Carolina Ramírez es una mujer explosiva

Carolina Ramírez es una mujer explosiva

Junio 05, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Meryt Montiel Lugo, editora Equipo de Domingo.

El próximo 20 de junio Carolina Ramírez Quintero cumplirá 28 años. Ese día, seguramente, la pasará “como cualquier otro”, porque, como dice, “las fiestas de cumpleaños me ponen muy nerviosa, odio ser el centro de atención”.Así como no le gusta robarse el show, a esta trigueña de grandes y expresivos ojos, que se sabe y canta a voz en cuello un sinnúmero de rancheras por obra y gracia de ‘La Hija del Mariachi’, telenovela que protagonizó, tampoco le gusta que le lleven serenata. Eso era lo primero que le advertía a sus novios. La hija del ingeniero industrial y ex futbolista del Deportivo Cali en la época de Bilardo, Hernando Ramírez, y de Nora Quintero, quien hoy maneja la parte comercial de una distribuidora de repuestos en la capital del Valle, de niña “fue consentida y caprichosa. ¡Formaba unos berriches! Como se crió entre primos, la gran mayoría varones (unos diez) si ellos la molestaban, lloraba y se tiraba al piso”, rememora su mamá.Su tía Miriam Ramírez, quien destaca que también pinta hermoso y es una excelente caricaturista, cuenta que hoy sus primos y toda la familia le hacen bromas cuando la ven llorando en las telenovelas. “La molestamos diciendo que le queda muy fácil porque se había entrenado cuando era chiquita”. Aunque sensible, responsable, puntual, recta en sus cosas, pilosa, ordenada, excelente estudiante, como aseguran sus familiares, la verdad sea dicha, es que esta caleña a la que poco le gusta la rumba porque prefiere dormir temprano, es también malgeniada, psicorrígida y explosiva. Y por sus afanes o estar concentrada en algo, puede dejar la sensación de ser antipática. Sin embargo, para críticos del medio como Carlos Vargas, uno de los chismosos de Sweet, “es una joven centrada, que no vive del qué dirán, sencilla, típica caleña desparpajada, chistosa; que no sufre de divismo y es una buena hija, pues hasta donde tengo entendido, durante una crisis económica ayudó mucho con su trabajo (como maestra de ballet en Bogotá) a sus padres y a su hermano (Juan Sebastián)”.Ella inspira admiración y respeto, agrega Vargas, no se le ha subido la fama, no tiene excentricidades. Coge taxi, le gusta subirse al transmilenio, viste descomplicado: jeans, camiseta, chaqueta, zapatos deportivos; con o sin maquillaje da entrevistas, no como otras que quieren aparecer perfectas, por eso no aceptan hablar con uno si no están remaquilladas.De lo poco que ha dado que hablar en el medio, como lo confirma Vargas, es que le rompió el corazón al actor Jimmy Vásquez (‘Aquí no hay quien viva’ y ‘El cartel de los sapos’), al que le terminó después de una relación de cinco años.“Se rumoró en el medio que después del rompimiento el tipo quedó en cama, no quería trabajar, ni comer, ni salir a la calle, nada”, manifiesta Vargas, quien comenta además, que a Carolina le gustan los hombres mayores, maduros, inteligentes, alejados del mundo del entretenimiento. Y como dijo riendo a El País en una entrevista en 2008, “no es que me gusten los feos, sino los exóticos”. En 2006 reveló a una revista nacional que el motivo de la ruptura se debió a que “nos queríamos cambiar el uno al otro. Nos comenzamos a faltar al respeto, a pasar los límites. Yo lloraba mucho, me volví una Carolina fea, manipuladora, resentida, a la que, incluso, le daba pereza levantarse cada día”. Eso sí, advirtió que su ‘ex’ jamás la agredió. “Jimmy es un caballero”.Y si hace unos años le gustaba comentar sin restricciones sobre su vida íntima y personal, al punto que en una entrevista habló sobre cómo, cuándo y porqué ‘perdió la virtud’, como diría ‘La Pola’, hoy quizá por madurez, por prevención o por estar casada se muestra más cautelosa.Y está convencida de que no necesita ser protagonista de escándalos para permanecer en la cima, pues como ella lo dice, confía mucho en su talento como artista.Sin embargo, admite, “en los medios sí han salido cositas que a veces me dan rabia, porque es muy feo que hablen mal de uno, pero eso no me trasnocha".En realidad son muy poco los comentarios negativos que se han tejido alrededor de esta muy pero muy buena bailarina de salsa. “No salgo mucho (en los medios) porque no tengo una vida tan interesante, no tengo mucho qué contar, no es algo tan apetecido para los programas de chismes. Además, en este país tampoco tenemos una prensa amarilla que nos destruya”.

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