A las 8 de la mañana del martes llegó Adriana a la Agencia de Empleo de Comfenalco en Cali. Es la primera vez que acude a este tipo de alternativas para encontrar empleo, siempre usaba plataformas como Computrabajo.
Aunque no quiere hablar de su situación, poco a poco empieza a expresarse. “Tengo un técnico en servicios de microfinancieras, eso es como para trabajar en bancos, pero ha sido difícil tener una oportunidad”.
Ella tiene 25 años, lleva cinco meses sin trabajo estable. “Siempre buscan gente con experiencia de dos o tres años; yo hice prácticas, pero ni eso vale”, añade.
Cuenta que se ha ocupado en labores pequeñas que pagan al día, como en una pastelería, su último trabajo, “pero necesito un empleo formal, con contrato, algo que me dé estabilidad”, insiste.
Por eso dice que acudió a la Agencia de Empleo, quiere contratarse en lo que salga, pero que le paguen la seguridad social. “Siempre buscan personas con experiencia y, ¿cómo la vamos a conseguir si no se nos da la oportunidad a los jóvenes que salimos de estudiar? Necesitamos capacitación y empleo para sumar esa experiencia”, continuó.
En esta misma oficina estaba Mayra Alejandra Restrepo, tiene 38 años, y ha trabajado en el área financiera, en bancos, cooperativas como ejecutiva de cuenta o ejecutiva comercial. Ahora no tiene empleo y, aunque no ha pasado tanto tiempo, ya está cansada de buscar y sobre todo de que le pongan trabas por factores externos a su desempeño.
“Quiero explorar la posibilidad de un negocio por el lado del catering, decoración de eventos o relacionado con mascotas, hoy en día toda familia tiene una mascota”.
Por eso busca ayuda en la Agencia de Empleo. “Yo soy madre soltera, a mí no me esperan las cuentas, cada mes estoy quedando atrasada y por eso tengo reportes en centrales de riesgo. Ahora las empresas me dicen que eso me quita oportunidades laborales, pero aun si uno está desempleado, deberían permitirle acuerdos de pago”, comentó antes de ser atendida en el lugar.
En Cali y el área metropolitana, según los datos del Dane, el mercado laboral ha mejorado. Antes de la pandemia, en el 2019, la tasa de desempleo era de 14,5 % (168.000 personas sin una ocupación); en 2022 la tasa estaba en 13,4 %, en los dos años siguientes se mantuvo en 12 % y a partir del 2025 bajó a un dígito (8,8 %), y en el primer trimestre del 2026 cerró en 9,8 % (122.000 desempleados) y el nivel más bajo desde 2007 para ese periodo.
Esto acompañado también de una mejoría en la tasa de ocupación; la población ocupada aumentó en 50.600 personas y la fuerza de trabajo creció en 45.000 en 2026 frente al mismo periodo del año anterior.
Harold Londoño, gerente de Analítica y Estudios Económicos de la Cámara de Comercio de Cali, explicó por qué ha mejorado el mercado laboral. “Los resultados actuales responden a una mayor dinámica de generación de empleo, mayoritariamente informal (los cuenta propia crecieron 15 % frente a 0,1 % de los trabajadores particulares, que son los vinculados por contrato a una entidad o empresa)”.
Los retos de la ciudad
Pese a esa mejoría en el mercado laboral, que se evidencia en el crecimiento en el número de ocupados en 9 de las 13 ramas de actividad económica, con aportes relevantes del comercio, las actividades financieras y las actividades profesionales, la ciudad enfrenta varios retos como es el empleo juvenil.
La tasa de desocupación en este grupo (14 a 28 años) se ubicó en 19,2 % durante enero-marzo de 2026, menor a la de un año atrás, pero la más alta entre las principales ciudades y casi duplicó la tasa de desempleo total de la ciudad (ver gráfico).
Para Londoño, la persistencia alta de este indicador responde a una problemática multidimensional, asociada no solo a la disponibilidad de vacantes, sino también a trayectorias educativas y laborales frágiles, baja experiencia acumulada, dificultades en la transición entre educación y trabajo, acceso limitado a redes de empleabilidad, mayor exposición a la informalidad y dificultades para construir autonomía económica y agencia sobre sus proyectos de vida.
“Esta combinación de factores explica por qué, aun en un contexto de mejora del mercado laboral, la reducción del desempleo juvenil tiende a ser más gradual y requiere una lectura diferenciada frente al comportamiento agregado del empleo”.
Esta semana el Servicio Público de Empleo reportaba para el Valle del Cauca 20.035 ofertas, a través de las diferentes agencias. De esa cifra solo había 30 para prácticas; 3615 de las ofertas pedían estudios universitarios; 7071 de las vacantes exigían como mínimo educación media y 2403, educación tecnológica.
Asimismo, del total de vacantes, 5414 pedían menos de 6 meses de experiencia y 14.621, mayor a ese periodo.
Everardo Marín Buitrago, líder de Aprendizaje y Empleabilidad de Comfandi, explica que los jóvenes de la ciudad enfrentan dificultades diferenciales propias de los entornos en los que viven y los contextos donde se desarrollan. “Estas dificultades les impiden culminar sus trayectorias de educación, formación y empleo, generando aún más brechas y desigualdades. Actualmente, el 55% del total de jóvenes ocupados lo hacen en la informalidad y persisten las barreras de acceso a empleos formales.
Según el análisis de Comfandi, el 53 % de las empresas aún exige experiencia previa, ignorando el potencial de los procesos basados en competencias. A lo que se suman salarios que no incentivan la formalidad y una marcada exclusión digital.
“Por eso nosotros estamos transformando el modelo. No solo conectamos vacantes; cerramos brechas. A través de nuestra prospectiva ocupacional, orientamos a los jóvenes hacia empleos emergentes. En el último año, acompañamos a más de 7000 jóvenes en procesos de mentoría para que su talento se encuentre con una oportunidad real”.
En el caso de la Agencia de Empleo de Comfandi, la dinámica del mercado se mueve hacia sectores operativos y logísticos. En marzo, cargos como operador de producción y auxiliar de inventarios lideraron las colocaciones.
Se estima que, mientras en promedio un profesional con posgrado puede emplearse en menos de un mes, alguien sin experiencia puede tardar hasta 9 meses.
Asimismo, los hombres promedian 39 días en su búsqueda, antes de conseguir trabajo, frente a 62 días que requieren las mujeres. Los tiempos se extienden drásticamente para personas con discapacidad (312 días), víctimas del conflicto (205 días) y migrantes (167 días).
De igual forma, los mayores de 50 años superan los 140 días de espera en su búsqueda de trabajo.
Precisamente, según la encuesta Cali Cómo Vamos, el 41 % de los caleños no creen que en la ciudad sea fácil conseguir trabajo; adicionalmente, el 35 % de la población ha enfrentado barreras para acceder a una ocupación.
Por ejemplo, en la Agencia Pública de Empleo del Sena, en el primer trimestre se inscribieron 5155 mujeres y 5159 hombres en el Valle del Cauca. De estos, en el caso de las mujeres, el 60,5 % busca empleos en ocupaciones de nivel calificado, el 16,8 % en ocupaciones de nivel elemental y el 8,6 %, en nivel profesional.
Por otra parte, el número de vacantes registradas a marzo de 2026, en esta agencia, fue de 11.943; el 52,7 % de estas busca personas para el nivel de personas calificadas; 25,2 %, en el nivel elemental y 11,9 %, profesional. En este último campo, lo que más se busca son profesores, profesionales y analistas de gestión y organización, médicos especialistas, enfermeros y expertos en mercadeo.
En el nivel de calificados, lo que más se busca son auxiliares contables y administrativos, auxiliares de información y servicio al cliente, trabajo en almacén, auxiliares de enfermería y vendedores.
Otras falencias en los jóvenes
Diana Carolina Tilano, coordinadora de la Agencia de Empleo de Comfenalco Valle, resume en tres las principales razones por las que los jóvenes no consiguen empleo tan fácil: la falta de experiencia porque las empresas quieren personal capacitado; la desconexión entre la formación y las necesidades del mercado y la mentalidad actual de los jóvenes que buscan un equilibrio entre su vida laboral y personal.
Por ejemplo, resalta que el 48 % de las personas de este grupo de edad desertan de los procesos de selección, según la experiencia en la agencia. “Por ejemplo, se les dice que el trabajo es de lunes a sábado y argumentan que no trabajan hasta ese día. Otra razón por la que hay mucha informalidad en este grupo de personas”.
Ante estas situaciones, contó Tilano que en esta agencia se han creado varios programas para cerrar esas brechas. “A través de uno de estos llevamos a las empresas a flexibilizar un poco sus perfiles para los jóvenes. Otro aspecto importante son las habilidades blandas insuficientes; por ello contamos con un programa en el que llegamos a los colegios, vamos a grados once para fortalecer estos aspectos; se orienta en cómo atender una entrevista de trabajo, orientarlos sobre qué se mueve en el mercado, fortalecerlos en habilidades blandas”.
Agregó que se ha avanzado en eso, de tal forma que en la actualidad entre el 30 % y 40 % de las vacantes de esta agencia no exigen experiencia y la colocación anual de este grupo ha subido al 43 %.