Cultura
Artemis II marcó un hito social: la misión espacial con la tripulación más diversa de la historia
Los cuatro astronautas de Artemis II no solo hicieron historia como equipo, también cada uno tiene una historia personal para admirar.
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12 de abr de 2026, 07:39 p. m.
Actualizado el 12 de abr de 2026, 07:39 p. m.
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El sexto día de la misión Artemis II fue uno de los más asombrosos de su odisea espacial, cuando los cuatro astronautas a bordo de la nave Orión atravesaron el lado no visible de la Luna y perdieron comunicación por 40 minutos, un fenómeno previsto, puesto que, pasando a la parte de atrás, la masa del mismo satélite obstruye las señales de microondas.
Todas las misiones que orbitan la Luna deben pasar por esta “línea de sombra” y quedan incomunicadas. Así ocurrió con todas la del programa Apolo y la duración de este silencio se mantiene entre 40 y 50 minutos que, por pura coincidencia, alcanzarían para escuchar todo el disco ‘The dark side of the moon’, de Pink Floyd, publicado en 1973, un año después del último alunizaje humano.

Si bien el llamado “lado oscuro de la Luna” se conoce desde 1959, cuando la sonda Luna 3 de la entonces Unión Soviética fotografió casi el 70 % de esta zona que, para ser precisos, no es oscura, sino que permanece oculta desde la perspectiva de la Tierra.
“Ese lado también está iluminado, no lo vemos por un efecto de sincronización en que la Luna gira sobre sí misma en el mismo periodo en que da vuelta a la Tierra, que también gira sobre sí misma, de tal forma que siempre vemos el mismo lado”, explica el divulgador científico Germán Puerta.
No obstante, las fotos que tomaron los astronautas de Artemis II en esta parte oculta fueron de muy alta definición, así como todas las que hicieron en su recorrido —incluida la de un eclipse lunar— y permitieron reconocer dos nuevos cráteres en esta región lunar que ellos mismos bautizaron.
Uno de los cráteres fue llamado Integrity, como un homenaje a la confianza que tienen en su nave, y el segundo, como explicó el astronauta Jeremy Hansen durante una transmisión, lo nombraron Carroll, en memoria de la esposa fallecida del comandante Reid Wiseman, quien entre lágrimas aceptó la propuesta y se abrazó con sus compañeros de misión. Entretanto, desde la sala de control en la Tierra, las dos hijas de Wiseman presenciaron cómo el nombre de su madre quedó grabado para siempre en la Luna.

Gestos de amor y unión como estos son los que caracterizaron la misión Artemis II, enviando un poderoso mensaje a la humanidad, porque el programa tiene una gran connotación simbólica, empezando por su nombre femenino, que se refiere a la diosa griega Artemisa, hermana de Apolo, asociada con la Luna, la naturaleza y la vida.
También por conformar la primera tripulación no solo de cuatro personas, antes solo viajaban tres astronautas, también de diferente género, origen étnico y nacionalidad.
La ingeniera Christina Koch, de 47 años, es la primera mujer en llegar a la Luna. Participó en la primera caminata espacial femenina y tiene el récord de 328 días continuos en la Estación Espacial Internacional (EEI), el más largo para una persona del género femenino.
Para la ingeniera y piloto, Giovanna Ramírez, quien viene realizando cursos análogos para ser astronauta y sueña con ser la primera colombiana en el espacio, “Koch es un orgullo para todas las mujeres. Ella conquistó para nosotras un campo más en la carrera espacial y se convirtió en una inspiración para las generaciones actuales y las que vienen. Niñas de todo el mundo que sueñan con ser astronautas sabrán que, gracias a ella, es posible que el espacio no es solo para hombres, sino que, como lo demostró Artemis II, es un espacio colaborativo”.

Ramírez, también invitada por la NASA al Centro Espacial Kennedy para presenciar el despegue de Artemis II, destaca que Christina Koch llegó más lejos que ninguna mujer antes, desde que entraron a la carrera espacial, y recuerda que “la primera mujer que llegó al espacio fue la cosmonauta rusa Valentina Tereshkova, que viajó sola en la misión Vostok 6 de 1963″.
“Ella hoy tiene 89 años y su historia me anima muchísimo, siempre ha sido un referente, porque para esa época que no había mucha tecnología y se corrían muchos riesgos. Ella venía de una familia muy humilde y su sueño siempre fue volar y comenzó siendo paracaidista en una academia de vuelo y se convirtió en la mejor, por eso la escogieron para la misión entre más de 500 mujeres, porque en ese momento las naves no amerizaban como hoy, entonces la tripulación debía saltar antes de que impactaran”, cuenta.
“Luego, en 1983, sería Sally Ride la primera mujer estadounidense que viajó al espacio, pero ella fue en un transbordador, el Space Shuttle, acompañada con otros seis astronautas y, en 1992, Mae Jemison se convirtió en la primera mujer afroamericana en ser astronauta, viajando a bordo del transbordador Endeavour. Hoy son más de 100 las mujeres que han ido al espacio y esperamos que en Artemis IV llegue camine la primera en la Luna”, complementa Ramírez.

El resto de la tripulación lo completan el piloto Victor Glover, de 49 años, que es el primer afroamericano en sobrevolar la Luna. Apenas en 1983 Guion Bluford había pasado a la historia como el primer astronauta de la población afro, cuando viajó en el transbordador espacial STS-8 hasta la órbita terrestre, pero hasta ahora ninguno había ido más lejos.
Jeremy Hansen, un piloto canadiense de 49 años es otro pionero, en tanto se convirtió en el primer no estadounidense en participar de una misión lunar de la Nasa. Y el comandante Reid Wiseman, experimentado aviador naval, piloto de caza y astronauta de la EEI, con 50 años, superó en edad a cualquier otro hombre que viajó a la Luna.

Es bueno recordar que los miembros de la tripulación del Apolo 11 tenían entre 38 y 39 años cuando alunizaron, así que la misión Artemis II apostó por un grupo humano maduro y sabio, lo que se evidencia en sus comunicados y la forma en que asimilan esta nueva era espacial.
Ante la frase de conquistador imperial: “un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad”, de Neil Armstrong, para esta nueva etapa Christina Koch describió un futuro donde no se puede olvidar el hogar: “Exploraremos. Construiremos bases científicas. Conduciremos vehículos exploradores. Realizaremos radioastronomía. Fundaremos empresas. Impulsaremos la industria. Inspiraremos. Pero, en última instancia, siempre elegiremos la Tierra. Siempre nos elegiremos los unos a los otros”.

Periodista y escritor, entre sus publicaciones destaca el volumen de ensayos ‘Libro de las digresiones’. Reportero con experiencia en temas de cultura, ciencia y salud. Segundo lugar en los Premios Jorge Isaacs 2022, categoría de Ensayo.
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