Tras casi seis años de guerra, la crisis se agrava. Aliados y enemigos se desdibujan.
Una mini guerra mundial hace estragos en los campos de Alepo
A través de los olivares y campos de trigo de la provincia de Siria septentrional de Alepo, una batalla de dimensiones globales corre el riesgo de estallar en una guerra más amplia. Aviones de combate rusos están bombardeando desde el cielo. Milicias iraquíes y libaneses, ayudadas por asesores iraníes están avanzando en el suelo. Un surtido grupo de rebeldes sirios apoyados por los Estados Unidos, Turquía, Arabia Saudita y Qatar están luchando para contenerlos. Fuerzas kurdas, aliadas tanto a Washington como a Moscú, están tomando ventaja del caos para extender los territorios kurdos. El Estado Islámico ha arrebatado un par de pequeños pueblos, mientras que toda la atención se desvió en los otros grupos.
Así describe el New York Times la guerra en Siria, que está a punto de completar seis años ante la mirada impotente del mundo. Ni el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ni las potencias mundiales han podido ponerle fin a este conflicto, que cada vez se torna más complejo.
Este viernes, día en el que debía entrar en vigor un alto el fuego decidido hace una semana por Estados Unidos y Rusia, el norte del país era escenario de violentos combates y bombardeos.
Y ese mismo día, países miembro del Consejo de Seguridad de la ONU se reunieron de nuevo en una sesión de emergencia, por pedido de Rusia, convocada para responder a la propuesta de Turquía de lanzar una operación militar terrestre en Siria.
Estados Unidos, Reino Unido, Francia, y al menos dos países más de los 15 miembros (Nueva Zelanda y España) rechazaron de inmediato el proyecto de resolución presentado por Moscú. En resumidas cuentas, no, respondió el embajador francés en la ONU, François Delattre, a un periodista que le preguntó si el proyecto ruso que denuncia las actividades militares de Turquía podría ser adoptado.
Esta peligrosa escalada militar es el resultado directo de la ofensiva brutal en el norte de Siria llevada a cabo por el régimen sirio y sus aliados, agregó el embajador en alusión a las operaciones militares de las fuerzas del gobierno del presidente Bashar al Asad, apoyadas por la aviación rusa, contra grupos rebeldes.
El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, había advertido que aún queda mucho por hacer para un alto al fuego en Siria.
Todos contra todos
La situación en las provincias sirias de Alepo y Hassaké, fronterizas con Turquía, revela la complejidad de la situación: su control se lo reparten las fuerzas kurdas (la alianza FDS con su milicia kurda YPG), las fuerzas del régimen de Bashar Al Asad y los rebeldes yihadistas, entre ellos los del EI. Estos tres grupos están enfrentados entre si.
Los kurdos sirios, que controlan las tres cuartas partes de la frontera sirio-turca, son considerados por Turquía como aliados del movimiento kurdo independentista PKK, con el que Ankara está en guerra desde hace décadas.
Por esa razón, en el norte de la provincia de Alepo, la artillería turca bombardeó las posiciones kurdas durante toda la noche del jueves al viernes.
Sin embargo, las fuerzas kurdas, apoyadas por los bombardeos de la coalición internacional liderada por Estados Unidos, prosiguen su avance en Hassake, donde lograron cortar dos principales vías de abastecimiento para el EI: una de ellas conduce a Mosul en Iraq, y la otra a su principal feudo en Siria, Raqa.
Y todo esto ocurre cuando el ruido de las armas debió teóricamente cesar este viernes, tras el llamado lanzado el 12 de febrero por el Grupo internacional de apoyo a Siria (ISSG) que agrupa a 17 países, entre ellos Rusia, Estados Unidos y Turquía. El ISSG había decidido un "cese de hostilidades" para este 19 de febrero.
En este contexto, las negociaciones entre el régimen sirio y la oposición, suspendidas el 3 de febrero, están en punto muerto.
Por otra parte, la OTAN advirtió a Turquía -que forma parte de la alianza, y es feroz enemigo del régimen sirio- que no provoque a Rusia, aliado de Asad, según el semanario alemán Spiegel.
El clima de hostilidad entre ambos países data de fines de noviembre, cuando la aviación turca abatió un caza ruso cerca de la frontera siria, afirmando que el aparato había violado su espacio aéreo, cosa que Moscú desmintió.
Pero las críticas a Rusia también han hecho parte de este clima enardecido. ¿A quién bombardea Rusia en Siria? es la pregunta que muchos se han hecho.
Médicos Sin Fronteras (MSF) denunció los ataques aéreos y disparos de cohetes que alcanzaron en 2015 más de 60 centros apoyados por la ONG en Siria y que diezmaron las infraestructuras sanitarias del país.
Esta semana el último bombardeo día dejó al menos 25 muertos en la provincia rebelde de Idleb.
Médico Sin Fronteras aseguró que este ataque solo puede considerarse deliberado. Probablemente fue llevado a cabo por la coalición liderada por el gobierno sirio ya que es el actor dominante y más activo en la región.
Pero el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), una ONG con sede en Gran Bretaña, atribuyó el bombardeo a aviones rusos, aunque Moscú desmintió haber atacado ningún hospital. Rusia ha sido cercano al régimen de Bashar al Asad.
Y es que en el panorama de la guerra en Siria, en el campo de batalla, los aliados y enemigos se confunden.
Temor por asedio a la ciudad de AlepoUna carretera une las zonas insurgentes del este de Alepo con Turquía. Es una especie de cordón umbilical por el que transportan armas y provisiones para soportar el asedio contra este bastión bombardeado por la aviación siria. En la ciudad de Gaziantep, en Turquía, las oenegés se movilizan para organizar el abastecimiento de Alepo, donde viven entre 250.000 y 300.000 personas demasiado pobres para poder huir o demasiado implicadas en lo que llaman la revolución para abandonar el combate.El asedio de las fuerzas del régimen todavía no es hermético, queda un acceso por el oeste que se llama la carretera del Castello. Aunque está bajo fuego de casi todas las partes (en conflicto) y es por lo tanto muy peligroso. Puede cortarse en cualquier momento, explica Asad al Ashi, director de la oenegé Baytna Syria. Desde el comienzo de febrero la hipótesis de un asedio completo de las zonas controladas por los rebeldes gana fuerza debido a la ofensiva de las tropas del presidente sirio Bashar al Asad, apoyadas por la campaña aérea rusa. Los insurgentes que logran llegar por la carretera del Castello al otro bastión rebelde de Idlib, al noroeste, multiplican los convoyes de armas y de municiones y envían refuerzos a la ciudad. La harina, el aceite, el azúcar, el material médico se almacenan por toneladas. El espectro del cerco de la ciudad de Homs, más al sur, que capituló después de casi tres años de aguante está en mente de todos. En Alepo no será lo mismo, asegura Manhal Bareesh, un opositor sirio. Tráfico en TurquíaLa decisión turca de cerrar la frontera con Siria ha acabado beneficiando a las familias de los traficantes, que hacen pagar cada vez más caro el pasaje clandestino a los refugiados sirios que huyen de los bombardeos en su país. Como los clanes mafiosos que prosperan gracias a los miles de migrantes que quieren cruzar el Mediterráneo, estos contrabandistas, a menudo campesinos cuyas tierras se encuentran al lado de las alambradas, chantajean, maltratan y explotan a los refugiados sirios que intentan cruzar los cercos. Los traficantes cobran cifras que oscilan entre los 300 y 400 euros para llevar a los refugiados a Turkía, dinero que en muchos casos es el total del que disponen las familias.