Hace un mes Juan Carlos Echeverry -exministro de Hacienda, exdirector de Planeación Nacional y expresidente de Ecopetrol- llegó a la presidencia del Banco de Bogotá. En esta entrevista cuenta los cambios que impulsa en la entidad, cómo ve la economía colombiana y se muestra optimista con lo que depara el futuro para la Nación.

Dice que pase lo que pase en las presidenciales de este 21 domingo, los empresarios, los banqueros y todos tienen que hacer su labor y hacer que este país funcione. Le preocupan la disminución en la inversión y el déficit fiscal, pero es optimista, entre otras razones porque cree que con la apertura en Venezuela se conformará un mercado de 80 millones de personas que será el más importante al sur de México.

Está cumpliendo un mes al frente del Banco de Bogotá. ¿Cómo es estar en el sector financiero y cómo le ha ido en este comienzo?

Primero, no me la creo. Estoy tan contento del reto de estar en el sector bancario, que para mí es una novedad. Yo fui petrolero en Ecopetrol, fui ministro de Hacienda, fui director de Planeación, pero nunca había dirigido una empresa privada y menos de esta magnitud y del sistema financiero. Un banco tiene una cosa maravillosa. Hoy estoy en Cali y acabo de hablar con todos los empresarios de Cali. El viernes de la semana pasada estuvimos en Barranquilla, en Pereira el lunes. Entonces uno en un banco hace una labor comercial ciudad por ciudad, departamento por departamento, que le da a uno un termómetro muy cercano de lo que es el país, de cómo está, de cómo está vibrando. Y ver que los empresarios están llenos de energía y que tiene una relación muy de simbiosis con el banco, para mí, como economista, es una gran experiencia.

Juan Carlos Echeverry, quien lleva un mes como presidente del Banco de Bogotá, habló en exclusiva con El País durante una visita a Cali en la que se reunió con 80 empresarios del Valle | Foto: El País

¿Cuál es el proceso de cambio que se está haciendo en el banco?

Yo les di a todos los colaboradores una tarjeta impresa por mí, con plata mía, no del banco, que tiene tres grandes principios.

Uno es el valor, que es el cambio en el cliente creado por nosotros. Si nosotros no cambiamos, pues el valor no se percibe. Yo les digo, cuando les doy ese discurso, piso por piso, que aquí estamos es en el negocio de crear valor para el cliente. ¿Cuánto valor crea que alguien pueda comprar una moto para una familia? Eso le cambia la vida. O para un muchacho. Les doy mi ejemplo: yo pagué la universidad con Icetex. ¿Cuánto valor creó para mí ese crédito de Icetex? Pues es inconmensurable. Todavía estoy beneficiándome de eso.

Entonces, un crédito para una familia, para comprar casa o moto o para estudiar, o para un empresario, cambia la vida literalmente de ese muchacho, de esa familia o de ese empresario. Ese es el negocio en el que estamos, el de crear valor y cambiar la vida de la gente.

Lo segundo es la colaboración. Somos un banco de 12.000 personas a las que nos toca colaborar y que competimos en un ambiente formidable, donde hay otros bancos que son muy buenos, muy buenos competidores.

Y por último, la actitud de que aquí estamos para solucionar problemas. Nosotros vivimos de solucionar problemas. Entonces, es la actitud de solución entre los problemas. Estamos en esa disposición mental de cambiar y orientar el banco hacia esos tres principios.

¿Qué tiene el Banco de Bogotá para ofrecerle al Valle y a Cali?

Es en avenidas diferentes. Primero, hay una avenida muy importante y es estabilidad y solidez. Este es un banco que lleva 155 años, es el más antiguo del país. ¿Qué quiere decir eso? Ha sorteado muchas crisis, ha acompañado a muchos empresarios a superar las crisis, es un banco que le cree al empresario.

Ha sido un banco más con una fortaleza de empresas, aunque en este momento somos un banco universal, o sea, empresas, personas, microempresas, pero el banco ha sido muy fuerte en conocer bien las empresas, a sus clientes y saber que los negocios suben y bajan, y vuelven y suben, y vuelven y bajan, y no asustarse sino acompañarlos, obvio manejar el riesgo.

Es un banco con presidencia nacional y eso nos da un enfoque muy sólido para enfrentar proyectos, una carretera en el sur del país o una hidroeléctrica o una planta de gas o un parque solar o una empresa de transporte, en cualquier parte del país encuentra en el Banco de Bogotá un aliado.

Pero no solo somos eso, somos un banco que está haciendo énfasis muy grande en personas, en la banca de personas, en el segmento masivo, en el que nos toca crecer mucho porque ahí nos toca hacer un alcance a cierta ventaja que nos han cogido algunos competidores, y en el segmento afluente, en el que estamos haciendo un esfuerzo muy grande.

Somos la solidez. Tenemos Dale, que es la billetera digital con la cual esperamos competir muy fuertemente con las que hay en el mercado y estamos en un proceso de tecnificación para que la experiencia de los clientes sea agradable.

¿Qué está haciendo el Banco de Bogotá para contrarrestar el impacto que tiene el crecimiento de las tasas de interés en el crédito?

Primero, es que la demanda de crédito y acompañamiento a los empresarios no ha parado. Claro, lo que busca el Banco de la República con la tasa de interés es enfriar la economía y controlar la inflación. Se enfrenta con una economía que está recibiendo unos influjos de exportaciones, remesas y turismo impresionantes.

Antes de la guerra de Irán, cuando el precio del petróleo estaba a US$ 60 por barril, Colombia habría caído en una crisis, porque ese era su principal producto de exportación. Esta vez no, porque ya Colombia no depende de una sola cosa, Colombia se despetrolizó.

A lo largo de los últimos 10, 12 años, las exportaciones de productos diferentes a carbón, petróleo y café se han proyectado muchísimo, 25.000 millones de dólares, mucho más que el petróleo, al punto que con el petróleo en un precio bajo tenemos la tasa de cambio apreciándose. Eso es una contradicción para cualquier economista.

Hace tres años se reabrió la frontera comercial entre Colombia y Venezuela. Hoy entre los dos países suman un mercado de 80 millones de personas

Lo cierto es que este país cambió mucho porque los venezolanos nos crean un potencial de ser 80 millones de personas. A Venezuela hay que dejar de pensarlo como un país al lado, somos lo mismo. De hecho, las fronteras prácticamente no existen ni en Arauca, ni en Cúcuta, ni en La Guajira. Y aquí debemos hacer algo como lo que pasa entre Francia y España o entre Francia y Alemania. La verdad es que todo el mundo pasa por las fronteras y los empresarios de allá invierten acá y viceversa, y 80 millones de personas, al sur de México es la economía más promisoria, con una proyección increíble hacia Estados Unidos, hacia el mundo. Entonces el país es más que el Banco de la República.

Acabo de tener una reunión de Aval y con Banco de Occidente, con 80 empresarios del Valle, espectacular. Casi todos decían, “nos está yendo bien”. Y yo les decía: “pase lo que pase el 21 de junio, al otro día va a haber 52 millones de personas que van a tenerse que alimentar, vestir, transportar, darles banca, darles techo. Las mismas 52 millones de personas vamos a estar acá demandando cosas”.

Entonces, el Banco de la República tiene que hacer su labor, bajar la inflación. Y nosotros, los empresarios y los banqueros, tenemos que hacer la nuestra, que es hacer que este país funcione.

¿Cómo ve usted hoy la economía de Colombia y cómo la ve después del 21 de junio?

Yo la veo muy bien. Yo soy un optimista, ¿por qué?, porque es que ya pasamos los peores años, los más difíciles, ya pasamos cuatro años con el precio del petróleo de US$ 60. Ahora el precio del petróleo está en US$ 95, US$ 100, US$ 110 y va a seguir alto hasta bien entrado el 2027. Entonces vamos a tener un dividendo petrolero, por lo menos de un año.

Segundo, las exportaciones y la salud de los empresarios está muy bien. Tercero, las familias colombianas no están en problemas. Las familias colombianas ya pasaron problemas en 2022-23, ahora están comprando carros, están comprando motos, están pensando en otra cosa, están en el Mundial.

Lo único grave es el Gobierno, que ha manejado muy mal sus finanzas públicas y es el lunar de la economía. Eso es difícil y hay que resolverlo. Colombia ya lo hizo en tres o cuatro ocasiones, lo hizo el gobierno de Andrés Pastrana, con Juan Camilo Restrepo y Manuel Santos como ministros -yo estaba en Planeación Nacional-. Lo hizo el gobierno Betancur con Roberto Junguito. Lo hizo el gobierno de Carlos Lleras Restrepo con Abdón Espinosa.

Colombia es un país que sabe de crisis y sabe salir de ellas. De hecho, ejemplarmente en América Latina. Al próximo Gobierno le toca salir de una crisis fiscal, pero no es una crisis económica y no es una crisis bancaria. Entonces, estamos en un momento realmente propicio en el que hay que resolver los problemas de las finanzas públicas. Y eso se podrá hacer, llegue el gobierno que llegue.

¿Usted cree cualquiera de las dos opciones que llegue a la Presidencia de la República logrará superar esa crisis fiscal y que el país siga en el positivismo económico?

No tienen alternativa, porque uno cuando tiene una deuda tan alta y un déficit tan alto deja de depender de sus propias decisiones, empieza a depender de las decisiones de los que le prestan plata. Hoy el Gobierno tiene un déficit inmenso y necesita dinero tanto de personas y empresas colombianas que le compren los bonos como en Estados Unidos que le compren cantidades inmensas de bonos.

Nadie va a comprar esos bonos si no hay un plan económico muy serio de cuatro años, porque no va a ser un año, saneando las finanzas públicas. Y el próximo Gobierno no tiene alternativa porque si no se arriesga, nos arriesgaría a que haya una situación de crisis, se tenga que llamar al Fondo Monetario Internacional. Si quieren evitar tener que ir al Fondo Monetario Internacional, tienen que sacar un plan fiscal muy serio, apretarse el cinturón, subir los ingresos y bajar los gastos.

A mí me tocó en el gobierno de Pastrana hacer eso y como Ministro de Hacienda, uno siempre hace eso, sube los ingresos, baja los gastos, se arregla el problema. Eso le toca al próximo Ministro de Hacienda.

¿Qué hay que hacer para volver a enrutar al sector de la vivienda?

El sector de vivienda es crucial, pero necesita muchas cosas que salgan bien. Primero, con una tasa de interés alta por el Banco de la República, es difícil dar créditos baratos. Entonces, ahí vamos a necesitar que ojalá el Banco logre bajar la inflación, que se bajen las tasas de manera que los hogares puedan tener capacidad de compra de vivienda, porque una tasa de interés alta dificulta mucho eso, pero no es solo eso. Ojalá se retomen los subsidios del Gobierno. Fueron subsidios que dimos muchos gobiernos durante 20 o 30 años, funcionaron maravillosamente, subsidios como Mi Casa Ya. Hoy por hoy son las ciudades a las que les ha tocado reemplazar al Gobierno Nacional en dar esos subsidios.

Le ayudamos a Barranquilla la semana pasada en un programa de subsidios. Si Cali, Medellín, Bogotá, Bucaramanga tienen sus propios sistemas de subsidios, nosotros, los bancos y el Banco de Bogotá estaremos acompañando ese proceso. Para nosotros la vivienda es un gran dinamizador. Primero del valor de los activos de las familias. Segundo del impacto en muchos sectores: el cemento, los ladrillos, la ventanería, las puertas, los servicios públicos.

Colombia ha sido un país que ha crecido con base en vivienda. El Banco de Bogotá está presto a ayudar, pero se necesitan dos cosas, que la tasa de interés mengüe un poco, y eso depende de la inflación, y que haya proyectos y programas de subsidios, ojalá por parte del Gobierno Nacional, pero si no por parte de las ciudades.

Estamos en un momento de cautela en cuanto a inversión en el país, un asunto que es fundamental para la economía nacional. ¿Prevé un mejor futuro en ese sentido?

Yo vengo de vivir en México y estaba en la junta directiva de una empresa peruana. Y les digo a los empresarios colombianos que los peruanos y los mexicanos tienen algo que enseñarnos y es que ellos separan la parte política: la parte del cerebro que maneja la política y la parte del cerebro que maneja las inversiones son distintas.

En Perú pase lo que pase en política, y ellos siguen invirtiendo. En México con AMLO, con Claudia Sheinbaum, hay una dinámica de inversión de los empresarios impresionante, porque le venden mucho Estados Unidos. Los colombianos todavía somos muy epidérmicos, cualquier cosa nos da frío o calor. Pero los inversionistas colombianos tienen que aprender, llamémoslo así, la resiliencia de los mexicanos y de los peruanos que es que al otro día de las elecciones no importa quién haya ganado, hay que recuperar la inversión, porque el país viene subinvertido. La inversión está en un nivel mínimo. Estamos dependiendo del consumo de las familias, entonces la inversión se tiene que recuperar. Los empresarios han estado en modo espera, esperando a ver qué pasa en la política.

Pase lo que pase, nos toca volver a invertir porque no solo se puede vivir de capital de trabajo. Hay que volver a invertir en maquinaria, en equipo, en plantas, en gente, en los negocios.

Ahora vamos a tener atención de los inversionistas internacionales en Colombia y también en Venezuela. Porque nos ven como un potencial increíble, no importa qué pase en la política. Entonces yo sí soy un convencido de que la inversión se tiene que reactivar, no importa qué pase.

¿Cómo le ha ido este año al Banco de Bogotá y es optimista con lo que va a pasar en el resto esto del año?

Tuvimos un excelente mayo, que yo lo veo como una señal del cielo. Yo creo que uno tiene que trabajar muy duro pero tiene que tener suerte. Y también dicen que la suerte sucede entre las 6 de la mañana y las 8 de la noche. O sea, en la medida que uno trabaje duro tiene más suerte. Entonces, yo espero que tengamos una oleada positiva de la economía y el banco está en un proceso de transformación muy profundo, y el grupo Aval también.

Estamos en un proceso de inversión en tecnología espectacular. Aval Techweek fue la semana pasada, en el cual presentamos toda la batería de instrumentos de tecnología, experiencia del cliente, vamos a quitar la huella digital, de quitar que la gente tenga que ir a las oficinas a firmar, de ser un banco con una experiencia muy buena y sobre todo un buen banco.

Porque una cosa es la experiencia digital, pero lo que uno quiere es que el banco esté ahí y que le preste cuando uno necesita. Que si el empresario tiene un tras pies, que el banco lo apoye. Que si hay un proyecto nuevo de startup de jóvenes que quieren salir al otro lado, el banco esté ahí. Los bancos transforman la vida de la gente en el largo plazo.

Entonces, el banco está ahí para tener esa paciencia y esa credibilidad en la gente, creer en la gente. Yo creo que los mejores tiempos del Banco Bogotá vienen adelante de nosotros.

¿Cree que Colombia va a salir adelante?

Sin duda. Este es un país grande, 52 millones de personas. Estamos en un posicionamiento del sur del Caribe en un momento en que Estados Unidos mira hacia el hemisferio occidental, por primera vez en 40 años.

El Presidente del Banco de Bogotá recibió a El País en la sede principal de la entidad financiera en Cali | Foto: El País

El ascenso de Venezuela nos va a traer 15 a 20 años de un socio maravilloso, en comercio e inversión, de 80 millones de personas moviéndose. Lo que han aprendido los empresarios en los últimos años es espectacular, desde el Covid, desde el estallido social, en estos cuatro años los empresarios se han vuelto más duros, más resilientes, más corajudos. Es mucho lo que hemos aprendido y lo acabo de oír en los empresarios del Valle: ocho o nueve de cada diez historias eran positivas.

No sirve crecer, este país tiene que duplicar su economía y después volverla a duplicar en 5, 10, 20 años, pero este país tiene un potencial maravilloso. Los empresarios están ahí, los trabajadores están ahí, la atención mundial está ahí, Venezuela está ahí y estamos en una esquina absolutamente privilegiada. Entonces, yo estoy bien convencido, por eso acepté este puesto.