Los hogares vallecaucanos y las empresas de la región tenían deudas por $42 billones al cierre del primer trimestre de este año, la cifra creció 7,1 % frente a igual periodo del 2018.

Asimismo, en todo el país la cartera de crédito sumó $479,9 billones al mes de mayo y tuvo un repunte de 3,89 %. En estos datos se incluyen préstamos de las empresas, de vivienda, consumo y microcrédito.

Gracias a este aumento de las deudas, afirman algunos analistas, se incrementó el consumo del país y este ha sido un elemento dinamizador de la economía nacional que creció 3 % en el segundo trimestre del 2019.

Sin embargo, algunos temen que el gasto de los hogares solo esté basado en el crédito y que, en el mediano plazo, se presente un sobreendeudamiento de las familias.

En el Valle, la deuda solo en créditos de consumo (préstamos de vehículo, uso de tarjetas, viajes, etc) ascendió a $13,4 billones a marzo y creció 11,2 %. En el país esta modalidad repuntó 7,84 % y sumó a mayo $142,3 billones, de acuerdo con datos de la Superintendencia Financiera.

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Solo en tarjeta de crédito los colombianos adeudaban al cierre del mes de mayo $30,9 billones. Se estima que de esta cifra las obligaciones de los vallecaucanos sumaron $3 billones.

El crecimiento es sano

Pese al monto de estas deudas, los analistas consideran que el crecimiento del crédito en la región y el país es sano y está relacionado con el aumento de ingresos de las familias, por empleos formales y alza en los giros desde el exterior.

Así lo asegura el economista Julio Escobar, quien considera que el consumo está creciendo porque el empleo formal aumentó en la región y esto hace que estas personas sean sujetas de préstamos por parte de la banca. “El repunte del crédito de consumo aún no es tan alto. Los hogares tienen más recursos y también cuentan con los dineros de las remesas que llegan a la región” y que en muchas ocasiones se usan para el pago de deudas.

Se estima que durante el primer semestre del 2019 habrían llegado al Valle US$843 millones por giros desde el exterior, una cifra muy cercana al total de las exportaciones que hicieron las empresas del departamento al cierre de junio.

Al respecto, el analista Daniel Niño cree que no hay motivo de preocupación por el aumento del crédito, dado que el crecimiento estuvo muy estancado durante los últimos años, por lo que considera que hay espacio para crecer.

Para el experto, signos de sobreendeudamiento se presentan cuando el crédito aumenta varias veces por encima de la inflación y del PIB. “Para mí lo que está pasando es un repunte de los préstamos de consumo por ciclos, en Colombia cada 5 ó 6 años hay un ciclo de este tipo que se traduce en crédito para comprar bienes de consumo duradero (neveras, lavadoras, televisores, carros, motos, computadores, etc)”.

Coincidió Alejandro Reyes, investigador del Bbva, que “si bien el crédito de consumo es el segmento de cartera que mejor desempeño muestra, su crecimiento relativo al incremento del PIB nominal es normal, o similar a lo que se ha observado en la economía colombiana en el pasado”.

Adicionalmente, destaca que la penetración financiera es todavía muy reducida en Colombia y es de “esperar que el crédito crezca más que el PIB”.

“Sin embargo, si resulta muy importante hacerle seguimiento a variables como el desempleo, pues en los últimos meses el indicador se ha deteriorado”, dijo.

Se proyecta que el consumo siga al alza; en julio los hogares colombianos gastaron $69,2 billones para un incremento de 5,6 %. En ese mes las compras de los caleños repuntaron 6,3 %, según la firma Raddar.

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Datos de Banca de Oportunidades indican que al cierre del año pasado 14,1 millones de colombianos adultos contaba con un crédito; 9 millones tenían una tarjeta de crédito vigente, el producto más utilizado, y 6,9 millones de personas tenían un crédito de consumo. Mientras que solo 1,1 millones de colombianos contaba con un préstamo de vivienda.