Bienestar
Longevidad consciente: la propuesta del yoga y el ayurveda para vivir más y mejor
Estas prácticas ayudan a mantener la tranquilidad y atravesar el ciclo de la madurez con vitalidad.
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16 de jun de 2026, 08:39 p. m.
Actualizado el 16 de jun de 2026, 08:39 p. m.
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Por Krish Benvenuti, comunicador y coach de bienestar, guía de longevidad consciente (Especial para El País)
Se acerca el 21 de junio, fecha en la que el mundo celebra el Día Internacional del Yoga, una invitación anual a reflexionar sobre el bienestar, la salud y nuestra relación con la vida. Este año, la conmemoración pone el foco en un tema de enorme relevancia para la humanidad: el envejecimiento saludable.
Sin embargo, aunque comparto el espíritu de esta iniciativa, confieso que la expresión envejecimiento saludable me genera ciertas reservas. La palabra “envejecimiento” suele estar asociada, en nuestro imaginario colectivo, al deterioro, la enfermedad, la pérdida de capacidades o la dependencia. Incluso cuando hablamos de un envejecimiento “saludable”, seguimos partiendo de un concepto que muchas personas relacionan con el declive.
Por eso prefiero hablar de longevidad consciente. Porque el verdadero desafío de nuestro tiempo no es simplemente vivir más años, sino vivirlos con vitalidad, autonomía, claridad mental, propósito y bienestar.
Más allá de la edad cronológica
Desde la perspectiva del yoga, el ser humano es mucho más que un cuerpo físico. Somos también mente, emociones, energía y conciencia. La salud no se limita a la ausencia de enfermedad, sino que implica un estado de equilibrio entre todas estas dimensiones.
La juventud, entonces, no depende exclusivamente de la edad. Hay personas de treinta años que viven agotadas, desconectadas y sin entusiasmo, y personas de setenta u ochenta o más, que conservan curiosidad, flexibilidad mental, serenidad y una profunda alegría de vivir.

El yoga nos recuerda que la verdadera vitalidad nace de la capacidad de estar presentes, de cuidar el cuerpo, de cultivar la mente y de mantener una relación armoniosa con nosotros mismos y con el entorno.
Ayurveda: la ciencia de una vida larga y plena
La visión del yoga encuentra un complemento natural en el ayurveda, considerado su ciencia hermana y uno de los sistemas de salud más antiguos del mundo.
La palabra Ayurveda proviene del sánscrito: Ayus (vida) y Veda (conocimiento o ciencia). Su propósito no es únicamente tratar enfermedades, sino enseñar el arte de vivir de manera equilibrada para preservar la salud y favorecer una vida larga y significativa.
Según explica Alexander Hau Singh, experto en Ayurveda, maestro y autor, el gran reto de nuestra época es aprender a añadir vida a los años y no solamente años a la vida.
Alexander es además un Vaidya, un término sánscrito que tradicionalmente designa a un maestro y conocedor del Ayurveda. En la India, esta denominación se otorga a quienes han dedicado años de estudio y práctica profunda de esta ciencia ancestral, convirtiéndose en referentes en la comprensión de la salud, el equilibrio y los procesos de sanación desde la perspectiva ayurvédica.

Para Hau Singh, muchos de los signos de envejecimiento prematuro que hoy observamos no son consecuencia inevitable del paso del tiempo, sino del estilo de vida moderno: el estrés crónico, la falta de sueño, la alimentación ultraprocesada, el sedentarismo, el exceso de estímulos y la desconexión con los ritmos naturales del cuerpo.
Desde la mirada ayurvédica, el organismo posee una extraordinaria capacidad de regeneración cuando se le brindan las condiciones adecuadas.
Ojas: la reserva de la vitalidad
El ayurveda habla de una esencia sutil llamada ojas, considerada la expresión más refinada de nuestra energía vital.
El ojas está relacionado con la inmunidad, la resiliencia física y emocional, la claridad mental y la capacidad de recuperación. Cuando esta energía se encuentra fuerte y equilibrada, la persona suele experimentar bienestar, estabilidad, entusiasmo y una sensación profunda de vitalidad.
Por el contrario, el estrés constante, los excesos, la mala alimentación o el agotamiento emocional pueden debilitar el ojas y acelerar los procesos de desgaste.
Por ello, uno de los objetivos fundamentales del ayurveda es proteger y fortalecer esta reserva de energía que sostiene nuestra calidad de vida a lo largo de los años.
Rasayana: la ciencia de la longevidad
Dentro del ayurveda existe una rama especializada denominada Rasayana, frecuentemente traducida como la “ciencia del rejuvenecimiento” o la “ciencia de la longevidad”.
Sin embargo, el concepto va mucho más allá de intentar parecer más jóvenes. Rasayana busca preservar la funcionalidad del organismo, nutrir los tejidos, fortalecer la inmunidad, mantener la claridad mental y favorecer un envejecimiento armonioso.
Para Alexander Hau Singh, el verdadero rejuvenecimiento no consiste en luchar contra la edad, sino en mantener la capacidad de vivir plenamente cada etapa de la vida.
Las prácticas Rasayana incluyen la alimentación consciente, el descanso reparador, la meditación, la actividad física adecuada, el cultivo de emociones positivas, el contacto con la naturaleza y determinados preparados y plantas tradicionalmente utilizadas por el Ayurveda para promover la vitalidad.
En otras palabras, Rasayana no promete una juventud eterna; propone una longevidad con calidad, energía y sentido.
Vivir plenamente cada etapa de la vida
Quizás uno de los mayores aprendizajes del yoga y del ayurveda es comprender que la longevidad no significa intentar permanecer jóvenes para siempre.
Vivimos en una cultura que idolatra la juventud y que, en ocasiones, parece considerar el envejecimiento como un problema que debe ocultarse. Sin embargo, la vida está hecha de ciclos y cada uno de ellos posee su propia belleza.
La infancia nos enseña el asombro. La juventud nos invita a explorar. La adultez nos permite construir. La madurez nos ofrece experiencia, profundidad y sabiduría.
La longevidad consciente consiste precisamente en aprender a habitar cada una de estas etapas con plenitud.
No significa aparentar veinte años cuando se tienen sesenta o setenta. Tampoco implica vestir, actuar o comportarse como un adolescente para demostrar vitalidad. La verdadera juventud se expresa en la capacidad de seguir aprendiendo, de mantener la curiosidad y de conservar el entusiasmo por la vida.
La cultura popular nos ofrece numerosos ejemplos de figuras públicas que intentan prolongar una imagen juvenil a cualquier precio. Casos como el de Madonna (quien recientemente protagonizó una controvertida presentación en Times Square, Nueva York) han abierto debates sobre la diferencia entre el cuidado personal y la dificultad de aceptar el paso natural del tiempo.
El yoga propone otra mirada: cuidar el cuerpo sin obsesionarse con él, mantener la salud sin negar la edad y comprender que las arrugas, las canas y las transformaciones físicas también son expresión de una vida vivida.
Cinco claves para una longevidad consciente

Inspirados en las enseñanzas del yoga, el ayurveda y la visión de Alexander Hau Singh, podemos resumir algunos principios fundamentales:
1. Respetar los ritmos naturales del cuerpo.
Dormir y descansar adecuadamente.
2. Alimentarse de forma consciente.
Elegir alimentos frescos y adaptados a las necesidades individuales.
3. Mantener el cuerpo en movimiento.
La práctica regular de yoga y el ejercicio moderado favorecen la movilidad y la vitalidad.
4. Cuidar el mundo emocional.
La meditación, la respiración consciente y las relaciones saludables reducen el impacto del estrés.
5. Vivir con propósito.
Las personas más longevas del mundo suelen conservar un fuerte sentido de propósito y de pertenencia.
El verdadero arte de vivir más
Quizás la pregunta ya no sea cómo evitar envejecer, sino cómo hacerlo con conciencia. El yoga y el ayurveda nos recuerdan que la longevidad no consiste en detener el tiempo ni en perseguir una eterna juventud. Consiste en preservar la salud, la lucidez, la capacidad de amar, de aprender y de disfrutar la vida en todas sus etapas.
Porque la verdadera meta no es parecer jóvenes para siempre, sino llegar a cada edad con la serenidad, la energía y la sabiduría necesarias para vivirla plenamente. Eso es, en esencia, la longevidad consciente.
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