Hace un buen número de años el cantante español Julio Iglesias cantaba “me olvidé de vivir…”.
Una dolorosa y cruel verdad que sufren los que descuidan su ser al estar hipnotizados por el tener y el aparentar.
También los que en lugar de trabajar para vivir, se desviven por trabajar y trabajar y trabajar.
Por supuesto, dejan de lado a los que dicen amar sin que sea cierto y cambian salud y paz interior por cheques.
El humano suele ser complejo y son pocos los que dedican buen tiempo a su ser y a su espíritu.
Se engañan creyendo que con rezar unos minutos basta. Son “almas muertas” como sugirió el novelista ruso Nicolai Gogol.
“Ay! Muy triste olvidarse de vivir, de amarse y amar, de gozar de paz interior, de disfrutar como los niños.
A Julio le preguntó cierto día una periodista: ¿Cuántas casas tiene? Respuesta: “tengo tres, pero no tengo hogar”.