Wordsworth afirma en su poema ‘Mi corazón da un salto’ que el niño es el padre del hombre y, esa misma paradoja es empleada por el director Kenneth Brannagh a la hora de dirigir y escribir el libreto de ‘Belfast’ (2022). Una historia que gira alrededor de los sucesos que transforman la vida de Buddy (Jude Hill), un niño de 9 años que ve cómo la violencia escala de manera vertiginosa en un barrio protestante de Belfast en el que empiezan a asentarse familias católicas. La furia de los protestantes dogmáticos se interpone en la vida de una familia obrera, retratada de manera tan íntima, que nos lleva a recorrer las dificultades propias de las angustias económicas vividas en Irlanda del Norte, que en su momento tuvo los índices de desempleo más altos de Reino Unido.
La película es a blanco y negro, lo que resalta los conflictos, el dramatismo de la vida nacional y familiar dominante, con irrupciones episódicas de color en el cine, el teatro y los saltos temporales. Estos guiños coloridos señalan el poder del arte como una forma de alivio para el niño —arquetipo del actor y director en que Brannagh devendría con los años al abandonar Belfast con su familia—. Detalles como ese o el recorrido de la cámara al inicio de la película que nos deja observando en dirección a la mirada del niño, permiten a ‘Belfast’ cumplir con el principio de que el acierto es un asunto de detalles discretos y no de monumentos pomposos.
‘Belfast’ es una película testimonial en la que Brannagh relata sucesos que vivió en la infancia durante los fenómenos de violencia religiosa en Irlanda. El director consigue demostrarnos cómo el mundo conocido puede quedar de cabeza en un abrir y cerrar de ojos, y en especial, la forma en que los problemas adultos y sociales exceden las ilusiones infantiles, arrojando a un niño de 9 años en una espiral de desesperanza y preocupación. De esta manera, ‘Belfast’ es una película de alto valor humano, en la que las impresiones de un niño son tan (o más) relevantes como las de un adulto.
El reparto de la película realiza un trabajo interpretativo notorio en la búsqueda de crear un retrato familiar. Brannagh consigue demostrar que cada personaje es importante en la vida de Buddy, de la misma manera que sucede en la mentalidad infantil: todos los que se involucran en su vida tienen relevancia, sin crear categorías de valor a las personas. La familia de Budy se integra por: Pa (Jamie Dornan), Ma (Caitríona Balfe), Abuela (Judi Dench), Pop (Ciarán Hinds) y Will (Lewis McAskie).
Pa (Jamie Dornan), es un hombre forzado a trabajar en Inglaterra, agobiado por las deudas fiscales. A pesar de la lejanía, Brannagh retrata al padre como un hombre amoroso y comprometido. Dispuesto a hacer lo necesario para garantizar la alegría de su familia, además de impartir —sin tregua— una serie de lecciones vitales a sus hijos, para que estos sean capaces de vivir sin falsas expectativas, pero sin amarguras. Este papel le brinda la oportunidad a Dornan de demostrar mayor talento interpretativo que el expuesto en su plano y predecible papel en ‘50 sombras de Grey’ (Sam Taylor-Johnson, 2015).
Ma (Caitríona Balfe) es una madre y esposa abnegada, dispuesta a entregar todo lo que sea necesario para apoyar los proyectos de su esposo, no sin que esto suponga una serie de fricciones cuando involucran abandonar su ciudad. De alguna manera, ‘Belfast’ es un tributo a la entrega familiar y la amargura que pueden experimentar los pobres de cualquier lugar del mundo cuando se ven obligados a abandonar la porción de tierra más importante para nosotros: la ciudad, el barrio, los amigos, la cotidianidad y, sobre todo, pasar de ser un local a un inmigrante. Ese miedo al rechazo por ser irlandeses es una de las pulsiones anímicas más poderosas que se instalan en el personaje. A pesar de esto, la ternura y el amor siguen presentes en el matrimonio.
El rol de la Abuela (Judi Dench) y Pop (Ciarán Hinds) es determinante en la vida de Buddy, pues en sus abuelos proyecta la idea de estabilidad familiar que se ve amenazada por la ausencia del padre. Ambos personajes son cómplices del niño, procuran acercarlo a situaciones que disloquen el caos generalizado en la ciudad y en la casa. Una de las escenas más conmovedoras de la película tiene lugar cuando la abuela lleva a Buddy al teatro y el escenario se presenta a color. Will (Lewis McAskie), es el hermano mayor de Buddy y su incidencia en la disposición anímica y situacional en este no es evidente.
Así, Buddy (Jude Hill) es el personaje central de la historia, el trabajo de Kenneth Branagh es incisivo a la hora de formalizar la vida, el mundo circundante e interior de este niño que vive a gusto entre sus vecinos —la cotidianidad se encuentra dotada de una complicidad barrial que nos puede hacer sentir que todos son familiares cercanos—. A pesar de su corta edad, Buddy es un niño perspicaz que entiende las implicaciones de las problemáticas que afrontan sus padres, le duele hondamente abandonar la ciudad en la que nació y trasladarse a Inglaterra. Este personaje posee la fuerza necesaria para que desarrollemos empatía, reflexionemos sobre las consecuencias anímicas de la realidad social en la psique infantil y nos recuerda que la inteligencia de los niños es capaz de superar las preocupaciones adultas.
Kenneth Brannagh tiene una amplia experiencia como actor y director, hizo parte de la Royal Shakespeare Company, algo que se puede notar en la calidad de las adaptaciones que ha realizado del corpus shakesperiano, pasando por superproducciones de Hollywood como ‘Thor’ y ahora deconstruyendo sus memorias infantiles en ‘Belfast’.
Vale la pena ver esta película no por compasiones o dramatismos fáciles alrededor de las ilusiones infantiles puestas en riesgo o la turbulencia derivada de la crisis económica que sacude a una familia. ‘Belfast’ es una película que merece ser vista porque nos traslada de forma ágil a las problemáticas sociales de Irlanda en la década de los 60, pero sin dejar de lado la delicadeza y el triunfo del detalle en la formalización del microcosmos personal de un niño como eje central del macrocosmos de la vida adulta y sus complejidades.