En una de las series más exitosas en una plataforma de streaming, se llama: ‘María, la Caprichosa’, pero en las calles y en los estrados judiciales su nombre es Pérxides María Roa Borja.
Su historia, que hoy cautiva a audiencias internacionales a través de Netflix, no nació de la ficción, sino de un pacto de resiliencia entre dos mujeres negras: ella y la exministra Paula Moreno.
Conversamos con la lideresa que logró lo impensable: llevar la voz de las trabajadoras del hogar al Congreso de la República, y hacer valer sus derechos étnicos y laborales de todas.
El origen: Un libro y un sueño de tener casa propia
¿Cómo nació la idea de llevar su vida a la pantalla?
Todo empezó en una reunión en la Universidad EAFIT con Manos Visibles, conozco a Paula Moreno, a mi escritora. Ella se me acercó y me dijo: “María, quiero hablar más contigo”, en ese entonces yo era la representante legal del sindicato, y me dice: “Pero no hablemos más del sindicato, sino de tu vida”. Tiempo después, en 2017, me propuso escribir mi historia.
Le dije que aceptaba pero con un compromiso, me dijo “después me dices” y le conté después: “Paula, yo no tengo casa. Tú escribes mi historia desde mis 7 años hasta hoy, y tocamos puertas, porque yo quiero mi casa”. Y me dijo: “Listo, escribamos”. Así nació el libro Soñar lo Imposible y, tras muchas puertas tocadas, la historia llegó a Caracol y luego a Netflix. En pandemia, por videollamada, nos veíamos, nos hablábamos, borrábamos, reescribíamos y así se escribió esta historia.
La serie es un éxito, pero para usted debe ser distinto verla. ¿Cuál es el recuerdo más bello y el más doloroso que le evoca la producción?
Lo más bello es mi infancia en Apartadó, montándome en las “garruchas”, en los cables, los bananos o en los burros que hacía mi papá, y me ponía candelabros, para ir a botar el vástago, en los juegos en las noches, sin tener miedo a nada y a nadie.
Lo más triste y doloroso es cuando nos matan a mi hermanita, de ahí ya después nos desplazan, muere mi papá, eso ha sido doloroso, de ahí en adelante. Ya con el papá de los hijos míos viví demasiada violencia intrafamiliar... verbal, psicológica. Algo que no quiero recordar. Y no está mostrando nada distinto la serie. A mi hija le preguntaron y dijo: “Sí, esa fue la vida de mi mamá, esas violencias las vivió mi mamá”. Y eso que no las muestran tan crudo como fue, porque sacarían del aire la serie. Yo estoy reviviendo ahí todo. Por eso dejé de ver la serie en el capítulo donde Fernando me agrede y quedo en el piso sangrando, yo pegué el grito frente al televisor como si estuviera pasando de nuevo. Y tuve que parar de verla porque me estaba enfermando, y yo ya sané, continué mi vida con mucho capricho, porque no nos podemos quedar en el dolor, en el sufrimiento, hay que sanar. Y yo sané de corazón, por eso me dio mucha felicidad que la novela saliera al aire el pasado 5 de enero.
¿Qué significa esta serie para la comunidad negra en el país, que está representada en varios intérpretes afrocolombianos?
Me siento honrado porque Caracol lo hizo con todos los actores y actrices negros. Felicito al canal porque nos escuchó, porque no se quedó en el clasismo ni en el racismo. Pusieron a actores y actrices negros en roles protagónicos, porque se está reivindicando nuestra etnia. Me siento muy identificada con todo el grupo de negras y negros, así tenía que ser. Se hizo como queríamos. Me siento muy orgullosa de ver que en el primer renglón, en los créditos iniciales aparece Pérxides María Roa, la protagonista de la historia real y a Paula Moreno, quien escribe el libro, dos mujeres negras, es un acto de justicia. Tenía que ser así.
Uno de los momentos cumbre es la lucha por la Ley de Primas. ¿Qué se logró y qué falta para las trabajadoras domésticas?
Estando yo en mi curso de representante legal como presidenta del sindicato, logramos sacar la Ley 1788, que es la ley de primas para trabajadoras domésticas, pero no nos podemos quedar ahí. Seguimos recordando a los empleadores sus deberes cada junio y diciembre.
Ahora, mi sueño es la formalización total de las más de 700.000 mujeres que hay en este país y del resto del mundo. Queremos que tengan contratos por escrito y que el salario mínimo sea solo el piso para negociar hacia arriba. Muchas se están profesionalizando y cualificando su labor.
Todas las mujeres no nos queremos quedar barriendo y trapeando, queremos hacer otra profesión, y es válido, y qué bonito que más mujeres se sumen y puedan hacer lo que quieren en la vida. Porque el mismo estado nos obligó estar ahí. Ojalá que más mujeres puedan levantar la voz y decir: “Ya no quiero ser trabajadora doméstica, sino gerente de un banco”, muchas han dicho “quiero ser policía para cuidar a la comunidad”, “Quiero ser docente para enseñarle a otras mujeres y a los jóvenes”, “Quiero ser abogada”. Ahora estamos en las inspecciones a hogares, pero en busca de la formalización laboral de todas las trabajadoras domésticas.
¿Cömo a través de la unión, las mujeres, en su caso ‘Las mosquiteras’, pueden lograr grandes cosas, son un círculo seguro para cuidarse, apoyarsedemás, para esa labor?
Nosotras siempre nos hemos apoyado mutuamente, para poder lograr cosas hay que unirnos, tener esa valentía, esa fuerza y resiliencia para hacerlo, ese capricho. Hay que tener constancia y creer en nosotras mismas, pero también debemos tener pedagogía y ese conocimiento. Contamos con el apoyo de Sandra Muñoz, una excelente abogada, defensora de los trabajadores, le he aprendido mucho a esa mujer, la admiro demasiado, están sus enseñanzas y la pujanza para construir lo que tenemos.
¿Qué parte de la serie es ficción?
Hay un 97 por ciento ahí que es mi vida.En lo de María en las aguas, en los ríos, le metieron un poquito de ficción. Pero lo de mis noviazgos es así, todo es real.
Existió esa Greicy antipática, esa mujer motivada por la envidia, que de pronto en el fondo te admiraba...
Sí existió. Así es. Hubo una Greicy.
¿Cómo se sienten sus hijos frente a la serie?
Ellos se sienten muy honrados, contentos, orgullosos de la mamá que tienen, que también les ha inculcado los valores y el capricho que mi papá me inculcó. Así que el día que Pérxides María Roa Borja no esté, queda el legado de su mamá y ellos hoy lo ponen en práctica, porque siempre le ponen capricho a todo para lograrlo.
¿Cómo fue su interacción con las diferentes actrices que interpretaron a María en la producción?
Me identifiqué muchísimo con todas, con la niña, yo era así, tal cual; con la joven y con la adulta también. Me llamaban y me preguntaban cositas y les decía “así no”, “así”, “eso”, cuando fui creciendo me ponía muchos turbantes, mis rasgos, mi imponencia y el hablar, Karent Hinestroza lo hace perfecto. Me tuvo que haber visto en muchas entrevistas. Todas lo hacen perfecto.
¿Qué le diría a esas mujeres que tienen un Fernando a su lado?
Que se acuesten un día, llorar mucho, levantarse y decir “no más, hasta aquí fue”, botar el miedo. Cuando uno desarma lo que te armaron y te pusieron a vivir, y te encuentras contigo misma, botas el miedo y empiezas a levantar la voz, le metes capricho. Las invito a que hagan eso.
¿Cómo se ha normalizado el maltrato hacia las trabajadoras domésticas? ¿Qué mensaje le da a los empleadores en cuanto al trato hacia ellas?
Lo primero es cambiar eso de considerarlas una “ayuda”, no es “ayuda”, es un trabajo, una labor. Tu casa es mi lugar de trabajo, a partir de allí, María es la trabajadora de la casa de los Peláez, y los derechos de María son estos y estos... Ya cambia la cosa. Ya María no es la que me ayuda, sino la trabajadora; no es a la que yo le pago un salario mínimo sino que tiene un contrato por escrito, ya está afiliada a la salud, a una ARL, a una caja de compensación, Pero hay que darle la dotación cada tres meses y hay que tratarla con respeto, con garantías, derecho y dignidad.
¿Ha pensado escribir un libro sobre su vida, qué pasará después de esta serie, que está en el top 10 de las más vistas de Netflix?
Mucha gente me está diciendo queremos segunda parte, pero Paula me dice que es un trabajo arduo. Y sí me gustaría que saliera una segunda parte, porque hay mucho de aquí en adelante por contar, para que no nos quedemos en el dolor, en la precariedad, en eso doloroso que vivió María, pero ahora cómo está María, hay que contar que con capricho sí se pudo lograr ser universitaria, profesional, que va a hacer una especialización, una maestría, ojalá me ayuden a lograrlo, que se pronuncien las instituciones después de esta entrevista: “Tenemos una beca para María”. Yo doy talleres del tema étnico, de género, de gestión sindical y soy trabajadora social. Pero quiero hacer la maestría para ser profesora en la universidad y enseñarle a los jóvenes, que van a ser en un futuro los empleadores, cómo va a ser el trato con las trabajadoras domésticas.
Las frases, las canciones, también están dando que hablar...¿Cuáles son esos dichos empoderadores?
La música salsa me encanta, me encanta bailar. En la serie está representada toda nuestra cultura, y frases como “en lugares más oscuros nos ha cogido la noche”, que era de mi papá, y significa que situaciones más graves las hemos podido solucionar y no nos quedamos ahí, que después de la oscuridad llega la luz. Y está su dicho: “Hay que meterle capricho” es meterle fuerza, corazón a lo que hago. Ese capricho bonito, positivo.
Para conocer más sobre los derechos laborales en Colombia, puede consultar la Ley 1788 de 2016 en el portal de la Función Pública.