Por: Enrique Rodríguez Caporalli – Universidad Icesi
Marcela Falla Gutiérrez – Universidad de San Buenaventura Cali
María Claudia Villegas – Pontificia Universidad Javeriana Cali
Mario Gandini – Universidad Autónoma de Occidente
Pablo Sanabria Pulido – Universidad Icesi
Pedro Martínez Toro – Universidad del Valle
Cali está tomando, casi al mismo tiempo, decisiones que definirán su rumbo durante los próximos 50 años. Sin embargo, esas decisiones avanzan hoy sin una conversación estratégica suficientemente articulada y sin una narrativa común de futuro que las ordene. En este periodo confluyen cuatro instrumentos decisivos: el Plan de Ordenamiento Territorial POT, el Área Metropolitana del Suroccidente AMSO, la reglamentación del Distrito Especial y la visión Cali 500+. De no coordinarse, difícilmente producirán una ciudad más moderna. Podrían, en cambio, generar un conjunto de esfuerzos fragmentados.
Desde hace más de una década somos una red de expertos de distintas universidades que ha trabajado de manera sostenida con actores gubernamentales y sociales de Cali y el Valle del Cauca en el marco de la Alianza de Universidades para el Desarrollo Regional con Equidad, creada en 2013. El objetivo ha sido siempre el mismo. Aportar al debate público y poner conocimiento, evidencia e ideas al servicio de la agenda de políticas públicas de la ciudad y la región.
En ese tiempo hemos acompañado procesos estratégicos urbanos y regionales para Cali y el Valle, entre ellos la reforma administrativa de 2016, la deliberación del proyecto Cali Distrito y el proceso de discusión y votación del Área Metropolitana del Suroccidente en 2024. En momentos atravesados por decisiones complejas y de largo alcance, la academia ha contribuido con criterios técnicos e interdisciplinarios para enriquecer la discusión pública y apoyar una toma de decisiones mejor informada.
Esa experticia ha contribuido desde múltiples campos del conocimiento. Estudios urbanos, planeación urbana y regional, historia y geografía, sostenibilidad en sentido amplio, enfoques ambientales y ecológicos, administración pública y políticas públicas, derecho y economía han dialogado de manera sistemática en nuestros trabajos. Muchos de estos estudios se han desarrollado en alianza con actores del sector privado y de la sociedad civil como la Cámara de Comercio y Propacífico, y han sido utilizados por distintas administraciones locales. Hoy existe un acervo consistente de documentos y publicaciones de nuestra red que no solo registra varias de las principales deliberaciones sobre los asuntos públicos de la ciudad, sino que también ha contribuido a construir memoria institucional y a fortalecer una articulación entre Estado, sociedad civil y academia que en el contexto local no siempre resulta fácil de sostener.
Este trabajo en red tiene una motivación clara. Nos une un compromiso profundo con Cali y el Valle del Cauca y con la búsqueda de soluciones a los problemas colectivos más urgentes de nuestra región. Por eso hemos estado dispuestos a acompañar a las administraciones locales en proyectos estratégicos en los que el conocimiento académico pueda aportar de manera concreta a la creación de valor público y a la mejora de la calidad de vida de la ciudadanía caleña, vallecaucana y del Pacífico colombiano.
Con la administración actual se abrió una oportunidad especialmente relevante. Las cuatro iniciativas que confluyen y que, en conjunto, definirán el rumbo de la ciudad en las próximas décadas son el POT, el Área Metropolitana del Suroccidente, Cali Distrito Especial y el ejercicio de visión de futuro Cali 500+. En ese contexto encontramos en la administración de Alejandro Eder, y particularmente en el entonces director de Planeación Diego Hau, una clara receptividad frente al papel que podía cumplir la red académica. De allí surgió la iniciativa de conformar una Mesa Académica de Expertos como cuerpo consultivo de la Administración Distrital, concebida como un espacio de acompañamiento técnico no solo para aportar a cada una de estas iniciativas, sino, sobre todo, para asegurar su coordinación, alineación estratégica y una mirada integral de ciudad y región que fortaleciera tanto su formulación como su futura implementación. Estamos convencidos de que, en ciudades y regiones complejas, la coordinación de instrumentos estratégicos requiere instancias técnicas permanentes que funcionen como arquitectura institucional del largo plazo.
Con ese propósito se adelantaron acercamientos con el equipo de Planeación para precisar el alcance de los aportes y definir con claridad dónde podían ser más útiles. La Mesa fue constituida mediante Resolución No. 4132.010.21.0.088 de 2025. Sin embargo, hasta el momento, esta instancia, que puede ser una herramienta potente de acompañamiento y gobernanza, no se ha aprovechado. Los cambios en el gabinete y la ausencia de una estrategia global de ciudad que articule de manera coherente estos cuatro instrumentos han limitado su funcionamiento y el aprovechamiento de las capacidades de la red. El riesgo de perder una oportunidad difícilmente repetible para alinear decisiones de planeación que marcarán el futuro de Cali por varias décadas es evidente.
Esta columna se escribe con un ánimo constructivo. Busca poner sobre la mesa la necesidad de retomar un rumbo estratégico claro para la ciudad que articule su escala territorial a través del nuevo POT, su dimensión regional mediante el Área Metropolitana del Suroccidente, su estructura administrativa, de acercamiento a la ciudadanía y de descentralización con Cali Distrito y su horizonte de largo plazo a través de la visión Cali 500+. Como principal centro urbano del suroccidente y del Pacífico colombiano, Cali necesita que estos instrumentos dialoguen entre sí y orienten de manera coherente la ciudad que se está construyendo para los próximos cincuenta años.
La existencia de un empréstito que implica un esfuerzo fiscal significativo para los caleños refuerza esta urgencia. En contextos como este, la planeación estratégica no es un ejercicio formal. Es una condición para enfocar los recursos públicos en proyectos de alto impacto y largo alcance, capaces de expandir el potencial de la ciudad, mejorar la experiencia urbana y elevar la calidad de vida en la ciudad y su región metropolitana. Estos instrumentos son mecanismos diseñados para garantizar la efectividad de la inversión pública, el value for money y la creación de valor público para la ciudadanía.
Desde la academia reiteramos nuestra disposición a acompañar al alcalde y a su equipo en un momento complejo de gobernanza urbana. Los desafíos de seguridad, competitividad, sostenibilidad y calidad de vida que enfrenta Cali requieren una mirada de largo plazo y el aporte articulado de todos los sectores. Pensar la ciudad con evidencia y gestión, y con un horizonte estratégico claro, no es un lujo. Tenemos en este momento una ventana que difícilmente se repetirá con la misma posibilidad de generar una alineación institucional amplia y robusta. El futuro de Cali no se definirá por la cantidad de instrumentos aprobados, sino por su coherencia y gobernanza en la gestión y la implementación.