El Colegio Santa Teresita, propiedad de mi familia en Santo Domingo, ha colaborado con el INTEC en el evento Un día, un autor y su obra, donde varios colegios analizan en conjunto la obra de un escritor. Organizamos también el concurso literario intercolegial y mantenemos vivo el Club Literario Héctor Incháustegui Cabral, en honor a mi bisabuelo, escritor y poeta dominicano. Detrás de cada iniciativa hay una convicción: una patria lectora es una patria crítica, y la lectura no es ornamento, es pilar del desarrollo de los pueblos. Hace algún tiempo, hasta yo publiqué un libro, Doctrinas de Política Exterior Norteamericana desde Washington hasta Trump. Para mí un libro nunca fue un objeto, siempre fue una conversación que atraviesa generaciones.
Vivimos un momento en el que las plataformas tecnológicas nos arrastran de un estímulo a otro. La lectura, en cambio, exige pausa, exige que nosotros mismos construyamos los mundos que el autor apenas insinúa. Por eso un libro siempre será más vivo que cualquier película: su escenografía la levanta el lector.
Cuando llegué a Cali, fue un libro el que me explicó la ciudad. ¡Que viva la música! de Andrés Caicedo me golpeó como pocos textos. Cada página tenía el ritmo de una rumba, y al terminarla tuve que tomarme un agua de panela para regresar al mundo. Esa novela fue mi curso intensivo en el Cali que pulsa, el Cali que no se aprende en los manuales del turista ni se sintetiza en ningún ChatGPT. Entendí ahí que la literatura local no decora, identifica. Cali tiene tradición literaria propia y voces nuevas que merecen audiencia, desde los herederos de Caicedo hasta autoras caleñas como Vanessa de la Torre, excolumnista de esta casa, cuya novela El olor del fin del mundo se instaló este año en la conversación nacional.
Por eso anuncio hoy una alianza que es una apuesta civilizatoria. El País de Cali se une a la Feria Internacional del Libro de Cali, dirigida por la escritora y periodista Paola Guevara, para crear Que vivan los libros, una sección permanente que celebrará la lectura y tenderá puentes entre los caleños y los autores que están moldeando la conversación contemporánea.
La sección tendrá cuatro pilares. Cada domingo, una entrevista en el impreso con un gran escritor del momento. Un podcast conducido por Paola, con autores diversos que abordarán salud, gastronomía, ficción, análisis político y cultura, junto a novedades editoriales. Cada mes, escritores invitados presenciales, locales, nacionales e internacionales, en encuentros donde los caleños podrán preguntarles directamente. Y una sección semanal de recomendados que muestre el amplio espectro de la lectura.
A los caleños y vallecaucanos les hago una invitación directa. Cuéntennos qué autores quieren ver, qué temas quieren explorar, qué libros han marcado sus vidas. ¿Qué cronista de la región les enseñó a leer su propio barrio? ¿Qué novela les explicó al Valle mejor que cualquier ensayo? Esta sección no será un altar académico, será una conversación abierta, irreverente y contundente, donde los libros se vivan, se discutan, se presten, se subrayen.
Que vivan los libros, sí, pero que vivan leídos, manoseados, prestados entre amigos, regalados a los hijos. Esa es la apuesta. Y comienza el próximo domingo.