El panorama de la vejez en Colombia atraviesa un desafío estructural. Actualmente, solo el 28,5 % de la población mayor logra pensionarse, lo que equivale a unos 2,2 millones de personas. Ante esta realidad, Marisol Acosta Garibello, cofundadora de la Asociación Nacional de la Economía de la Longevidad (ANDEL), presentó alternativas disruptivas para garantizar la protección económica sin recurrir necesariamente al aumento de la edad de jubilación.

En el marco del II Foro Longevidad y Centenarios, la ingeniera industrial y exdirectiva de Colpensiones planteó que el sistema debe dejar de depender exclusivamente del modelo tradicional. Las propuestas incluyen mecanismos como la “Pensión-consumo”, el ahorro programado desde el nacimiento y el uso de activos inmobiliarios para generar ingresos vitalicios en la última etapa de la vida.

En Colombia, el 57 % de los adultos mayores posee vivienda propia, un patrimonio que, mediante la hipoteca inversa, podría transformarse en una renta mensual vitalicia para mejorar su calidad de vida. | Foto: Bani Gabriel Ortega

La experta enfatizó que el envejecimiento no debe verse solo como un asunto de política pública, sino como una responsabilidad individual. Con 2,5 millones de adultos mayores sin protección económica en el país, el uso de herramientas financieras innovadoras surge como una vía para reducir la brecha de pobreza y abandono que afecta al 38,6 % de esta población.

Del consumo a la “hipoteca inversa”

La primera alternativa planteada es la pensión mediante el consumo. El mecanismo propone que, a través de la facturación electrónica de la Dian, el 1 % del IVA pagado por un ciudadano en sus compras diarias se desvíe automáticamente a una cuenta individual de seguridad social. De este modo, el consumo cotidiano se convierte en un aporte constante al capital para la vejez.

Otra propuesta es el “Ahorro desde la cuna”, que aprovecha el interés compuesto. Según Acosta, un capital semilla de un millón de pesos invertido al nacer, con una tasa anual del 7 %, podría transformarse en 80 millones de pesos cuando el individuo cumpla 65 años. Esta estrategia busca que el tiempo trabaje a favor del ahorro sin requerir aportes adicionales constantes durante la vida laboral.

Finalmente, se destacó el uso de la vivienda propia como un “activo oculto”. Dado que el 57 % de los adultos mayores en Colombia posee casa propia totalmente pagada, la hipoteca inversa permitiría monetizar ese patrimonio. Este esquema financiero convierte la propiedad en un flujo de caja vitalicio, aunque la experta advirtió que el principal reto de esta opción suele ser el conflicto de intereses con los herederos.

Informalidad y retos de género

La radiografía de la protección en Colombia también muestra disparidades territoriales y de género. Mientras la longevidad se concentra en Bogotá y Antioquia, las zonas rurales enfrentan una informalidad laboral que alcanza el 75 %. Esta situación dificulta que millones de trabajadores cumplan con las semanas de cotización requeridas por el sistema actual.

a propuesta de "Ahorro desde la cuna" plantea que un millón de pesos invertido al nacer podría convertirse en $80 millones a los 65 años, gracias al poder del interés compuesto y la gestión del Estado.

Asimismo, la “feminización del cuidado” sigue siendo una barrera para las mujeres. Acosta señaló que la carga de cuidar a terceros obliga a muchas mujeres mayores a retirarse del mercado laboral. Aunque existen avances como el Bono por Cuidado, que reconoce 50 semanas por cada hijo, el sistema aún mantiene deudas pendientes para garantizar una equidad real en el acceso a la jubilación.

En conclusión, la protección en la vejez requiere transformar la mentalidad ciudadana y las instituciones financieras. Según las cifras de ANDEL, la integración de mecanismos de ahorro desde el nacimiento, el recaudo por consumo y la monetización de activos inmobiliarios representan las vías más viables para asegurar un flujo de ingresos estable frente a una pirámide poblacional que se invierte aceleradamente.

Este artículo fue creado con ayuda de una inteligencia artificial que utiliza machine learning para producir texto similar al humano, y curado por un periodista especializado de El País.