Nuestro café, nuestra historia, en una taza que ahora conquista al mundo

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Nuestro café, nuestra historia, en una taza que ahora conquista al mundo

Julio 12, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co
Nuestro café, nuestra historia, en una taza que ahora conquista al mundo

En la competencia que cada año realiza la Asociación de Cafés Especiales de los Estados Unidos, para escoger el “Café del Año”, (COTY, Coffee of The Year) del 2012-2013, Café Granja La Esperanza puso tres de sus cafés vallunos entre los diez mejores del mundo.

Café Granja La Esperanza pone al Valle del Cauca en el ranking de los mejores cafés del mundo entre el 2012 y 2013. Historia de una familia que ama el café.

Café ganadorEn Café Granja La Esperanza, no solo hemos elevado la calidad del café colombiano a los más altos niveles internacionales de los Cafés Especiales, sino que también hemos logrado, en el 2012 y 2013, colocar a nuestro Valle del Cauca, en el ranking de los mejores cafés del mundo.Después de 10 años de invertir grandes esfuerzos económicos, talento humano y de obtener lo mejor de nuestros ricos eco-topos cafeteros, ahora comienzan a rendir sus aromáticos frutos:En el 2012-2013: colocamos 3 de nuestros cafés vallunos entre los 10 mejores del mundoEn la competencia que cada año realiza la Asociación de Cafés Especiales de los Estados Unidos, para escoger el “Café del Año”, (COTY, Coffee of The Year) del 2012-2013, en el que clasifican los 10 Mejores del Mundo, obtuvimos: --2° Lugar con nuestro Gesha Cerro Azul (Trujillo).--3er Lugar con un Gesha Las Margaritas (Caicedonia). --7° Lugar con un Gesha La Esperanza (Trujillo).Esta disputada competencia del COTY tiene nivel mundial pues participan más de 25 países productores de Cafés Especiales o Exóticos, que envían más de 250 muestras de sus mejores exponentes. Además, nuestros cafés fueron utilizados en las reñidas competencias nacionales de los USA, en Tostión, Baristas, y de los distintos métodos de Preparación:--Campeón Nacional USA, de Tostadores (Con nuestro Gesha Las Margaritas): Steve Souphantho, de Social Coffee Co. Limited, de Ontario, Canada. --Campeón Nacional USA de Preparadores, Brewing (Con nuestro Gesha Cerro Azul):Andy Sprenger, Master Tostador de la Ceremony Coffee, de Annapolis, Maryland, USA--Cuarto Lugar en el Campeonato Nacional USA de Preparadores (Con nuestro Orgánico La Esperanza):Mike Marquard, de Half & Half Coffee, Saint Louis, Missouri, USA.En el 2013 nuestros cafés volvieron a brillar--Campeón Nacional USA, Tostadores (Con nuestro Gesha Triple A, Gran Reserva):Caitlin McCarthy, de Equator Coffee and Tea, de San Rafael, California, USA--Campeón Nacional de Air Press, Coffee Brewing (Con nuestro Gesha Cerro Azul): Andy Sprenger, Master Tostador de la Ceremony Coffee, de Annapolis, Maryland, USA--Tercer Lugar en la competencia de Baristas (Con nuestro Gesha Las Margaritas)Sean Stewart, de CREMA Coffee, de Nashville, Tennessee, USA.Porque Nuestro Café, bien vale un PotosíLa historia de amor de nuestra familia con el café, comienza cuando nuestro bisabuelo, holló el virginal y fértil suelo volcánico de la Cordillera Central de Colombia, para plantar los primeros arbolitos del noble grano, allá por 1939. Y estableció la primera finca, a unos kilómetros adentro del pintoresco pueblo de Caicedonia, en las estribaciones profundas de esta magnífica cordillera, la columna vertebral del legendario Eje Cafetero, en donde se conciben algunos de los mejores cafés del mundo.Pero como toda historia de amor, ésta ha sido una historia de esfuerzo, de constancia, de exploración y entendimiento con el suelo, con la lluvia, con el clima, con el grano mismo. Una puesta a prueba de la capacidad de tres generaciones de mantenernos vigentes a pesar de las adversidades, de intensificar el entusiasmo con los pequeños y grandes éxitos, de no perder de vista el gran norte de nuestro trabajo que es el obtener, en forma consistente, la máxima excelencia en la taza del aromático que producimos. Esa primera finca tenía un nombre de gran potencia simbólica: Potosí. En tiempos de la Colonia Española, la frase “Vale un Potosí” expresaba el altísimo valor de una cosa o de un producto. Y de esa finca primigenia, se fueron creando otros jardines cafeteros en otros elevados y fértiles rincones de la bella geografía colombiana. Incursionamos en la Cordillera Occidental, que mira hacia el inmenso Océano Pacífico, y en la Cordillera Oriental, que pone su vista hacia los extensos llanos y más allá, al Amazonas. Son estas tres magníficas cordilleras volcánicas que atraviesan nuestro país, y que al unirse en el imponente Macizo Colombiano, son el punto de arranque de los míticos Andes. Ha sido aquí, en estos incomparables horizontes cafeteros en donde esta historia ha continuado.Ahora nos hemos cobijado bajo un solo nombre, que lleva nuestra empresa: La Esperanza. Que al igual que Potosí lleva la fuerza simbólica de una actitud. Porque si dicen por ahí que, “La Esperanza es lo último que se pierde”, para nosotros, “La Esperanza, es lo primero que nos estimula” Y ahora, con esa filosofía, estamos proyectando nuestra visión y orientando nuestros esfuerzos hacia el futuro de la caficultura, estableciendo variedades especiales, de alta calidad de taza, cultivadas y procesadas de acuerdo a cada ubicación geográfica, tomando en cuenta la altura, la estructura del suelo, los caprichos del microclima, el comportamiento biológico del grano, e incluso diseñando y afinando los protocolos de tostión para cada origen. Con esto buscamos acentuar las bondades organolépticas que cada taza puede ofrecer a los gustos y exigencias de cada mercado consumidor. Lograr esto, es nuestra omnipresente esperanza.Los premios a nivel mundial a la máxima calidad de café, que hemos obtenido en el 2012 y 2013, nos impulsan a seguir adelante con nuestro empeño de una mejora constante, y búsqueda de la excelencia en cada taza que sale de nuestros jardines cafeteros. Al ser distinguidos por los más cotizados expertos y conocedores de nuestra industria, no es sólo un reconocimiento inapreciable que le asignan a nuestra taza; sino que es también una medalla impuesta en el pecho de la gente valiosa colombiana que día a día nos acompaña en este esfuerzo. Hombres y mujeres leales, que son herederas, junto con nuestra familia, de ese celo y pasión que nuestros ancestros le pusieron a cada grano de café. Son ellos, y es nuestra tierra generosa, lo que nos permite este día, reafirmarnos que nuestro trabajo, plasmado en una taza de nuestro café ¡bien vale un Potosí!

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