Un nuevo hecho de violencia golpea a los habitantes del suroccidente colombiano. En la carrera 4 entre calles 9A y 10 del barrio Las Palmeras, municipio de Guapi, departamento del Cauca, fue asesinado Hever Asprilla Rivas, de 50 años de edad.

De acuerdo con la información entregada por las autoridades de ese municipio, el homicidio ocurrió en medio del complejo panorama de seguridad que atraviesa esta región del Pacífico caucano, todo a raíz del conflicto armado.

Por eso ahora iniciaron las investigaciones correspondientes para esclarecer las circunstancias del crimen, identificar a los responsables y establecer los móviles del hecho.

Y es que Hever Asprilla Rivas era firmante del Acuerdo Final de Paz de 2016. Hizo parte del ETCR Ariel Aldana, ubicado en el municipio de Tumaco, en el departamento de Nariño, donde participaba en un proceso formativo en economía social como parte de su ruta de reincorporación a la vida civil.

Su asesinato se suma a la preocupante cifra de excombatientes o firmantes de paz que han perdido la vida en distintos territorios del país, en hechos que afectan de manera directa la implementación del Acuerdo de Paz con la antigua guerrilla de las Farc y la confianza en las garantías de seguridad para quienes dejaron las armas y se acogieron a ese proceso.

“El asesinato de un firmante no solo constituye una vulneración al derecho fundamental a la vida, sino que impacta el proceso de reincorporación, debilita la construcción de confianza en los territorios y envía un mensaje de intimidación a quienes continúan comprometidos con la legalidad”, expresó Jesús Cortés, uno de los líderes de los excombatientes en el Cauca.

Además, el crimen ocurre en un contexto de riesgo advertido previamente por la Defensoría del Pueblo, que emitió la Alerta Temprana 013/25, la cual incluye al municipio de Guapi y hace un llamado a la acción inmediata por parte de las autoridades competentes.

Organizaciones sociales exigen garantías de protección y acciones urgentes del Estado ante la violencia que afecta a firmantes del Acuerdo y a la población civil en el suroccidente colombiano. | Foto: El País

En dicha alerta se advierte que la imposición de normas y otras formas de gobernanza ilegal por parte de grupos armados representa un riesgo permanente de vulneración de los derechos de la población civil.

Esta advertencia se suma a la Alerta Temprana 033/20, que también cobija al municipio de Guapi y señala un alto riesgo para la población civil por la confrontación entre el Ejército de Liberación Nacional, ELN y disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Farc, estructuras que buscan el control territorial y de economías ilegales como el narcotráfico en esta estratégica zona del litoral Pacífico.

La persistencia de estas dinámicas armadas ha generado un ambiente de inseguridad que afecta de manera diferenciada a líderes sociales, comunidades étnicas, población civil y firmantes del Acuerdo de Paz.

El asesinato de Hever Asprilla Rivas es un llamado de atención sobre la situación crítica que vive el suroccidente colombiano. La combinación de confrontaciones armadas, economías ilícitas y debilidades institucionales crea un entorno hostil que exige respuestas efectivas por parte de las autoridades competentes. | Foto: Suministrada

“El asesinato de Hever Asprilla Rivas se enmarca en una grave y sostenida crisis de seguridad en el suroccidente colombiano, donde confluyen disputas armadas, economías ilícitas y debilidades institucionales. Cada ataque contra un firmante representa un golpe directo al espíritu del Acuerdo de Paz y a los esfuerzos de reconciliación en las comunidades más afectadas por el conflicto”, expresaron por su parte integrantes de Indepaz.

La Ciudadela Camino del Sol, en Caldono, Cauca, se trata de una apuesta por una urbanización completa y planificada, con una intervención integral del hábitat entre los firmantes de paz. | Foto: Agencia para la Reincorporación y la Normalización