una luchadora, una guerrera, esas son cosas que me llenan de orgullo... hay jóvenes que me ven y dicen ‘si Viviana pudo, nosotros también’”, así cuenta su historia Viveros, que entre lágrimas de felicidad menciona que se siente maravilloso ser motivo de orgullo para sus hijos.

“Tengo cinco hijos y no tenía empleo. Me la rebuscaba como fuera, por eso le hacía daño a los demás, pero ya con esta herramienta que me han brindando le pude demostrar a mis hijos que puedo seguir y que sí se puede cambiar”, agrega Viveros, quien además se encuentra vinculada a Gestores de Paz, programa de la Alcaldía.

A su vez, Hawer Rodríguez, también participante del proyecto, afirma que se vinculó al proceso por la necesidad de su territorio, “todos conocemos las problemáticas de la ciudad y de los jóvenes, la violencia es una de ellas, eso fue lo que me impulsó a vincularme en el proyecto y a mantenerme en él”, expresa.

Rodríguez, que estuvo 13 años en la cárcel, manifiesta con alivio la llegada de ‘Abriendo Caminos’ a Charco Azul, pues “el barrio estaba enfermo de cosas malas y bravas. El proyecto ha llevado cosas buenas, ya los jóvenes no buscan las esquinas, ahora buscan a los interruptores, siempre de camisa azul, para preguntarles cómo pueden vincularse a ellos”, concluye.

Y es que de acuerdo al estudio realizado por la Icesi, los tipos de conflictos que más se presentan en Charco Azul y Comuneros I son las peleas entre pandillas, con 350 casos, y conflicto vecinal, con 240 sucesos.

Los interruptores

“Los interruptores son esos ejes invisibles que espero que a partir de hoy, y con toda la construcción de paz que han logrado, dejen de ser tan invisibles”, dice la subdirectora de la Fundación Alvaralice, Julieta Arboleda, destacando el papel de estos líderes.

James Olaya, interruptor de Charco Azul, puso en manifiesto que “conocer a todos los chicos con los que trabajamos día a día, sentir empatía hacia ellos y tener un verdadero acercamiento es vital para saber lo que necesitan y reconocer lo que les hace falta”.

“Ya llevamos tres meses sin homicidios en Comuneros I. Nos costó mucho cambiar la mentalidad del ‘aleteo’, pero gracias al proyecto, ahora muchos niños quieren estudiar y salir adelante”, finaliza Johanna Ledezma.

Conclusiones y cifras

Según las conclusiones del estudio realizado por la Universidad Icesi a propósito del proyecto, “este ha logrado que los homicidios recientes no produzcan mayores niveles de violencia en el futuro”.

Esto se sustenta, señalaron en el evento, en la reducción del 17% de los homicidios en los barrios priorizados, Charco Azul y Comuneros I, entre el 2017 y 2018, al pasar de casi 150 casos a un poco más de 100.

A esto se suma que “la iniciativa ha fomentado la creación de lazos de confianza en la comunidad y la apropiación de espacios públicos por parte de los vecinos de los barrios intervenidos”.

En un inicio, se demostró que los conflictos que más tenían lugar en ambos sectores del oriente de Cali eran por enfrentamientos entre pandillas.

Sin embargo, una vez empezó a implementarse ‘Abriendo Caminos’ hace 16 meses, se determinó que los conflictos en Charco Azul se resolvieron de forma pacífica en un 45%, mientras que en Comuneros I, de igual manera, pero con un porcentaje del 55%. Así se señaló en el evento realizado este martes en el Banco de la República.

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