"'Nueve Disparos' muestra cómo este país ha devorado a sus propios hijos"

Noviembre 26, 2017 - 09:08 a. m. 2017-11-26 Por:
Redacción de Gaceta
Directores de Nueve Disparos

Jorge Andrés Giraldo Antía (izq.) director de 'Nueve Disparos' y Carlos Carlos Rodríguez Aristizábal, guionista junto a Jorge de la película.

Ángela Zúñiga / El País


La película colombiana ganadora de la más reciente edición del Festival Internacional de Cine de Cali es un documental que fue tesis de grado de un integrante de las Fuerzas Militares, que estudiaba comunicación social y hablaba sobre la guerra y la paz.

La frase, así, sin matices, podría ser un problema. ¿Un documental hecho por un militar para graduarse como comunicador social de la Universidad Javeriana y, en estos tiempos, hablando de paz, sale ganador de un festival de cine independiente?

Sería mucho más problemática si se tiene en cuenta que esa película, que se llama 'Nueve Disparos', compitió con producciones como 'Señorita María' –el reconocido documental de Ruben Mendoza- o 'Amazona', la película que movió los cimientos de la maternidad en Colombia.

Sin embargo, superando los prejuicios y viendo el documental –un espléndido trabajo de edición y de archivo sobre las grabaciones que una madre hace de su hijo durante toda su vida- se puede comprender que 'Nueve Disparos' sea uno de los documentales más interesantes que se han hecho en el país, además de un relato complejo, contradictorio, profundo, sobre temas que suelen ser tocados de un modo simple, maniqueo y superficial: la guerra y la paz.

El documental fue dirigido por Jorge Andrés Giraldo Antía, quien es un integrante activo de la Armada Nacional, como una tesis de grado dirigida por el profesor y realizador Carlos Rodríguez Aristizábal, quien además participó en la escritura del guion. A pesar del premio, ahora mismo no hay un horizonte claro para que las salas de cines comerciales la proyecten.

¿Cómo surgió este proyecto?
Jorge: yo debía hacer mi tesis de grado y venía pensando en la posibilidad de dar mi punto de vista sobre la guerra y la paz, como joven que se hizo militar debido a que no tenía dinero para pensar en otras alternativas. Cuando empezó a surgir la idea yo le comenté al profe Carlos que tenía un archivo audiovisual de toda mi vida, de toda, y él no me creyó. Ese archivo era el de mi mamá, que es fotógrafa y que siempre estaba grabándome, siempre en mi casa, en los paseos, en donde estuviéramos, estaba filmando. El documental se vio por primera vez en el Festival de Cine de Cartagena, en donde fue muy bien recibido y estuvo fuera de concurso.

¿Pensaron alguna vez que llegarían a ese punto?
Carlos: realmente no. Es decir, yo sí le vi mucho potencial al proyecto desde el inicio, pero inicialmente estaba pensado como un trabajo académico. Cuando estuvo terminado nosotros hicimos una presentación para profesores y algunos periodistas en la Javeriana y resulta que la gente salió conmocionada, llorando, y se recibieron muy buenas críticas. Luego sale una publicación en un medio bogotano, y entonces ya el proyecto toma otra dimensión.

¿Por qué?
Jorge: porque esa publicación salió justamente el día en que se firmaba el acuerdo de paz entre las Farc y el Gobierno, y en Bogotá el Ministerio de Defensa se enteró de que un miembro activo de la Armada estaba haciendo un documental hablando de la paz y del conflicto armado. Inmediatamente ellos mandan una comisión especial para ver qué era ese documental, de qué se estaba hablando, y lo vieron y también quedaron en shock.

¿Pero ustedes recibieron alguna especie de directriz?
Jorge: nunca, para nada. El Ministerio de Defensa solo se enteró del proyecto cuando ya estaba hecho y como te digo, cuando lo vieron, yo vi llorar a varios oficiales de alto rango. Nunca se nos dijo nada sobre qué decir o qué no decir. Solo recuerdo que un alto oficial me dijo: “Usted hizo una película para las Farc”, como recriminándome, pero nada más.

El documental ha sido muy bien recibido, aún en estos tiempos de polarización...
Jorge: sí, la verdad es que sí. En Bogotá me sucedió que después de una proyección privada alguien me preguntó cómo había hecho para recuperarme psicológicamente de todo lo que muestro en el documental que he vivido como militar. Yo respondí y luego cuando al final se me acerca me doy cuenta de que era un guerrillero desmovilizado, que me decía que se sentía identificado con esa historia...

¿Por qué esa identificación?
Carlos: porque este documental cuenta la historia de un chico de ciudad, que estudia en un colegio público, clase media baja, en un hogar sin su padre, que cuando termina el bachillerato su madre, para evitar que se quede sin nada qué hacer en la calle y quizá se convierta en un drogadicto o lo que sea, decide inscribirlo en el Ejército. Esa es una historia que han vivido muchos jóvenes y desde muchos bandos, guerrilla, ejército, paramilitarismo, narcotráfico, etc. Esta es una historia universal que muestra cómo este país ha devorado a sus propios hijos.
En el Festival de Cine de Cali 2017 hubo críticas de personas que decían que cómo era posible que ahora los “soldaditos” estuvieran tratando de hablar de paz...
Jorge: sí, eso pasó y me ha pasado mucho. Hay quienes creen que los militares no deberíamos dar nuestra versión del conflicto y que si la damos, estaríamos siempre asumiendo puntos de vista oficiales o guerreristas. Pero no, no es así. Al menos en mi caso no es así. Yo lo que cuento es la historia de un joven sin alternativas al que solo le queda la guerra.

¿Va a llegar a cines comerciales?
Carlos: Estamos en eso. Esta es una producción de dos personas, que han tenido la ayuda de una universidad. Pero aquí no hay un gran equipo, somos solo Jorge y yo. Cinecolombia ha mostrado un cierto interés, pero no se ha concretado nada...

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