Literatura
‘La historia de mi piel’: el poemario de María Gómez Lara que aborda el racismo desde la vida personal y colectiva
La poeta colombiana traza un recorrido desde su abuelo afrodescendiente que conecta con la historia de la conquista española, el esclavismo y la inmigración actual.
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5 de sept de 2026, 12:58 a. m.
Actualizado el 5 de sept de 2026, 12:58 a. m.
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La barbarie cotidiana de este primer cuarto del siglo XXI, marcado entre el atentado al World Trade Center en 2001 y el genocidio en Palestina iniciado en 2023, oculta las huellas de violencias históricas que la humanidad aún se esfuerza por superar, como el racismo y la xenofobia, en particular contra las personas afrodescendientes y latinoamericanas racializadas, pero que recae en muchas otras poblaciones como las árabes e hindúes.
No hay olvido posible para el crimen histórico que fue declarado “el más grave contra la humanidad” por la ONU, como fue el secuestro, la trata trasatlántica, esclavitud, cosificación y humillación que sufrieron millones de africanos durante siglos, cuyos efectos sociales y políticos aún no fueron resueltos.
De hecho, la declaratoria de la ONU, impulsada por la República de Ghana, antigua colonia británica, fue aprobada por 123 países, con 52 abstenciones (como las de Reino Unido, España, Francia, Bélgica, Portugal y Países Bajos, entre otros), y 3 países que votaron en contra: Estados Unidos, Israel y Argentina. Esta evidencia bastaría para sostener la existencia del racismo en el mundo, pero que en muchas culturas es normalizado y, por lo mismo, más difícil de enfrentar.

Entre la convergencia del racismo estructural, la genealogía familiar y la vida personal como inmigrante latinoamericana en España, se encuentra ‘La historia de mi piel’ (FCE, 2026), el poemario de María Gómez Lara, quien reconstruye una memoria de su abuelo afrodescendiente, al que no conoció, y hace un retrato personal y colectivo de las heridas abiertas del racismo.
“No es culpa de mi papá /que sean tantas las cicatrices/ ni sabe él/ de la piel que tuve para guardarlas/ sabe eso sí/ que mi piel es oscura como la suya”, escribe en el poema ‘Nací con la piel curtida para los derrumbes’.
La suya es una voz lírica entre confesional y activista que señala cómo en nuestra vida cotidiana, en el trato con los demás, en nuestro propio cuerpo y en nuestros propios prejuicios, seguimos luchando contra el dolor de ese gran crimen contra la humanidad.
María Gómez Lara nació en Bogotá, pero está radicada en España hace cinco años, desde donde viene escribiendo su obra poética más reciente. Es doctora en Poesía Latinoamericana por la Universidad de Harvard, con una maestría en Escritura Creativa de la Universidad de Nueva York, entre sus libros se destacan ‘Contratono’ (2015), que recibió el Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe a la Creación Joven, ‘El lugar de las palabras’ (2020) y la antología ‘Palabras Piel’ (2022).

—La piel es una metáfora en su poesía, a un mismo tiempo personal y colectiva, ¿cómo surgió su interés por abordar el racismo desde allí?
Este libro parte de un elemento personal o incluso anecdótico, que es intentar rastrear con la imaginación y con la reconstrucción histórica, la vida de mi abuelo paterno que era negro, y que yo no conocí, quería pensar cómo habría sido la historia de mi abuelo y qué de su piel estaba en mi piel.
Me gusta pensar en la imagen de la piel, porque es parte de eso que heredamos. El cuerpo también es una herencia. Pero, aunque parte de una anécdota familiar, a mí lo que me interesa no es lo personal, sino lo colectivo.
Es decir, la historia de mi abuelo es una excusa para hablar del racismo estructural y para hablar de nuestra historia en general y del colonialismo.
Cuando llegué a España yo pensé que ya tenía terminado el libro, había estado mucho tiempo pensando en cómo escribir la historia de mi abuelo paterno, pero al encontrarme con el primer 12 de octubre allá, que es la fiesta nacional, me di cuenta de que la historia que yo quería contar no empezaba con mi abuelo paterno, empezaba con Cristóbal Colón, la esclavitud, el genocidio en América, la trata trasatlántica de personas, el secuestro de millones de africanos y las consecuencias que eso tiene en el presente.
Entonces, la anécdota personal es un punto de partida para pensar en algo compartido. Una realidad que cruza los puentes entre el pasado y el presente y nos hace ver que está viva en el cuerpo y en la piel de muchas personas que existen hoy.
—¿De algún modo la poesía fue una herramienta para escribir una contrahistoria?
La Historia, la que es con mayúscula, está contada desde una perspectiva, unos intereses, unas inclusiones y exclusiones, o borramientos, es decir, hay voces que no han cabido allí o las sacaron. Es la historia que escriben los vencedores, no los vencidos.
En este sentido, a mí me interesa pensar más allá de esta dicotomía que es, por supuesto, algo mucho más complejo de analizar.
Desde la poesía me interesa pensar en cómo hemos aprendido o cómo nos han enseñado la historia, porque a través de la literatura podemos buscar otras maneras de narrar la historia, las historias en minúscula que no caben en la historia en mayúscula. Y para eso puedo partir de los archivos, de las huellas del pasado en el presente.
Por ejemplo, el hecho de que la Fiesta Nacional de España sea aquella que celebra el descubrimiento, que ellos lo llamen descubrimiento y no invasión, no genocidio, no exterminio. Me interesa pensar cómo se escogen las palabras. Estos es muy político, y la literatura tiene ese poder escoger otras palabras, de narrar desde otra perspectiva.
—¿Y cómo abordó la perspectiva para contar su propia historia y la de su familia?
En Colombia el clasismo y el racismo son inseparables, las dos cosas existen y están muy conectadas, aunque muchas personas prefieren ignorarlo. Y no es casual, porque todo viene de muy atrás, de la Colonia, estas jerarquías entre los cuerpos y estas jerarquías entre las personas. Algo que no podemos negar y de lo que debemos ser conscientes.
Yo sé que este es un tema muy delicado y, entonces, cuando hablo, lo hago desde mi punto de vista personal y desde mi propia historia, es decir, no me gustaría apropiarme de una experiencia o de una vivencia que no ha sido la mía.
Yo intento escribir desde lo que yo sé, desde lo que conozco. Por eso no me gusta tanto esta idea de que sea algo confesional, porque creo que las historias propias y personales cuando pasan a través del lenguaje ya se transforman. Es decir, la poesía es un mecanismo literario que transforma las anécdotas, se pueden volver metáforas o imágenes de algo más amplio.
A mí, por supuesto, me interesa mucho la poesía, pero me interesa más la vida, es decir, no quisiera que un libro me generara, por ejemplo, un problema familiar o una pelea con porque no tiene ningún sentido.
Todos estos poemas, antes de publicarlos acordé con mi papá si le parecía bien hacerlo. Por otro lado, hay que tener en cuenta que la historia de mi abuelo, la cuento a través de la memoria de mi papá, porque yo no lo conocí. Lo que he hecho ha sido preguntarle a mi papá de todo lo que él se acuerda y por supuesto completar con mi imaginación, porque es literatura.
A mí de todas maneras sí me interesa escribir una poesía que se entienda. Eso no quiere decir que sea necesariamente algo sencillo o superficial, pero sí me interesa que las personas puedan conectar a nivel emocional y no solamente intelectual, vayan más allá de mi propia historia o de la historia de mi abuelo, que los lectores y lectoras puedan pensar en su propio abuelo, en su propia historia o en la manera como ha aprendido la historia, en la forma como se la han enseñado.
Fragmento de ‘La historia de mi piel’
xxx.
pero la historia de mi piel
es la historia de la mezcla
y es la historia de los vencidos
xxxi.
una mezcla doliente
un desgarro a través de los siglos
una herida de generaciones
hasta que alguien busca a tientas
entre tantas palabras rotas
un mapa una brújula un camino
para leer por fin
las cicatrices elocuentes
la cicatriz silenciada que somos
para que ya no seamos invisibles
para que no nos borren
aquí estamos
xxxii.
hasta que alguien busca a tientas
entre tantas palabras rotas
una raíz
para trazar esta historia
xxxiii.
un poema para narrarla

Periodista y escritor, entre sus publicaciones destaca el volumen de ensayos ‘Libro de las digresiones’. Reportero con experiencia en temas de cultura, ciencia y salud. Segundo lugar en los Premios Jorge Isaacs 2022, categoría de Ensayo.









