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Todos somos cebollas
Estar bien no significa que podemos con todo solos. Estar bien no significa que no necesitamos ayuda.
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2 de jun de 2026, 12:24 a. m.
Actualizado el 2 de jun de 2026, 12:24 a. m.
La semana pasada me preguntaron: “¿Por qué es tan importante para ti que la persona con la que te vas a casar vaya al psicólogo primero?”. Me costó mucho llegar a la verdadera respuesta detrás de esta pregunta tan íntima, porque la realidad es que existen muchas razones, unas mucho más personales que otras. En medio de esta conversación, surgieron más preguntas, diálogo, argumentos, confrontaciones, llanto, claridad, respuestas y paz. Cuando por fin encontré, junto a mi cuestionador en cuestión, la razón más profunda que responde a esta pregunta, entendí realmente el detrás de escena de todos mis argumentos; y es que, en mi opinión, todos necesitamos ir al psicólogo en algún momento de nuestra vida.
Esta opinión siempre ha sido parte fundamental de mi sistema de creencias y valores, por lo cual volver a abrir esta caja de Pandora me llevó a reflexionar y hacerme un sinfín de preguntas. ¿Por qué creemos que debemos estar en crisis para ir al psicólogo? ¿Por qué nuestra sociedad unta de vergüenza el pedir ayuda? ¿Cuántos colombianos en este momento necesitan hablar con alguien y sentirse escuchados y apoyados?
Todas estas dudas me llevaron a pensar en un momento muy específico hace dos Navidades, cuando le dije a mi mamá: “Este año de Navidad solo te pido que vayas a terapia”. Ella me miró con asombro y su respuesta fue “pero si yo estoy bien”. ¡Y cuántos de nosotros estamos bien!
Pero en el fondo, tal vez no. Pero cuando estamos solos, por dentro todo se mueve. Pero si pensamos en el futuro, un nudo en la garganta aparece. Pero si el conflicto surge, nos agobia y nos consume. Pero si nos preguntan por aquella persona que perdimos, el pecho se nos hunde. Estar bien no significa que por dentro tal vez no lo estemos.
Estar bien no significa no sentir. Estar bien no significa que no merezcamos ser escuchados. Estar bien no significa que podemos con todo solos. Estar bien no significa que no necesitamos ayuda.
Para ti, ¿qué significa ir al psicólogo? Esta fue la pregunta que le hice a varias personas cercanas tras este hilo de reflexiones, a lo cual me dieron diversas respuestas como: “Ir a terapia es aceptar que soy una cebolla: por fuera puedo estar bien, pero debajo de eso tengo capas de dolores, rabias, resentimientos por resolver”, “significa aceptar que no puedo manejar todo yo sola”, “significa tener un interlocutor capacitado y no sesgado para tratar temas vitales”, “significa poner en manos de un experto temas que no sé manejar y lograr construir herramientas para vivir más tranquilo y feliz”, “significa tomar acción para trabajar en mi salud mental y resolver cosas que me tienen intranquilo”, “significa que necesito ayuda y quiero recibirla”.
Leer estas palabras no solo me llenó de propósito y orgullo por esta profesión que es mi vocación, sino que también me despertó curiosidad por entender realmente cómo se ve hoy en día la salud mental en los colombianos, y cuál es el nivel de accesibilidad que existe para servicios de ayuda psicológica alrededor del país. En medio de esta investigación, encontré cifras desgarradoras y de urgencia absoluta.
Por ejemplo, en el 2025 el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses (INMLCF) registró un total de 2066 casos de suicidio, de los cuales el 79 % fueron hombres y el 21 %, mujeres; -las razones principales reportadas son: enfermedad mental, económicas, conflicto de pareja y desamor-.
Lo que esto nos muestra es que el tema de salud mental en este país es urgente y de vital importancia, tanto como lo es la política, la economía, la educación y la seguridad laboral. La salud mental hace parte de todo y de todos; es momento de que le demos el reconocimiento y la prioridad que tiene en nuestras vidas y en nuestro país.
Por eso quiero que todos aquellos que están leyendo esta columna sepan dónde buscar ayuda -para ustedes mismos, para sus seres queridos, para las personas que los rodean-. Es de vital importancia que todos los colombianos que necesiten apoyo psicológico, de pareja, de familia, consulta por neuropsicología, psiquiatría, psicopedagogía u orientación específica, sepan dónde encontrarla.
En las ciudades principales, hay decenas de universidades que cuentan con Centros de Atención Psicológica (CAP), en las cuales encontrarán profesionales capacitados para ayudar y apoyar a todo tipo de personas en cualquier necesidad de salud mental. Otra alternativa es Profamilia, que ofrece atención individual, familiar y de pareja de alta calidad.
En medios digitales ahora contamos con plataformas como Selia, que cuenta con más de 500 profesionales certificados especializados en salud mental. Es un medio 100 % online y 24/7, es claro, sencillo, diverso y efectivo.
En líneas telefónicas hay opciones que prestan servicios de atención 24/7 en todo el país; por ejemplo, está la línea 106, que funciona como línea nacional de intervención en crisis y apoyo psicosocial y está vinculada al Colegio Colombiano de Psicología. La línea 141 es una línea gratuita del ICBF para orientación, protección y emergencias para niños, niñas y adolescentes.
En Bogotá existe la Línea Púrpura (018000112137); son mujeres profesionales de la salud mental y el derecho que atienden solo a mujeres, para “fomentar una vida libre de violencia y el derecho a la salud plena”. También está la Línea Psicoactiva (018000112439); son profesionales que orientan y ayudan a las personas en temas de consumo de sustancias psicoactivas. Para este ámbito también existe FundaCreSer, que lleva más de 38 años acompañando a personas y familias a superar las adicciones y recuperar la esperanza.
Los medios y los recursos existen; sin embargo, la falta de conocimiento de estos servicios es lo que genera barreras en la accesibilidad y la acción. Así que, si hoy están bien, pero igual necesitan hablar con alguien y sentirse escuchados, es válido llamar, es válido preguntar y es válido buscar apoyo; ya saben dónde hacerlo.
Finalmente, cabe resaltar que lo más difícil de ser como una cebolla es que para mirar hacia adentro hay que primero remover las capas, una por una. Y esta es la labor de los valientes, aquellos que son capaces de pedir ayuda y ser vulnerables para enfrentarse a su sinfín de capas internas, para sanar su pasado, honrar su presente y crear un mejor futuro.
Si eres de estos valientes, te admiro, te apoyo y te aplaudo.
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