Nadie se lo esperaba, el secuestro de Nicolás Maduro, porque él salió en la televisión mundial celebrando entre tortas y champañas la Noche Buena con sus íntimos amigos Diosdado Cabello, el general Padrino y quince de sus generales íntimos.

Dos y media de la mañana del viernes y el mundo noticioso recibió un bombazo: “el ejército americano secuestró al presidente en funciones de Nicolás Maduro y en este momento va en un avión gringo rumbo New York”. En Miami, Madrid, Caracas, Maracaibo y Bogotá esa noticia provocó jubilo entre los miles de venezolanos. Era tan inesperado ese secuestro que era difícil creerlo, cuando Nicolás Maduro era el señor más protegido del mundo, porque los rumores eran preocupantes.

Me pregunta mi pareja Lulita Arango: ¿Los gringos volverán a Caracas a detener a Diosdado Cabello? Donald Trump y Mario Rubio pueden ordenarlo, burlándose del derecho internacional.

Ayer se regresaron a Jordania y a la tierra palestina los tres Reyes Magos que la pasaron fatal en Colombia con el milagro económico de Petro, todo lo encontraron carísimo en restaurantes, almacenes, tiendas y supermercados. No visitaron la Feria de Cali porque se les acabaron los viáticos.

Muy optimista vimos antenoche al presidente Petro en la televisión. Según la parlamentaria María José Pizarro, Gustavo Petro “está muy guapo”, le luce el nuevo mechón de canas, su rostro refleja “juventud y éxito”. Como a ustedes les gustan los romances ajenos, les cuento que Gustavo Petro es un ‘buen partido’ porque está separado de Verónica Alcocer. ¿Quién se levantará ese buen partido con sueldo millonario y muchas condecoraciones?

Al ver a Petro antenoche en la televisión, estaba bronceado, estrenando ropa y se veía feliz porque logró su ‘monumental milagro económico’, el que nunca consiguieron el presidente Uribe, don Juan Manuel Santos ni Iván Duque Márquez.

Difícil creer que hoy el desafiante Nicolás Maduro esté en una celda en New York como cualquier ‘sudaca’, ni el mismo Maduro se lo cree. Pasar de impetuoso presidente de Venezuela a una cárcel americana no le pasaba por la mente, confiaba mucho en su poder, pero eso le importo muy poquito a la dupleta Donald Trump y Mario Rubio.

La película de Maduro será larga y tempestuosa.