"Laura Montoya no fue una monjita camandulera”, dice.Jose A. Mojica

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"Laura Montoya no fue una monjita camandulera”, dice.Jose A. Mojica

Julio 02, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Redacción Gaceta

Jose A. Mojica, periodista tolimense.

Este periodista tolimense recorrió los escenarios en los que transcurrió la vida de Laura Montoya, la primera santa colombiana; desde su natal Jericó hasta el Vaticano, donde fue canonizada.

Este libro nace de un viaje de vacaciones a Italia donde descubre que lo de la canonización de la Madre Laura se iba a dar más pronto de lo esperado. Y entonces el periodista alertó al cronista...Exacto. Llegué de Italia y decidí viajar a Medellín para hacer una primera crónica sobre ella. Y así me fui encontrando con un personaje fascinante y ante un acontecimiento que iba a paralizar al país.¿Por qué una crónica sobre una santa que hasta hace muy poco solo era conocida por antioqueños y emberas?.Precisamente por eso, porque Laura Montoya era una ilustre desconocida. Descubrí que Colombia sabía realmente muy poco sobre la que iba a ser su primera santa. Pero más que eso, me encontré con una historia maravillosa para contar.El retrato que nos entrega este libro consigue bajar del pedestal a la santa y hacerla muy humana; como cuando narra cómo se desgarró el pecho con un cuchillo caliente para pintarse un crucifijo o cuando estuvo dispuesta a arrancarse los ojos para que los hombres no la miraran... .Ese era mi objetivo: mostrar a una mujer de carne y hueso que se hizo santa, una mujer que desbordaba fe, pero que se indignaba por las injusticias sociales, en este caso, con los indígenas. También indago sobre las peleas que tuvo que dar con la Iglesia y con el Estado por defender sus ideales, y eso habla sobre el coraje como una virtud humana, no celestial. También hablo sobre la enfermedad que padecía (la elefantiasis) que no fue un impedimento para anunciar a Dios y dignificar a los más pobres en las selvas más inhóspitas. Ese fue un símbolo de su valentía.Más que como una monjita camandulera, usted perfila a Laura Montoya como una revolucionaria que escapó del destino que le esperaba en Antioquia: casarse y criar muchos hijos....¡Claro! Precisamente por pensar diferente, porque nunca se doblegó, fue tildada de loca y hereje. El símbolo del escudo de la comunidad de misioneras que fundó en 1914 no era una paloma sino una cabra: eso muestra que fue una mujer irreverente en una época en la que las colombianas no tenían ni siquiera derecho al voto.Hay pasajes de la vida de este personaje que, como sus milagros, parecen realmente difíciles de creer, como cuando sintió en su cuerpo las llagas y heridas de Cristo en la cruz..Así como los milagros, el tema de la mística de los santos es muy complejo y difícil de comprender: son asuntos que no tienen una explicación lógica. Gracias a esa comunión tan profunda que ella tenía con Cristo, llegó a sentir la pasión de la crucifixión en su cuerpo. Ella decía que era un dolor terrible (las llagas, los clavos), pero a la vez era una sensación de regocijo y privilegio. Algo similar les pasó a santos como Teresa de Ávila o Juan de la Cruz, que también tenían experiencias místicas.¿Cómo fue el proceso de investigación de este libro que llevó a su autor por varias regiones de Colombia? .Tras publicar varias crónicas sobre la madre Laura, me llegó a la mente la idea, o el chispazo, mejor, de escribir un libro. Fue agobiante darme cuenta que me enfrentaba a una historia muy compleja y con muchas facetas, y que debía escribir un libro. Pero con paciencia, y con intuición de reportero, decidí recorrerle los pasos a la santa. Comencé en Jericó, el pueblo donde nació y fue bautizada a las cuatro horas del parto, estuve en Medellín y en las selvas del Urabá antioqueño, hasta llegar a Roma a la canonización.Jose, siendo este un país que se dice laico, ¿por qué debe interesarnos la historia de una santa?.Colombia es un país laico, pero históricamente ha sido y sigue siendo de mayorías católicas. Así que, con toda seguridad, hay muchísimos colombianos emocionados y orgullosos de tener una santa propia para encomendarle su fe. Pero, independientemente de lo religioso, la madre Laura fue una gran ciudadana y eso también son los santos: grandes héroes sociales y modelos inspiradores a seguir por el mundo entero, como lo dijo el papa Francisco cuando la canonizó.Si alguien que no sea de Colombia, le pregunta quién fue Laura Montoya ¿qué se le viene a la cabeza?Laura Montoya fue una mujer que se descolgó de los altares para anunciar a un Dios vivo y para hacer patria. Me atrevo a decir que la historia reconocerá, algún día —ojalá no muy lejano— que la madre Laura es la mujer más extraordinaria que ha nacido en estas tierras.

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