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Economista Carlos Sepúlveda habla de los cambios que el Gobierno hizo a la tributaria

Mayo 02, 2021 - 08:12 a. m. 2021-05-02 Por:
 Henry Delgado H., editor de Activos
Carlos Sepúlveda

Carlos Sepúlveda, decano de Economía de la Universidad del Rosario.

Colprensa

Definitivamente el Gobierno Nacional no tuvo más opción que ceder ante la presión de diferentes partidos políticos, dirigentes gremiales y de gran parte de los colombianos para que se cambiara el texto de la reforma tributaria.

Si bien el presidente Iván Duque no dijo expresamente que retira el proyecto de ley, en la práctica es como si lo fuera porque se construirá un nuevo texto con el respaldo del Congreso que dejará el IVA como está en la actualidad y no se incrementará la base para que más contribuyentes declaren y paguen renta.

En una situación tan compleja como la que vive el país y en medio de una campaña preelectoral, el Mandatario de los colombianos actuó de manera responsable y ahora se diseñará un texto de reforma que se acordará entre senadores y representantes a la Cámara y que incorporará propuestas de empresarios.

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“Lo que se aprobará ahora será muy posiblemente una minirreforma tributaria que le dará respiro al país por un par de años, pero luego se tendrá que presentar otra reforma porque el país necesita solucionar su situación fiscal”, dice Carlos Eduardo Sepúlveda Rico, decano de la Facultad de Economía de la Universidad del Rosario.

En diálogo con El País, este economista, quien tiene raíces caleñas, habla de las implicaciones que generarán los cambios en la reforma tributaria.

Después de tanta presión de muchos lados, el Gobierno decidió cambiar el texto del proyecto, ¿cree que la demora en hacerlo se debe a que no quería aceptar que fracasó?

En principio, el Gobierno hizo una propuesta audaz, arriesgada y ambiciosa para presentar una reforma tributaria grande, que le apostaba a una ampliación de la base de los principales impuestos del sistema tributario, que son el IVA y el impuesto a la renta de personas naturales y las empresas.

Pero la propuesta no fue bien recibida y creo que había que buscarle alternativas de solución. El Presidente salió a renegociar y mirar cómo se puede llegar a acuerdos en el Congreso.

Mi reacción es agridulce, sin bien es cierto que por la magnitud del proyecto había discusiones legítimas y de fondo sobre lo que debe ir y lo que no debe ir, había muchas cosas buenas en la reforma estructural que la defendían casi todos los economistas del país.

¿Pero el momento actual daba para una reforma tan ambiciosa, como algunos la calificaron?

Siento que es una lástima que se haya tenido que rebarajar todo el panorama de la reforma, creo que había espacio para un diálogo político y encontrar una solución buena. Sobre lo que se había presentado se podía aplicar de manera gradual, que nos enrutara hacia una reforma tributaria bien diseñada.

Pero si uno mira otro lado, creo claramente que como estaba la reforma no iba a pasar y pienso que es mejor sacar algo regular a quedarse sin nada. Por este lado hay una luz de esperanza de que el Congreso acuerde un arreglo que permita tener tranquilidad desde el punto de vista fiscal.

¿Pero en momentos de pandemia, que han golpeado el empleo y los ingresos de las empresas, presentar una reforma que impactaba la clase media, no cree que es falta de tacto?

Mire, creo que yo hubiera sido igual de arriesgado, incluso me hubiera gustado una propuesta más integral, que no se limitara a un reajuste fuerte en ingresos y a un ajuste a los programas sociales. Creo que la propuesta de Fedesarrollo era buena, contemplaba reforma tributaria, laboral, reforma pensional y de los programas sociales.

Entonces cuando uno encuentra ese paquete integral, tiene sobre la mesa un nuevo arreglo social que de pronto uno puede decir que toca pagar más impuestos, pero va a ayudar a más gente y va a haber un seguro de desempleo. El Gobierno fue muy ambicioso y audaz en lo tributario, pero se quedó corto en ese resto de componentes.

El llamado del Presidente del pasado viernes resultará en algo mucho menos ambicioso, que nos permite respirar un par de años más, pero cuando hay una crisis tan profunda como la que estamos pasando, uno hubiera esperado que fuera la oportunidad para resolver también problemas de fondo.

Si ponemos pañitos de agua tibia, pues vamos a salir con los mismos problemas que teníamos antes de la pandemia y sin solucionar los problemas que enfrentamos con la pandemia.

¿Pero le insisto... este era un momento adecuado para presentar una reforma tan ambiciosa?

Lo que diría en este punto es que faltó diálogo político y que todos nos escucháramos, mi llamado no es a que se hubiera aprobado a pupitrazo, creo que este momento ameritaba, por un lado, pensar en esa reforma estructural y valía la pena estudiar lo que el Gobierno estaba proponiendo. Muchas propuestas eran positivas, otras se equivocaron y por eso se generó la situación que estamos viviendo.

También considero que había que escuchar la angustia de la gente para salir de este embrollo. Creo que se hubiera podido encontrar un acuerdo para llegar a un punto ideal.

En la práctica, el Gobierno no tuvo más opción que ceder...

Sí, yo creo que ahora estamos en una situación difícil, de angustia, además en una campaña preelectoral y eso dificulta el diálogo político. Siento que ha faltado grandeza política de todos los partidos políticos para tomar decisiones difíciles. El llamado del Gobierno es bueno, que se rebaraje, que se replantee el texto y volver a empezar la discusión. Creo que eso fue responsable del Gobierno, pero no quiere decir que todo está bien.

El Gobierno insiste en encontrar caminos para solucionar el problema fiscal, creo que hasta ahora por ese lado ha sido responsable. Sin embargo, al final vamos a llegar a algo que hacemos cada tres años. Volveremos a una minirreforma que le dará al país un poco de aire para dos o tres años.

Usted ya lo dijo, en campaña preelectoral nadie impulsa proyectos que afecten el bolsillo de más colombianos, así sean necesarios. ¿Falta más conciencia?

Mire, esta era una oportunidad única, cuando uno tiene una situación tan grave en materia social, económica y de salud es momento para hacer nuevos acuerdos sociales y decir que nuestro sistema tributario no funciona, nuestro modelo económico no es óptimo.

Eso nos debió haber llevado a pensar en crecer de manera distinta, generar empleo distinto. El rol del Estado debe ser distinto.

Ante esta adversidad deben surgir liderazgos grandes y encontrar consensos amplios y definir unas mejores reglas de juego, pero parece ser que no vamos a llegar a eso, sino a más de lo mismo.

¿Qué implicaciones podrá tener el país?

Mire, si no se aprueba una reforma grande al día siguiente perdemos el grado de inversión y eso lleva a que haya crédito mundial más caro para Colombia, lleva a que el financiamiento de empresas y del Estado sea más costoso, lleva a que el crecimiento sea menor. Es una cadena compleja.

Yo creo que el llamado del Presidente es válido, pero debería enmarcarse en la discusión de la propuesta que hay. No creo que haya sido un mal momento, lo que creo es que se presentó un paquete muy grande para que se aprobara de manera inmediata. Hubiéramos podido generar un panorama de gradualidad, de decir que los más ricos paguen, pero tampoco se pueden ampliar los programas sociales tan agresivamente. Se podía hacer despacio, pero faltó diálogo.

Claramente también faltó pedagogía, porque todo el mundo dice no al IVA porque está ahogado. Insisto en que lo que faltó fue más diálogo político.

¿En el tema de pedagogía no cree que al Ministro de Hacienda le falta eso, pero también le falta más cercanía con la comunidad?

La verdad es que aquí se necesitan esos dos sombreros que usted dice, un gran liderazgo y fortaleza política y por otro lado una gran pedagogía frente a lo técnico.

Esa es una reflexión que tenemos que hacer los economistas porque entre nosotros hablamos y nos parece que todo pinta muy bien, pero falta pedagogía para que el ciudadano del común entienda las cosas buenas y también las cosas no tan buenas que se deben poner en marcha.

En relación con el Ministro, diría que a todos los ministros de Hacienda nadie los quiere, pero lo que haría es una crítica hacia los economistas, porque creo que falta mucha pedagogía y liderazgo.

El común de la gente critica el Gobierno y al presidente Duque. Hay un descontento...

Yo no quiero personalizar el problema. Antes de la pandemia, cuando teníamos otro Gobierno, se veían protestas en Suecia, en Turquía, en España y en Chile. Había un malestar social y un llamado de la gente de reclamar el rol del Estado con la comunidad. Tenemos que ver si lo que hoy tenemos le brinda bienestar a la gente. Nos preguntamos, por ejemplo, que si en salud hemos avanzado y la respuesta es sí, pero en educación no, en ciencia y tecnología tampoco y en creación de empleo de calidad no. Y todas esas cosas se van acumulando y lleva a que la gente explote. Pero el llamado es a encontrar soluciones, no culpables.

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