Columnistas
Copa Mundo 2026: una vitrina para el racismo y el colonialismo
Corrupción es asegurarse de seguirle regalando títulos a Messi como si nadie se estuviera dando cuenta.
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17 de jul de 2026, 01:19 a. m.
Actualizado el 17 de jul de 2026, 01:19 a. m.
Se acerca la final de una Copa Mundo 2026 que puso en evidencia el colonialismo persistente, el racismo latente y la corrupción interna de la FIFA. Las selecciones del norte global siguen siendo favorecidas sistemáticamente por el arbitraje, en connivencia con las directivas del certamen.
Están dispuestos a cualquier cosa para evitar que un equipo africano venza a uno europeo y avance hacia las rondas finales de la contienda futbolística. Porque jamás van a permitir que la superioridad blanca que tanto defienden quede en entredicho ante los ojos del mundo. Colonialismo es que el orden mundial se reproduzca a lo largo de la copa, perjudicando al sur global y sus oncenos.
Hubo ejemplos en todas las rondas y diría yo que en casi todos los partidos: goles anulados, tarjetas injustas y penas máximas cuestionables llevaron a la semifinal a tres equipos europeos junto al actual campeón albiceleste con total descaro. Corrupción es asegurarse de seguirle regalando títulos a Messi como si nadie se estuviera dando cuenta.
Estados Unidos realizó controles migratorios excesivos contra las selecciones africanas y sus familias. Les negó la visa a personajes africanos como el árbitro somalí Omar Artán y el ícono congoleño Lumumba Vea, quien además fue epicentro de comentarios racistas tras el partido entre la República Democrática del Congo y Colombia por parte de quienes desconocen la historia del líder independentista Patrice Lumumba y se atrevieron a tildar de brujo a quien lo representa. Lo mismo pasó con el sacerdote ghanés Nana Kwaku, pero no con los rituales vikingos del equipo noruego. Racismo es pensar que la historia y las tradiciones africanas son brujería, pero las europeas son cultura.
Y ni qué decir del colombiano ‘disfrazado’ de palenquera a quien la FIFA le prohibió pintarse la cara de negro. Un vergonzoso caso de blackface que se sumó a millones de comentarios racistas en las redes sociales, casi siempre por medio de insultos y muchas otras de elogios estereotipados que destacan la fuerza física si se trata de jugadores afro, más la astucia o calidad técnica si se trata de jugadores blancos.
Sin embargo, el trofeo se lo lleva la congresista paraguaya Celeste Amarilla, quien se desmandó en insultos racistas contra la estrella de la selección francesa Kylian Mbappé y, cuando él se defendió, ella contraatacó argumentando violencia de género. Sin embargo, no fue la única personalidad que causó polémicas de esta índole. A la lista se suman el expresidente del gobierno español Mariano Rajoy y el exjugador serbio Rade Bogdanovic, entre otros.
A los cuestionamientos, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, sugirió ante la prensa que “la gente debe relajarse”. Es obvio que “no al racismo” es sólo un eslogan vacío en el mundo del futbol. Cabe recordarle que quien permanece neutral ante situaciones de injusticia, ya eligió el lado del opresor.

Comunicadora social afrocolombiana con énfasis en periodismo internacional y comunicación para el desarrollo. Presentadora de noticias y reportera con cubrimientos internacionales con experiencia en alrededor de 20 países del mundo. Experta en estudios afrolatinoamericanos, certificada por la Universidad de Harvard.
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