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Longevidad consciente: por qué vivir más exige aprender a vivir mejor

Experto en meditación y nutrición, da las claves para garantizar una madurez con salud y vitalidad.

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Ejercicio en la vejez
El fortalecimiento muscular es clave en la edad avanzada. | Foto: picture alliance via Getty Image

4 de may de 2026, 05:14 p. m.

Actualizado el 4 de may de 2026, 05:14 p. m.

Vivir más años ya no es una aspiración excepcional. En Colombia, como en gran parte del mundo, la esperanza de vida ha aumentado de forma sostenida en las últimas décadas. Sin embargo, este avance ha traído consigo un nuevo desafío: cómo garantizar que esos años adicionales se vivan con calidad, autonomía y bienestar.

“Durante mucho tiempo entendimos la salud como la ausencia de enfermedad. Hoy sabemos que es un estado mucho más amplio”, explica Krish Benvenuti, comunicador y coach de bienestar. “La longevidad consciente propone dejar de reaccionar y empezar a prevenir. No esperar a que el cuerpo colapse para hacer cambios”.

Según Benvenuti, este enfoque no se basa en intervenciones radicales, sino en decisiones sostenidas en el tiempo. Dormir mejor, alimentarse de forma adecuada, gestionar el estrés y mantener una relación más consciente con el propio cuerpo son algunos de los pilares. “No se trata de hacer más, sino de hacerlo con más conciencia”, añade.

Desde las medicinas tradicionales, este cambio de paradigma también encuentra respaldo. Para el doctor Alexander Hau Singh Valencia, especialista en medicina ayurvédica, gran parte de las enfermedades crónicas actuales están directamente relacionadas con el estilo de vida. “Factores como el estrés prolongado, la inflamación y el sedentarismo tienen un impacto acumulativo. La prevención ya no es opcional, es central”, señala.

Diversos estudios internacionales coinciden en que hábitos como la actividad física regular, una alimentación equilibrada y el manejo del estrés pueden reducir significativamente el riesgo de enfermedades cardiovasculares, metabólicas y neurodegenerativas. Sin embargo, el reto sigue siendo la adherencia.

La antigua práctica del dhikr en la tradición islámica ha dado lugar a un poderoso mantra árabe que, al ser repetido con devoción, promete atraer el dinero y la prosperidad a la vida del practicante.
El mantra árabe para atraer el dinero, basado en la repetición de nombres sagrados de Dios, es una herramienta espiritual que, según la tradición, puede transformar las circunstancias económicas de quien lo practique con fe. | Foto: Getty Images

“El problema no es la falta de información, sino la dificultad para sostener hábitos en el tiempo”, afirma el especialista. “Vivimos en una cultura de la inmediatez, pero el cuerpo responde a procesos largos”.

A esta mirada se suma una dimensión menos cuantificable, pero cada vez más presente en las conversaciones sobre bienestar: la relación entre salud emocional, conciencia y longevidad.

“La forma en que pensamos y sentimos también impacta nuestra salud física”, sostiene la reconocida autora, terapeuta y ecóloga humana Xiomara Xibillé. “No se puede hablar de longevidad sin hablar de conciencia. El cuerpo es el reflejo de lo que vivimos internamente”.

Para Xibillé, prácticas como la meditación, la introspección y el silencio no son un lujo, sino herramientas necesarias en un entorno marcado por la sobreestimulación. “Estamos constantemente hacia afuera. La longevidad consciente nos invita a volver hacia adentro, a escucharnos antes de que el cuerpo tenga que gritar”.

Este enfoque integral plantea una transformación que va más allá de la salud individual. Implica cuestionar ritmos de vida, modelos de productividad y formas de relación con el tiempo y el cuerpo.

“Hay una parte de la longevidad que no depende de nosotros, como la genética, que según diversos estudios se sitúa aproximadamente entre un 20 % y un 30 %”, concluye Krish Benvenuti. “Pero hay otra, mucho más amplia, que sí está en nuestras manos. La epigenética ha demostrado que nuestros hábitos, el entorno y la forma en que gestionamos el estrés pueden influir directamente en la expresión de nuestros genes. Y ahí es donde empieza el verdadero trabajo: en lo cotidiano, en lo que comemos, en cómo descansamos y en cómo gestionamos lo que sentimos”.

En un escenario donde vivir más es cada vez más probable, la discusión parece desplazarse hacia un terreno más profundo: aprender a vivir mejor.

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