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Parece que el crimen sí paga
Santos, con la autoridad del Nobel, piensa que todo lo malo lo borra solo con su gesto, que es transmitido a los ‘magistrados’ y que eso es justicia de la buena.
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17 de jul de 2026, 01:12 a. m.
Actualizado el 17 de jul de 2026, 01:12 a. m.
Hace unos días salió de viaje hacia Madrid un señor Londoño, a quien la gente conoce como ‘Timochenko’, último comandante de la organización guerrillera más criminal que se haya conocido en las Américas con el nombre de combate de Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Farc, a cuyo cuadrante le agregó Tirofijo, el viejo fundador, el distintivo de Ejército Popular EP.
Londoño o ‘Timochenko’, salió de viaje hacia España a representar a su antigua organización en un ‘congreso’ revolucionario; y el grupo investigador y sancionador conocido como la Jep -Jurisdicción Especial para la paz-, le había otorgado permiso legal para salir del país, resultado de un plan de paz llevado adelante en Cuba por el entonces presidente Juan Manuel Santos y muchos otros, entre los cuales figuraba como agente o representante de las Farc, según es un lugar común, el señor Iván Cepeda. ¡Aleluya!
Sobra decir que el señor ‘Timochenko no ha pagado un minuto de cárcel como castigo por los múltiples crímenes de toda índole cometidos por su organización. Libre como el viento él y todos sus secuaces, a una parte de los cuales se nombraron senadores y representantes a la Cámara sin elección alguna; y se sienten figuras del nuevo cuño santista-petrista. Son personajes de relieve e importancia política, que siguen moviéndose gracias al señor Juan Manuel Santos, a quien la Divina Providencia premió por tanta grandeza y patriotismo con el premio Nobel de la Paz, que ejerce por el mundo como el profeta de la luz y la justicia.
Hubo tanta gente que había sentido la crueldad del secuestro, el asesinato y la extorsión, y levantaron sus voces contra esa ignominia de premiar al violento criminal y hacerlo un personaje. Y hasta llegaron a pensar que Timo, ante las críticas, podría quedarse en asilo del gobierno izquierdista español. Tonterías que el propio sujeto desvirtuó, diciendo que si mostraba su pasaporte la gente se daría cuenta de que estaba lleno de viajes constantes y dinero fácil. Y Timo volvió a la Jep y todo estaba y está en regla.
Y, aunque uno se sobrecoge con el crimen y la violación de la Constitución, nada es alterante de un derecho constitucional que se inventó Santos cuando, desconociendo un plebiscito negativo a toda esa parafernalia, había hecho pasar lo acordado en La Habana, dizque como normas constitucionales en teorías falsas que él se inventó.
Fue entonces cuando se creó esa organización llamada JEP; y a pesar de que sus ‘magistrados’ pasaron por encima de las versiones horrorosas de quienes eran unas niñas secuestradas, a las que, por órdenes de la comandancia, hicieron poner unas prendas íntimas negras para el desfile de licores finos, de música estrafalaria y el acompañamiento de las infantes a las que violaron y a muchas de las cuales mataron con abortos endiablados.
Y son tantas de ellas las que hoy cuentan esos y otros crímenes que el señor Santos hizo desconocer y que la JEP ha dejado que pasen en los anaqueles, en esa ‘acumulación’ del trabajo que los agobia.
Santos, con la autoridad del Nobel, piensa que todo lo malo lo borra solo con su gesto, que es transmitido a los ‘magistrados’ y que eso es justicia de la buena. Porque ciertamente hay justicia de la mala, que es la otra. ¡Vaya, vaya! Y se jubilan los ‘magistrados’ y los altos y bien pagados funcionarios que hace más de diez años mejoran sus salarios y alcanzan altísimas pensiones.
Entre tanta gente, se encuentra la señora de Iván Cepeda. Se había retirado, pero ya volvió.
Entonces, parece que el crimen sí paga, a veces...

ha desempeñado puestos públicos como juez del Circuito, Conjuez del Tribunal de Cali, Secretario de Gobierno de Cali y alcalde encargado, embajador de Colombia en Polonia y en la ONU. Ha sido delegado a varias conferencias internacionales como la OIT en Ginebra
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