Economía
Europa exige trazabilidad para importar café y cacao libres de deforestación
Las delegaciones europeas verificaron los avances en las buenas prácticas agrícolas.
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21 de abr de 2026, 10:08 p. m.
Actualizado el 21 de abr de 2026, 10:08 p. m.
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Santander fue anfitrión de representantes de seis países europeos a quienes les enseñó sus sistemas de trazabilidad y producción sostenible de café y cacao, en el marco de una agenda estratégica orientada a cumplir con las crecientes exigencias regulatorias del mercado europeo sobre cadenas libres de deforestación.
La visita, organizada en el marco del intercambio internacional ‘Cultivando Confianza: Colombia y Europa por Cadenas Responsables’, contó con la participación del Ministerio de Comercio, ProColombia, la Cooperación Alemana GIZ y Confecámaras, y permitió a los visitantes conocer de primera mano los sistemas productivos, las herramientas de trazabilidad y los mecanismos para verificar el origen legal y sostenible de los productos.
Las delegaciones de Rumania, Francia, Bélgica, España, Alemania y Eslovaquia recorrieron fincas cafeteras y cacaoteras donde evidenciaron avances en buenas prácticas agrícolas y esquemas de verificación que respaldan el compromiso del país con cadenas libres de deforestación.
La agenda incluyó además mesas de trabajo con productores para identificar oportunidades de mejora frente a los estándares internacionales.
“Con esta iniciativa, el Ministerio reafirma su compromiso con el desarrollo sostenible y posiciona a Colombia como un proveedor confiable de café y cacao que cumplen con altos estándares internacionales, incluyendo criterios de producción libre de deforestación”, afirmó la ministra de Comercio, Diana Morales.

En un encuentro técnico previo a la visita, representantes del sector público, gremios y expertos internacionales analizaron los avances del país frente a normativas de debida diligencia ambiental y de derechos humanos, en respuesta a las exigencias del Reglamento Europeo de Deforestación que entró en vigor recientemente.
¿De qué se trata el reglamento?
A partir del 30 de diciembre de 2026, toda empresa europea que comercialice café en el mercado comunitario deberá acreditar, mediante evidencia verificable, que el producto no proviene de áreas deforestadas con posterioridad al 31 de diciembre de 2020. En este contexto, comprender con precisión los requisitos de la normativa y anticipar su implementación dejó de ser un ejercicio teórico para convertirse en una prioridad operativa tanto para exportadores latinoamericanos como para importadores europeos.
América Latina aporta más del 55 % del café que se consume en Europa. Países como Brasil, Colombia, Honduras, Perú y Guatemala son actores clave en esta cadena de suministro. Sin embargo, el cumplimiento del reglamento plantea retos concretos para los exportadores de la región:
Mapeo de fincas a escala: En Colombia, el registro cafetero supera las 540.000 fincas, mientras que en Perú el café representa el 12 % de las exportaciones hacia la Unión Europea de productos cubiertos por la regulación. Obtener la geolocalización precisa de miles de parcelas —muchas ubicadas en zonas rurales de difícil acceso— exige planificación, inversión tecnológica y tiempo.
Capacitación de productores: Los pequeños caficultores deben comprender qué información se les solicita, por qué es necesaria y cómo deben reportarla. Sin procesos de formación claros, aumenta el riesgo de exclusión de la cadena de suministro: sin evidencia de cumplimiento, el café no podrá ingresar al mercado europeo.

Coordinación con importadores: Aunque la obligación de presentar la debida diligencia recae en el operador europeo, este depende por completo de la información suministrada por el exportador. Por ello, una comunicación fluida y estructurada entre ambas partes es una condición indispensable para mantener el acceso al mercado.
Documentación legal del país de origen. Además de demostrar la ausencia de deforestación, la normativa exige acreditar el cumplimiento de la legislación nacional aplicable en el país productor, incluyendo derechos sobre el uso de la tierra, normas ambientales, derechos laborales y obligaciones fiscales. Para muchos exportadores, reunir y validar esta documentación representa un proceso complejo y exigente.
*Con información de Colprensa y Redacción El País
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