Colombia
Salim Nasser Posada, la historia del ingeniero colombiano que trabaja en la NASA y participa en la misión Artemis II
El colombiano es el jefe de análisis de estructuras y dinámica de la Agencia Espacial del gobierno de Estados Unidos.
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3 de abr de 2026, 10:15 p. m.
Actualizado el 3 de abr de 2026, 10:15 p. m.
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La misión Artemis II de la NASA, que despegó el pasado miércoles, 1 de abril, y cuya nave Orión, después de dos días en órbita realizó con éxito su maniobra de direccionamiento para tomar rumbo directo hacia la Luna, es un logro colectivo y tiene muchos protagonistas.
Además de los cuatro astronautas, que en este momento se encuentran en el espacio, para lograr esta proeza histórica de la ciencia y la tecnología tuvieron que trabajar de forma articulada miles de profesionales, entre científicos, ingenieros, técnicos, mecánicos, analistas y contratistas de diferentes empresas, cada uno comprometido con hacer realidad el sueño de regresar a la Luna.

Uno de ellos es el ingeniero mecánico y aeroespacial colombiano, Salim Nasser Posada, de 51 años, quien tiene el cargo de jefe de Estructuras y Dinámica en la NASA, donde trabaja desde hace 20 años.
“Yo estudié Ingeniería Mecánica en la Universidad de los Andes, y luego una maestría en la Florida Internacional University”, cuenta Salim, quien durante su juventud vivió en Cali, alcanzando a graduarse del Colegio Colombo Americano.
Para el ingeniero colombiano ser parte del programa Artemis II, que acaba de lanzarse, “es increíble, porque llevamos trabajando en esto desde hace más de 10 años y ver despegar el cohete con la nave, llevando a los astronautas, nos da un sentido realización. Trabajamos casi toda nuestra carrera para que llegara este momento, no sé cuántas horas de mi vida dediqué a esto y me siento muy satisfecho porque no pude haber salido mejor, fueron muy pocos problemas que se resolvieron y todo salió perfecto, todos estamos muy contentos”.

“A mí me gusta mucho mi trabajo y he trabajado para otras misiones, pero hasta este momento no me sentía realizado, porque es la primera vez que con nuestro equipo lanzamos una nave con tripulación humana”, comenta.
El trabajo de Salim Nasser Posada, como él mismo lo explica, consiste en “hacer los análisis para los diseños que se piensan construir, es decir, hacemos la parte matemática para probar con software y cálculos muy precisos que los sistemas funcionen correctamente, o como se espera, esto implicar análisis de la estructura, de la parte térmica, los fluidos y la dinámica, todas las cargas de presión y fuerza que ocurren cuando un cohete, una nave o un prototipo está en funcionamiento”.
Para la misión Artemis II estuvo encargado de los análisis para dos subsistemas de la plataforma móvil de despegue, la torre de 116 metros de altura a la que estaba sujeto el cohete y la nave.
“Tuve a mi cargo el brazo de acceso para los astronautas, es el que se extiende para que ellos entren al módulo, o a la cápsula, y si hay alguna emergencia, ese brazo es el que los saca de ahí rapidito, en la torre de despegue”, detalla.

Y también “del brazo que suministra el combustible a uno de los motores, en específico al que usaron para cambiar de dirección y dirigirse a la Luna. Es ese brazo umbilical el que suministra toda la telemetría y el combustible”, agrega.
El ingeniero cuenta que años antes “trabajé en el Orión, la cápsula donde viajan los astronautas. Fueron casi 3 años trabajando con el contratista, que es la empresa Lockheed Martin, que la construyó para la NASA. Ellos tuvieron problemas hace como 5 o 6 años, estaban por encima del peso requerido y pidieron ayuda de la NASA, entonces mi grupo empezó a ayudar analizando sus estructuras y de bajarle el peso a la cápsula”.
Los análisis son fundamentales, puesto que son la parte que permite asegurar que cualquier objeto a construirse para una misión espacial va no solo a funcionar como se espera, sino que resistirá las condiciones extremas a las que será expuesto. Nada de esto puede quedar al azar, debe ser comprobado antes por cálculos y simulaciones matemáticas.
“Nosotros utilizamos diferentes software y hacemos cálculos extensos para analizar y anticipar cómo funcionarán los diseños, partimos de una idea conceptual que va tomando forma en diferentes etapas de terminación 10%, 30%, 60% 90%. En cada una tenemos que comprobar que los sistemas están cumpliendo con los requisitos funcionales y estructurales. Entonces, el análisis es una parte básica, sin eso no podemos hacer nada”, asegura.

“Eventualmente, cuando llegamos al 90% de diseño, empezamos a construir esos sistemas y a hacer tests, los probamos en realidad para confirmar que coinciden con los análisis previos, cuando uno hace los exámenes con el artículo ya construido y si hay inconsistencias vamos resolviendo, hasta tener todas las condiciones requeridas para llevarlo a una misión”, agrega.
El día que la misión Artemis II despegó, Salim admiró por algunos minutos la impresionante vista del cohete surcando la atmósfera, después subió corriendo al quinto piso “a mirar todas las cámaras para hacer un diagnóstico de los daños que el cohete dejó sobre la plataforma, porque imagínate, eso es una descarga tremenda de potencia de térmica, que cae sobre los brazos umbilicales y esa plataforma, como de un lanzallamas gigante. Así que empezamos solucionar los daños y prepararnos para el próximo despegue en el 2027″, concluye.
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