Cutura

El Ángel de la novela negra

Para los amantes del género sobre crimen, detectives, periodistas y casos judiciales, Miguel Ángel Manrique presenta la historia de una investigadora llamada Doris y un cronista de prensa roja de nombre Renzo, que se sumergen en los intríngulis de la desaparición forzada.

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La historia de la novela ‘Doris y Renzo, el canto de las moscas’, empieza cuando unos jabones y un dedo humano aparecen abandonados en un campus universitario.
La historia de la novela ‘Doris y Renzo, el canto de las moscas’, empieza cuando unos jabones y un dedo humano aparecen abandonados en un campus universitario. | Foto: Miguel Manrique / especiales para el País

26 de jul de 2026, 05:08 p. m.

Actualizado el 26 de jul de 2026, 05:08 p. m.

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Actualizado el 26 de jul de 2026, 05:08 p. m.

Podcast literario Que Vivan Los Libros

Miguel Ángel Manrique es uno de esos autores colombianos cuyo nombre hay que retener. Literato puro y duro, cultísimo, novelista consagrado y detallista, uno de los lectores más agudos de Colombia, maestro de periodismo y escrituras creativas en importantes universidades y, como si fuera poco, editor de las novelas de otros escritores. Así que tiene una múltiple condición: combina conocimiento, práctica y enseñanza.

Él, que en su vida cotidiana es el mejor tipo que se puedan imaginar (un padre devoto de dos hijos, un miembro de familia y amigo adorado por todos, y el fidelísimo esposo de Gabriela Roca, la caleña directora del Fondo de Cultura Económica), hace poco publicó una novela profunda, poética, de una belleza sobrecogedora, sobre el amor y los amantes juveniles, llamada Love.

Pero no contento con trabajar la luz, decidió cambiar de registro y nos presenta ahora una novela sobre la oscuridad. Se llama Doris y Renzo, el canto de las moscas’, y allí el doloroso y colombianísimo drama de la desaparición forzada le sirven a Miguel Ángel como excusa para iniciar una trilogía de la que nos trae la primera parte.

Love es una novela que nos gustó mucho, y de la que hemos hablado sin cesar en muchas ferias. ¿Cómo saltas del registro del amor para traernos ahora una novela de crímenes, desapariciones forzadas?

Love era sobre el amor, o de una forma del amor o de ciertas formas del amor. Doris y Renzo tiene el registro de la violencia, su contrario. Las dos novelas las trabajé de forma simultánea, como la luz y la oscuridad, el Eros y el Tánatos. Ese es el diálogo que ha hecho históricamente la novela desde sus orígenes.

Háblanos de esa dualidad…

Uno piensa, por ejemplo, en Homero y sus grandes poemas épicos, La Iliada y La Odisea. La Iliada es la guerra, la violencia, la sangre. Y la Odisea muestra cómo se domestica el guerrero, cómo regresa a casa, y sus formas de amar. Entonces, ese diálogo entre luz y sombra, amor y guerra, se ha dado a lo largo de toda la historia de la literatura. Por ejemplo, en Don Quijote, la gran novela de todos los tiempos, Cervantes presenta al guerrero, al caballero, pero también al enamorado, al amante. Entonces Love y Doris y Renzo son luz y sombra, dos caras de una misma moneda literaria.

Hablemos de Doris y Renzo, ¿quiénes son los protagonistas de tu nueva novela?

Doris y Renzo son dos personajes que empecé a construir inspirado en la tradición policíaca latinoamericana y europea. Yo siempre tuve ganas de enfrentarme a un género que a mí me parece muy difícil: la novela negra. Aunque uno conozca las convenciones del género, llevarlo al papel es de altísima complejidad.

¿Qué hiciste entonces para dar luz a estos personajes, el periodista y la investigadora?

Hice una investigación sobre cómo trabajan los policías de investigación y de homicidios en Colombia. Y traté de construir a Doris no solamente como un personaje literario, sino en relación con las mujeres policías de investigación en Colombia.

¿Cómo investigaste ese perfil de mujer?

Hice entrevistas. Y entre ellas, di con una mujer muy interesante, investigadora de homicidios en Bogotá, que trabaja con crímenes absolutamente callejeros y cotidianos. Quería responder a la pregunta: ¿por qué mataron al General Mataperros?

¿Y qué hay de Renzo?

Renzo es un periodista de crónica roja, él es el que escribe las historias de los muertos, de los crímenes, en el periódico. En la novela negra clásica no solo hay un crimen, no solo aparecen la Policía y los investigadores, sino que también son esenciales los periodistas, encargados de escribir esas crónicas, esos hechos dolorosos de nuestra vida nacional.

Para un lector que no esté familiarizado con el género de la novela negra y quiera entender más, ¿qué elementos la componen?

Tiene que haber un crimen, una investigación, unas pesquisas, unas evidencias, un método. Si nos remontamos a los orígenes de la novela policiaca, están Arthur Conan Doyle o Edgar Allan Poe, con su famoso detective Auguste Dupin. La narración policial tiene que ver con el uso que hace un investigador, un detective, de un método para hallar el culpable del crimen, del robo, del asesinato.

Con los estadounidenses Dashiel Hammett o Raymond Chandler, surge un policía más duro, un policía que para resolver casos no utiliza tanto métodos de investigación de como métodos argumentativos.

Miguel Ángel Manrique nació en Carmen de Bolívar, en 1967,
Miguel Ángel Manrique nació en Carmen de Bolívar, en 1967, | Foto: Miguel Manrique / especiales para el País

Háblanos de esas diferencias…

En la novela policial, Sherlock Holmes para descubrir un crimen, planteaba una hipótesis y luego demostraba con evidencias qué hipótesis era correcta. Pero en la novela negra más contemporánea los criminales y el crimen se transforman conforme se transforman las sociedades, las ciudades, la riqueza, las tecnologías; por eso el policía ya no usa el método clásico sino que es un hombre rudo, que puede agarrar a golpes al criminal o matarlo, que puede salir herido o participar en balaceras.

La novela negra tiene que ver con el miedo social al delito, al criminal, o las paranoias normales de las grandes urbes: sufrir un robo, un secuestro, ser asesinado.

¿Qué pasa con la novela negra en los países latinoamericanos?

Para mí, hoy los grandes escritores de la novela policiaca y de la negra son los mexicanos. Porque surge un género con los narcos, nace la narco novela, con autores como Elmer Mendoza o Bernardo Fernández. Ellos se dedican a trabajar esos perfiles de narcos, y nace un género muy vivo que estudia la muerte ilícita, la muerte violenta, la muerte ilegal causada también por la Policía, por las instituciones, la justicia. Es entretenido sentarse a pensar cómo un policía moderno, por ejemplo, trata un crimen moderno.

También hay buenos referentes de novela negra en la Europa del norte...

Me gusta la novela negra sueca. Son crímenes distintos al narco del norte de México o los carteles de Sinaloa, pues estos crímenes ocurren en sociedades desarrolladas, como una crítica al Estado de Bienestar. Los suecos le muestran al lector que las sociedades modernas no están exentas de barbarie, de violencia y de criminales.

Tu novela Doris y Renzo ocurre en Colombia, en Bogotá, ¿qué particularidades le da ese referente geográfico y cultural?

Fíjate que cuando fui a entrevistar a la investigadora que inspiró mi personaje de Doris, resultó que su oficina estaba en Paloquemao, Bogotá; era una señora como cualquier otra, que pasa desapercibida, una mujer vestida de sastre, con su cartera. Ella vive en medio de burocracia, su espacio de trabajo no es sofisticado, como el que vemos en las películas norteamericanas, sino que tiene una oficina pública pequeña. Son escritorios llenos de papeles, con computadores y estantes llenos de fólderes de la A a la Z.

Y alrededor mucho movimiento, gente entrando y saliendo. Cuando les asignan casos, los investigadores van a investigar vestidos de civil, van a los levantamientos de cadáveres y le preguntan a la gente qué vieron.

¿Qué aprendiste con esta reportería previa?

Que el cine gringo idealiza mucho los detectives, los policías andan en carros lujosos y tienen apartamentos modernos. Y resulta que en Colombia no es así, la investigadora es una señora muy sencilla, una funcionaria pública que cumple un rol burocrático. Aprendí a ver ese oficio de manera realista, a entender que es un trabajo real. Hay investigadores que trabajan en el turno de la noche y tienen que recoger muertos, personas que apuñalaron o balearon en una esquina, y para ellos no es algo excepcional sino cosa de todos los días. Es el crimen cotidiano, el crimen callejero. Estudian mucho. Hacen cursos para aprender a recoger evidencias, para manejar la cadena de custodia.

Está muriendo en Colombia el oficio del cronista rojo. ¿Implicó una dificultad?

No soy periodista, pero he sido profesor toda mi vida en la Facultad de Periodismo de la Universidad Externado de Colombia, y como también he intentado escribir crónica y he leído muchísimo el género, y como en nuestro país hay grandes cronistas y grandes crónicas, pude construir a Renzo. He leído a los autores rusos como Chéjov, y a los norteamericanos del periodismo literario como Capote, pero también he leído la crónica roja bogotana que se publicaba en El Espacio o El Bogotano, con sus titulares sangrientos.

Esos periódicos amarillistas se compraban en los quioscos y allí uno se enteraba de los muertos de la noche anterior, de las puñaladas en un callejón; pero esa crónica mejoró, se volvió mucho más sofisticada porque ya no era solo la noticia, sino que se volvió narrativa.historia. Entonces yo quería que Renzo fuera ese reportero callejero apasionado por contar el crimen.

Tu novela, aunque habla de crímenes, tiene humor, un humor negro muy sutil…

Me gusta la sátira. La novela es un género que originalmente está hecho para que el lector se divierta, la pase bien, y se entretenga. Y el humor sale. Precisamente porque la narrativa que más me divierte es la que tiene humor, no el chiste flojo ni el chiste fácil, sino lo que produce la ironía, lo que produce la parodia, lo que produce la sátira, que tienen un componente altamente crítico. En mis libros hay una mirada muy crítica de la sociedad y de sus relaciones y de su hipocresía. Y eso ha salido no porque yo me lo proponga, sino porque es el resultado de mi ejercicio de pensarme como escritor.

‘Doris y Renzo, el canto de las moscas’, suena a serie. ¿Los volveremos a ver como en una especie de saga?

La idea es esa. Si bien en el primer tomo está resuelto el caso, dejo unos cabos sueltos, unos elementos y unos personajes que insinúan un segundo tomo. Creo que será una trilogía.

Periodista de cultura, entretenimiento y tendencias, experta en edición digital e impreso. Amante de las historias que inspiran. Aprendiz constante.

Paola Guevara (Cali, Colombia). Escritora, periodista, editora y columnista de Opinión. Sus novelas 'Mi Padre y Otros Accidentes' (autobiográfica) y 'Horóscopo' (ficción), publicadas en español por Editorial Planeta y traducidas al italiano por Cento Autori, están en proceso de llegar al cine. Tras 21 años de destacada trayectoria en importantes medios de comunicación escritos nacionales y regionales, como Revista Cambio, Cromos, Casa Editorial El Tiempo o El País Cali, entre otros, desde el año 2022 es Directora de la Feria Internacional del Libro de Cali. Asesora en Protocolos de Familia, conferencista, gestora de proyectos editoriales y coach de escritura creativa, en la actualidad vive en Cali y escribe su tercera novela.

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